Conociendo al evitador
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Conociendo al evitador

El miedo al rechazo, la ansiedad y las emociones negativas suelen generar un caldo de cultivo para evitar las decisiones. Cómo es la personalidad del “evitador” serial. 

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Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial 

El evitador es aquella persona tan indecisa, que evita a toda costa correr riesgos y tomar decisiones. Por lo general, pospone una actividad o situación que tiene que enfrentar (hasta que llega el momento en el que ya no puede seguir posponiendo).
Pero no nos referimos a las grandes decisiones de la vida sino a las decisiones más simples y cotidianas. El evitador no logra decidir si no recibe el consejo y/o la aprobación de otra persona. ¿Por qué se comporta así? En su interior, siente un gran temor al rechazo que le genera ansiedad y otras emociones negativas tales como timidez, vergüenza, inseguridad y desconfianza. Tales sentimientos acaban por aislarlo de su entorno. 

Dubitativos 
Todos tenemos dudas alguna vez, con respecto a cómo deberíamos actuar. Pero el evitador es una persona dubitativa la mayor parte del tiempo. Si bien, dudar de vez en cuando puede resultar positivo, pues nutre la acción y nos hace elegir lo mejor (duda reflexiva); el problema surge cuando la persona fluctúa tanto entre una y otra opción, que no puede inclinarse más a un extremo que al otro (duda evitativa).
Esta última actitud es típica del evitador que, de ese modo, posterga todo lo que tiene que hacer para más adelante y se boicotea a sí mismo. Sin darse cuenta de que, en realidad, está evitando soñar, crecer, proyectarse y avanzar en la vida. 
¿Por qué el evitador evita (valga la redundancia)?
Porque posee “creencias automáticas”. Es decir, ideas tan arraigadas en su mente que se instalaron a temprana edad y ni siquiera sabe que están allí. Por ejemplo, creerse inadecuado a nivel social, un perdedor, un aburrido, un débil, un error. Suele tener la fantasía de que en el futuro todo mejorará y de que ignorar un problema es la forma de solucionarlo. 

Reconocerse
¿Qué evita una persona con estas características tóxicas? Básicamente cuatro cosas:
1.    La exposición
El evitador tiene bajo perfil debido a su timidez. Por ese motivo, es muy medido en sus acciones y muy reservado. Nunca quiere figurar ni brillar (aunque no tiene problema con que otro lo haga). No busca jamás el primer lugar. Se comporta así porque no desea quedar expuesto a las opiniones (y la crítica) de la gente. Prefiere trabajar en soledad o con pocas personas. Cuando es rechazado, se inhibe.
2.    Los conflictos
En cualquier lugar donde se encuentre, evita por todos los medios el conflicto porque no le gusta la tensión que este provoca. Por su forma de ser, no puede expresar abiertamente sus opiniones, en especial, cuando está en desacuerdo con alguien. A pesar de ello y por este rasgo, suele ser un excelente conciliador. 
3.    Las emociones negativas 
La evitación tiene lugar además a nivel emocional. El evitador cambia de tema o de actividad, en cuanto se da cuenta de que tiene un sentimiento que lo hace sentirse mal. También huye de las emociones incómodas de los demás. 
4.    La intimidad
Su baja estima lo lleva a tener relaciones interpersonales pobres. Evita la intimidad, ya sea emocional o física, tanto como le sea posible. Por eso, es una persona de pocos amigos y le cuesta tener una pareja estable. Cuando conoce a alguien, intenta agradarle al otro pero sin llegar a caer en la seducción. A pesar de todo, suele ser leal con su gente. 
Si tenemos que interactuar con un evitador, lo mejor es aprovechar sus puntos fuertes, pues trabaja bien en equipo, siempre llega seguro, aunque lo haga más lento que el resto, tiene una gran capacidad de reflexión y puede ser un excelente estratega.

El evitador suele tener la fantasía de que en el futuro todo mejorará y de que ignorar un problema es la forma de solucionarlo. 


 

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Conociendo al evitador

El miedo al rechazo, la ansiedad y las emociones negativas suelen generar un caldo de cultivo para evitar las decisiones. Cómo es la personalidad del “evitador” serial. 

Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial 

El evitador es aquella persona tan indecisa, que evita a toda costa correr riesgos y tomar decisiones. Por lo general, pospone una actividad o situación que tiene que enfrentar (hasta que llega el momento en el que ya no puede seguir posponiendo).
Pero no nos referimos a las grandes decisiones de la vida sino a las decisiones más simples y cotidianas. El evitador no logra decidir si no recibe el consejo y/o la aprobación de otra persona. ¿Por qué se comporta así? En su interior, siente un gran temor al rechazo que le genera ansiedad y otras emociones negativas tales como timidez, vergüenza, inseguridad y desconfianza. Tales sentimientos acaban por aislarlo de su entorno. 

Dubitativos 
Todos tenemos dudas alguna vez, con respecto a cómo deberíamos actuar. Pero el evitador es una persona dubitativa la mayor parte del tiempo. Si bien, dudar de vez en cuando puede resultar positivo, pues nutre la acción y nos hace elegir lo mejor (duda reflexiva); el problema surge cuando la persona fluctúa tanto entre una y otra opción, que no puede inclinarse más a un extremo que al otro (duda evitativa).
Esta última actitud es típica del evitador que, de ese modo, posterga todo lo que tiene que hacer para más adelante y se boicotea a sí mismo. Sin darse cuenta de que, en realidad, está evitando soñar, crecer, proyectarse y avanzar en la vida. 
¿Por qué el evitador evita (valga la redundancia)?
Porque posee “creencias automáticas”. Es decir, ideas tan arraigadas en su mente que se instalaron a temprana edad y ni siquiera sabe que están allí. Por ejemplo, creerse inadecuado a nivel social, un perdedor, un aburrido, un débil, un error. Suele tener la fantasía de que en el futuro todo mejorará y de que ignorar un problema es la forma de solucionarlo. 

Reconocerse
¿Qué evita una persona con estas características tóxicas? Básicamente cuatro cosas:
1.    La exposición
El evitador tiene bajo perfil debido a su timidez. Por ese motivo, es muy medido en sus acciones y muy reservado. Nunca quiere figurar ni brillar (aunque no tiene problema con que otro lo haga). No busca jamás el primer lugar. Se comporta así porque no desea quedar expuesto a las opiniones (y la crítica) de la gente. Prefiere trabajar en soledad o con pocas personas. Cuando es rechazado, se inhibe.
2.    Los conflictos
En cualquier lugar donde se encuentre, evita por todos los medios el conflicto porque no le gusta la tensión que este provoca. Por su forma de ser, no puede expresar abiertamente sus opiniones, en especial, cuando está en desacuerdo con alguien. A pesar de ello y por este rasgo, suele ser un excelente conciliador. 
3.    Las emociones negativas 
La evitación tiene lugar además a nivel emocional. El evitador cambia de tema o de actividad, en cuanto se da cuenta de que tiene un sentimiento que lo hace sentirse mal. También huye de las emociones incómodas de los demás. 
4.    La intimidad
Su baja estima lo lleva a tener relaciones interpersonales pobres. Evita la intimidad, ya sea emocional o física, tanto como le sea posible. Por eso, es una persona de pocos amigos y le cuesta tener una pareja estable. Cuando conoce a alguien, intenta agradarle al otro pero sin llegar a caer en la seducción. A pesar de todo, suele ser leal con su gente. 
Si tenemos que interactuar con un evitador, lo mejor es aprovechar sus puntos fuertes, pues trabaja bien en equipo, siempre llega seguro, aunque lo haga más lento que el resto, tiene una gran capacidad de reflexión y puede ser un excelente estratega.

El evitador suele tener la fantasía de que en el futuro todo mejorará y de que ignorar un problema es la forma de solucionarlo.