Entre la necesidad y la desconfianza
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Entre la necesidad y la desconfianza

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Por Mónica Gutiérrez
Nota publicada en infobae.com

Días atrás, desde el Chaco, el presidente Mauricio Macri fustigó a propios y extraños: “En vez de pedir que resuelva las cosas mágicamente ante la adversidad, digan qué van a hacer para ayudarnos”. Conmovedor, pero a destiempo.
Los más racionales de la oposición lo miran de reojo. Sostienen que Macri no está dispuesto a acordar sobre la base de un diálogo, sino que quiere un contrato de adhesión. Aspira a que lo acompañen respaldando el ajuste sin más. El peronismo no come vidrio. Todos son conscientes de que si convalidan las propuestas duras del oficialismo, el kirchnerismo los correrá por izquierda. Demasiado cerca del 2019 para ayudar.
Tampoco le perdonan a Macri que siga dando aire a Cristina Kirchner. Se sienten atrapados entre el fracaso y la nostalgia y saben que desde ese estrecho pasadizo tienen que encontrar la manera de construir un capital simbólico que apuntale un nuevo liderazgo.
Los más desconfiados sostienen que el núcleo duro del Gobierno juega a no obtener consenso para el presupuesto que se espera debatir. Si no se consigue, Macri se prepara para prorrogar el de 2018. Una manera de dejarlos expuestos, descolocados frente a un electorado que espera soluciones para los problemas concretos y al que poco le importan las especulaciones electorales. Así lo ven y lo viven.
Esa es la encerrona: descolocados o pegados. Embretados en su propia y por el momento, insalvable dificultad, los más sensatos del PJ están viendo venir la misma película: “Polarización. Episodio II”.
Esa estrategia duranbarbista los arruina, los sumerge en la dificultad. Con ella en contra es inviable y, sin ella, imposible. Embretados en la dificultad.
Las reuniones transversales se suceden. Todos pretenden permanecer de pie en la adversidad. María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta trabajan de manera infatigable para no ser arrastrados por la tempestad. Quieren sumar voluntades, abrir el juego a otros actores políticos. Nicolás Caputo, el hermano de la vida del Presidente, participa de todos los encuentros. Son los que quieren más densidad política. Los que están convencidos que de nada sirve ajustar si el poder se les escurre en 2019. Van y vienen, pero en los medios hablan poco o nada.
Massa también permanece en silencio. A punto de volar a Silicon Valley donde espera sumergirse por unos días en la Singularity University, el líder del Frente Renovador prefiere resguardarse de la exposición mediática. Su equipo presentó los pasados días un listado de propuestas para enfrentar el momento y delinean una suerte de “bono patriótico” para captar parte de los millones de dólares de los argentinos que están en el exterior, tentando con una tasa del 7,25 y liberando de impuestos sobre ese atesoramiento. Una idea que suena extemporánea. Dicen que pese al bajón de confianza que marca el momento “siempre la avaricia vence al miedo”. Ganan tiempo.
Otro que también quiere ser Presidente, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, también evita los micrófonos. Está en Madrid y un encuentro con Barack Obama en el contexto de un Seminario Internacional luce bien. Para los que quieren aplicar, en determinados momentos una foto rinde más que mil palabras. Ellos lo saben como nadie.
 

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Entre la necesidad y la desconfianza

Por Mónica Gutiérrez
Nota publicada en infobae.com

Días atrás, desde el Chaco, el presidente Mauricio Macri fustigó a propios y extraños: “En vez de pedir que resuelva las cosas mágicamente ante la adversidad, digan qué van a hacer para ayudarnos”. Conmovedor, pero a destiempo.
Los más racionales de la oposición lo miran de reojo. Sostienen que Macri no está dispuesto a acordar sobre la base de un diálogo, sino que quiere un contrato de adhesión. Aspira a que lo acompañen respaldando el ajuste sin más. El peronismo no come vidrio. Todos son conscientes de que si convalidan las propuestas duras del oficialismo, el kirchnerismo los correrá por izquierda. Demasiado cerca del 2019 para ayudar.
Tampoco le perdonan a Macri que siga dando aire a Cristina Kirchner. Se sienten atrapados entre el fracaso y la nostalgia y saben que desde ese estrecho pasadizo tienen que encontrar la manera de construir un capital simbólico que apuntale un nuevo liderazgo.
Los más desconfiados sostienen que el núcleo duro del Gobierno juega a no obtener consenso para el presupuesto que se espera debatir. Si no se consigue, Macri se prepara para prorrogar el de 2018. Una manera de dejarlos expuestos, descolocados frente a un electorado que espera soluciones para los problemas concretos y al que poco le importan las especulaciones electorales. Así lo ven y lo viven.
Esa es la encerrona: descolocados o pegados. Embretados en su propia y por el momento, insalvable dificultad, los más sensatos del PJ están viendo venir la misma película: “Polarización. Episodio II”.
Esa estrategia duranbarbista los arruina, los sumerge en la dificultad. Con ella en contra es inviable y, sin ella, imposible. Embretados en la dificultad.
Las reuniones transversales se suceden. Todos pretenden permanecer de pie en la adversidad. María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta trabajan de manera infatigable para no ser arrastrados por la tempestad. Quieren sumar voluntades, abrir el juego a otros actores políticos. Nicolás Caputo, el hermano de la vida del Presidente, participa de todos los encuentros. Son los que quieren más densidad política. Los que están convencidos que de nada sirve ajustar si el poder se les escurre en 2019. Van y vienen, pero en los medios hablan poco o nada.
Massa también permanece en silencio. A punto de volar a Silicon Valley donde espera sumergirse por unos días en la Singularity University, el líder del Frente Renovador prefiere resguardarse de la exposición mediática. Su equipo presentó los pasados días un listado de propuestas para enfrentar el momento y delinean una suerte de “bono patriótico” para captar parte de los millones de dólares de los argentinos que están en el exterior, tentando con una tasa del 7,25 y liberando de impuestos sobre ese atesoramiento. Una idea que suena extemporánea. Dicen que pese al bajón de confianza que marca el momento “siempre la avaricia vence al miedo”. Ganan tiempo.
Otro que también quiere ser Presidente, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, también evita los micrófonos. Está en Madrid y un encuentro con Barack Obama en el contexto de un Seminario Internacional luce bien. Para los que quieren aplicar, en determinados momentos una foto rinde más que mil palabras. Ellos lo saben como nadie.