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Extraña despedida

En el campo de los hechos insólitos y sorprendentes, hay casos  increíbles que superan largamente a lo que uno se puede imaginar. Basta con observar lo sucedido hace pocos años en un pueblito del interior del Perú, llamado Pasaje Berenés. En esa localidad el sacerdote Mariano Díaz, por motivos de su profesión, se vio envuelto en un episodio muy extraño, que seguramente recordará por toda su vida.
El párroco fue solicitado para atender la agonía de una anciana campesina, conocida de él, pero cuando el cura llegó, la mujer ya había fallecido. El sacerdote lo mismo realizó los ritos correspondientes, practicando los típicos rezos mortuorios en latín. “Lástima que mi madre no haya podido verlo antes de morir, ella lo quería mucho y preguntó varias veces por usted, padre”, dijo muy afligida una de las hijas de la señora Mariana Morales.
El cura volvió a su capilla y al entrar a la misma, vio a una anciana de espaldas frente al altar, que permanecía inclinada, con la cabeza gacha, como rezando. El sacerdote se acercó para saludar a la mujer, pero enorme fue su sorpresa al mirarla, se encontró con doña Mariana, cuyo cuerpo estaba siendo velado en esos momentos en su domicilio. El religioso, sin sentir temor, pidió a Dios por  el alma de la anciana, para que ocupe el lugar que le corresponda, según lo decida el Creador. Cuando el sacerdote levantó la cabeza luego de rezar, la anciana ya había desaparecido. Se esfumó delante del cura, uno de los tantos e increíbles casos de manifestaciones post mortem, que aunque muchos no crean, existen más de lo que uno se imagina.

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Extraña despedida

En el campo de los hechos insólitos y sorprendentes, hay casos  increíbles que superan largamente a lo que uno se puede imaginar. Basta con observar lo sucedido hace pocos años en un pueblito del interior del Perú, llamado Pasaje Berenés. En esa localidad el sacerdote Mariano Díaz, por motivos de su profesión, se vio envuelto en un episodio muy extraño, que seguramente recordará por toda su vida.
El párroco fue solicitado para atender la agonía de una anciana campesina, conocida de él, pero cuando el cura llegó, la mujer ya había fallecido. El sacerdote lo mismo realizó los ritos correspondientes, practicando los típicos rezos mortuorios en latín. “Lástima que mi madre no haya podido verlo antes de morir, ella lo quería mucho y preguntó varias veces por usted, padre”, dijo muy afligida una de las hijas de la señora Mariana Morales.
El cura volvió a su capilla y al entrar a la misma, vio a una anciana de espaldas frente al altar, que permanecía inclinada, con la cabeza gacha, como rezando. El sacerdote se acercó para saludar a la mujer, pero enorme fue su sorpresa al mirarla, se encontró con doña Mariana, cuyo cuerpo estaba siendo velado en esos momentos en su domicilio. El religioso, sin sentir temor, pidió a Dios por  el alma de la anciana, para que ocupe el lugar que le corresponda, según lo decida el Creador. Cuando el sacerdote levantó la cabeza luego de rezar, la anciana ya había desaparecido. Se esfumó delante del cura, uno de los tantos e increíbles casos de manifestaciones post mortem, que aunque muchos no crean, existen más de lo que uno se imagina.