Un paseo por Magdala, destino bíblico de homenaje a la mujer
ellitoral.com.ar

Jueves 17de Enero de 2019CORRIENTES27°Pronóstico Extendidoclima_parcial_noche

Dolar Compra:$36,60

Dolar Venta:$38,40

Un paseo por Magdala, destino bíblico de homenaje a la mujer

imagen_0
imagen_1
imagen_2
imagen_3
imagen_4

Por Elías Bernarroch
Para Efe 

Entre rocas milenarias, frente a las cálidas y calmadas aguas del mar de Galilea, se alza la bíblica Magdala, un emblemático lugar que la Iglesia católica ha elegido para rendir homenaje a la figura de la mujer a través de la icónica María Magdalena.
“La elección de la simbólica ubicación del Instituto Magdalena no es ninguna casualidad. Este es el pueblo en el que vivió María Magdalena, la misma que acompañó tantas veces a Jesús”, dijo el padre Juan Solana, promotor de este proyecto en Magdala que se empezó a gestar hace ya diez años y que ha requerido hasta ahora una inversión de 50 millones de dólares.
Entre las nuevas construcciones de un centro de peregrinaje y las ruinas en plena recuperación de la vieja ciudad galilea, se eleva ya el corazón de la iniciativa: una bella iglesia que refleja los principales episodios del ministerio de Jesús por estas tierras.
Un ministerio, recuerda el padre Solana, que se llevó a cabo por las aldeas de pescadores de la zona, incluidas Cafarnaúm, Tabgha o Magdala, y en el que la Magdalena asume su protagonismo iniciático.
“Aconteció que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce (apóstoles) con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios”, narra San Lucas en su Evangelio.

Rema mar adentro
Un acompañamiento al que el proyecto Magdala rinde homenaje en el interior de su monumental Duc In Altum (Rema mar adentro, por la frase de Jesús a Simón), consagrado en 2014 por el entonces patriarca latino de Jerusalén, Fuad Twal.
Dividida en dos espacios conectados, la Iglesia recuerda las enseñanzas de Jesús a las multitudes desde una barca, con un altar en forma de bote que se proyecta, por el excepcional diseño arquitectónico del complejo, sobre las mismas aguas del Mar de Galilea, que realmente se encuentran en la actualidad a más de doscientos metros por la progresiva bajada del nivel freático.
“Duc in altum es la relación más mística de Jesús con el mar”, explica Solana al evocar la descripción que hizo de Pedro: “Pescador de hombres”.
Antes de acceder a la iglesia, con dos columnatas paralelas con seis apóstoles a cada lado, se halla el Atrio de mujeres, un salón circular con ocho columnas con los nombres en siete de ellas de las mujeres que acompañaron a Jesús y, entre ellas, la figura de María de Magdala, popularmente conocida como la Magdalena.
“Una la hemos dejado sin nombre por todas las mujeres a lo largo de la historia “, destaca este religioso mexicano, miembro de la congregación de los Legionarios de Cristo y que inició el proyecto inspirado por su madre. Y agrega que el mensaje que quiere trasladar el complejo es el de que “las mujeres son las columnas de la Iglesia y de la fe”.
El primer paso in situ, hace hoy casi doce años, fue comprar un predio junto al Mar de Galilea, a los pies de la moderna localidad israelí de Migdal, en el que se encontraba el abandonado Hawai Beach Hotel.

Y apareció Magdala
Las obras de demolición y reconstrucción se vieron casi “milagrosamente” bendecidas por una sorpresa arqueológica que aún hoy enciende en el padre Solana una mirada de satisfacción sin límites: la bíblica Magdala.
En una visita guiada para Efe, describe uno tras otros los hallazgos arqueológicos de los últimos años que, afirma, “no dejan lugar a dudas de la identidad de sus antiguos ocupantes”.
Baños rituales, residencias, un puerto con sus amarraderos de piedra, una sinagoga con un extraordinario altar (en hebreo bimá)… todo científicamente datado en la época de Jesús.
Los nombres en árabe y hebreo del lugar ya eran suficiente indicio, pero un reciente descubrimiento arqueológico parece confirmar definitivamente la teoría de que se trata de la antigua localidad tantas veces mencionada en escritos de la época.
Entre sus pequeñas residencias derruidas hoy hasta los cimientos, han aparecido unas pequeñas piscinas que servían para aplicar una antigua técnica de salazón del pescado, y que daban a Magdala el nombre que el historiador Flavio Josefo menciona en su libro Guerras de los Judíos: Tariquea, en griego, una suerte de “pescado en escabeche”.
“Los hallazgos nos dicen que la actividad económica principal en Magdala era la pesca. Los peces que sacaban del mar, aquí mismo, los procesaban mediante un salado y de aquí se llevaban a la región e incluso hasta Roma y se conocían como tarichos, el pescado que llegaba de Tariquea”, asegura la arqueóloga mexicana Marcela Zapata Mesa, que trabaja en el lugar desde 2010.
“Y esta es la antigua Tariquea, que es Magdala, por lo que conocemos de las fuentes judías y cristianas”, asevera.
En base a éste y otros muchos hallazgos más nimios que apuntan al estilo de vida de sus pobladores, la estudiosa se imagina a María Magdalena como “una mujer de su época que, sin ser sobresaliente en nada, tenía dotes de líder y que supo por ello entender un mensaje de una persona (Jesús) y cambiar su vida”.

Ayuda de voluntarios
Un mensaje que tratan de recuperar los cuantiosos voluntarios que ayudan en este proyecto, ya sea con donaciones o con trabajo físico.
Solana destaca que en los últimos siete años han llegado más de 1.700 voluntarios para los trabajos de recuperación que se realizan bajo la supervisión de la Autoridad de Antigüedades de Israel.
“Todos los años en el mes de vacaciones de verano vengo aquí a tener una experiencia espiritual de arqueología, humana, de trabajo, y también para conocer la tierra de Jesús”, declara a Efe el padre Pablo de Juan, natural de la ciudad española de Segovia y que lleva una década en Chile trabajando con universitarios.
Con su actual grupo desentierra la dársena de Magdala “sacando restos, tierra, limpiando cerámica”, y dedican su tiempo libre a visitar los lugares santos.
“Es una experiencia que une muchas cosas, une el trabajo físico, une el grupo, une también la Tierra Santa -la fe que tenemos todos de venir acá- y, por supuesto, la experiencia propia de estar donde el Evangelio que leemos todos los domingos y que podemos pisarlo y seguir sus huellas”, subraya.
A Clara Sierra, una colombiana de Medellín que vive en Chile, la experiencia de excavar en Magdala le “ha renovado muchísimo el contacto con el Evangelio”, y le ha permitido “conocer los lugares en los que seguramente estuvo Cristo en su época”.
Más allá de la insistente mirada al pasado a través de sus piedras y de las sagradas escrituras, el proyecto tiene también una dimensión de futuro, y es la de convertir el centro en lugar de encuentro para mujeres líderes, con el fin de debatir las cuestiones más relevantes que afectan a esta mitad de la humanidad.
Y es que el oficialmente llamado Instituto Magdalena deriva su inspiración “no sólo de la figura bíblica” de María Magdalena, sino también como “mujer histórica” y que actualmente es honrada como “Apóstol de los Apóstoles”.
Ofrece por ello a sus sucesoras de todos los ámbitos de la vida un testimonio de esperanza y valor.

¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

Un paseo por Magdala, destino bíblico de homenaje a la mujer

Por Elías Bernarroch
Para Efe 

Entre rocas milenarias, frente a las cálidas y calmadas aguas del mar de Galilea, se alza la bíblica Magdala, un emblemático lugar que la Iglesia católica ha elegido para rendir homenaje a la figura de la mujer a través de la icónica María Magdalena.
“La elección de la simbólica ubicación del Instituto Magdalena no es ninguna casualidad. Este es el pueblo en el que vivió María Magdalena, la misma que acompañó tantas veces a Jesús”, dijo el padre Juan Solana, promotor de este proyecto en Magdala que se empezó a gestar hace ya diez años y que ha requerido hasta ahora una inversión de 50 millones de dólares.
Entre las nuevas construcciones de un centro de peregrinaje y las ruinas en plena recuperación de la vieja ciudad galilea, se eleva ya el corazón de la iniciativa: una bella iglesia que refleja los principales episodios del ministerio de Jesús por estas tierras.
Un ministerio, recuerda el padre Solana, que se llevó a cabo por las aldeas de pescadores de la zona, incluidas Cafarnaúm, Tabgha o Magdala, y en el que la Magdalena asume su protagonismo iniciático.
“Aconteció que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce (apóstoles) con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios”, narra San Lucas en su Evangelio.

Rema mar adentro
Un acompañamiento al que el proyecto Magdala rinde homenaje en el interior de su monumental Duc In Altum (Rema mar adentro, por la frase de Jesús a Simón), consagrado en 2014 por el entonces patriarca latino de Jerusalén, Fuad Twal.
Dividida en dos espacios conectados, la Iglesia recuerda las enseñanzas de Jesús a las multitudes desde una barca, con un altar en forma de bote que se proyecta, por el excepcional diseño arquitectónico del complejo, sobre las mismas aguas del Mar de Galilea, que realmente se encuentran en la actualidad a más de doscientos metros por la progresiva bajada del nivel freático.
“Duc in altum es la relación más mística de Jesús con el mar”, explica Solana al evocar la descripción que hizo de Pedro: “Pescador de hombres”.
Antes de acceder a la iglesia, con dos columnatas paralelas con seis apóstoles a cada lado, se halla el Atrio de mujeres, un salón circular con ocho columnas con los nombres en siete de ellas de las mujeres que acompañaron a Jesús y, entre ellas, la figura de María de Magdala, popularmente conocida como la Magdalena.
“Una la hemos dejado sin nombre por todas las mujeres a lo largo de la historia “, destaca este religioso mexicano, miembro de la congregación de los Legionarios de Cristo y que inició el proyecto inspirado por su madre. Y agrega que el mensaje que quiere trasladar el complejo es el de que “las mujeres son las columnas de la Iglesia y de la fe”.
El primer paso in situ, hace hoy casi doce años, fue comprar un predio junto al Mar de Galilea, a los pies de la moderna localidad israelí de Migdal, en el que se encontraba el abandonado Hawai Beach Hotel.

Y apareció Magdala
Las obras de demolición y reconstrucción se vieron casi “milagrosamente” bendecidas por una sorpresa arqueológica que aún hoy enciende en el padre Solana una mirada de satisfacción sin límites: la bíblica Magdala.
En una visita guiada para Efe, describe uno tras otros los hallazgos arqueológicos de los últimos años que, afirma, “no dejan lugar a dudas de la identidad de sus antiguos ocupantes”.
Baños rituales, residencias, un puerto con sus amarraderos de piedra, una sinagoga con un extraordinario altar (en hebreo bimá)… todo científicamente datado en la época de Jesús.
Los nombres en árabe y hebreo del lugar ya eran suficiente indicio, pero un reciente descubrimiento arqueológico parece confirmar definitivamente la teoría de que se trata de la antigua localidad tantas veces mencionada en escritos de la época.
Entre sus pequeñas residencias derruidas hoy hasta los cimientos, han aparecido unas pequeñas piscinas que servían para aplicar una antigua técnica de salazón del pescado, y que daban a Magdala el nombre que el historiador Flavio Josefo menciona en su libro Guerras de los Judíos: Tariquea, en griego, una suerte de “pescado en escabeche”.
“Los hallazgos nos dicen que la actividad económica principal en Magdala era la pesca. Los peces que sacaban del mar, aquí mismo, los procesaban mediante un salado y de aquí se llevaban a la región e incluso hasta Roma y se conocían como tarichos, el pescado que llegaba de Tariquea”, asegura la arqueóloga mexicana Marcela Zapata Mesa, que trabaja en el lugar desde 2010.
“Y esta es la antigua Tariquea, que es Magdala, por lo que conocemos de las fuentes judías y cristianas”, asevera.
En base a éste y otros muchos hallazgos más nimios que apuntan al estilo de vida de sus pobladores, la estudiosa se imagina a María Magdalena como “una mujer de su época que, sin ser sobresaliente en nada, tenía dotes de líder y que supo por ello entender un mensaje de una persona (Jesús) y cambiar su vida”.

Ayuda de voluntarios
Un mensaje que tratan de recuperar los cuantiosos voluntarios que ayudan en este proyecto, ya sea con donaciones o con trabajo físico.
Solana destaca que en los últimos siete años han llegado más de 1.700 voluntarios para los trabajos de recuperación que se realizan bajo la supervisión de la Autoridad de Antigüedades de Israel.
“Todos los años en el mes de vacaciones de verano vengo aquí a tener una experiencia espiritual de arqueología, humana, de trabajo, y también para conocer la tierra de Jesús”, declara a Efe el padre Pablo de Juan, natural de la ciudad española de Segovia y que lleva una década en Chile trabajando con universitarios.
Con su actual grupo desentierra la dársena de Magdala “sacando restos, tierra, limpiando cerámica”, y dedican su tiempo libre a visitar los lugares santos.
“Es una experiencia que une muchas cosas, une el trabajo físico, une el grupo, une también la Tierra Santa -la fe que tenemos todos de venir acá- y, por supuesto, la experiencia propia de estar donde el Evangelio que leemos todos los domingos y que podemos pisarlo y seguir sus huellas”, subraya.
A Clara Sierra, una colombiana de Medellín que vive en Chile, la experiencia de excavar en Magdala le “ha renovado muchísimo el contacto con el Evangelio”, y le ha permitido “conocer los lugares en los que seguramente estuvo Cristo en su época”.
Más allá de la insistente mirada al pasado a través de sus piedras y de las sagradas escrituras, el proyecto tiene también una dimensión de futuro, y es la de convertir el centro en lugar de encuentro para mujeres líderes, con el fin de debatir las cuestiones más relevantes que afectan a esta mitad de la humanidad.
Y es que el oficialmente llamado Instituto Magdalena deriva su inspiración “no sólo de la figura bíblica” de María Magdalena, sino también como “mujer histórica” y que actualmente es honrada como “Apóstol de los Apóstoles”.
Ofrece por ello a sus sucesoras de todos los ámbitos de la vida un testimonio de esperanza y valor.