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“La medicina es diagnóstico y estudio, pero también compromiso ético con el paciente”

El doctor Mariano Pereira es un profesional joven que regresó recientemente a Corrientes después de realizar diversos estudios. En la nota cuenta y analiza los trayectos hasta aquí recorridos. Cuenta también sus reflexiones sobre la disciplina, el rigor en los estudios y la irrenunciable postura ética frente a los pacientes.

Mariano Pereira con el doctor Alejandro Ceciliano, en el jardín del Hospital Alemán.
Con el equipo del doctor Casasco, noviembre 2017, en Madrid, España.
  Un maestro es una persona generosa. Magnánima. El conocimiento se enriquece al ser compartido. Ahí está lo exponencial en  todo esto.

Por Carlos Lezcano
Especial para El Litoral

Mariano Pereira es médico neurocirujano, dedicado específicamente a la detección y tratamiento de patologías vasculares   del sistema nervioso (central y periférico). La especialidad se denomina “neurocirugía endovascular”, pero también se conoce como neurorradiología intervencionista, porque básicamente el estudio vascular del sistema nervioso central y la médula, se realiza por medio de rayos x, con aparatología específica como ser angiógrafos, que por medio de software traducen la información de los rayos y brindan información certera sobre el nivel de la lesión o malformación. 
Es correntino y realizó estudios dentro y fuera del país. Hace un poco más de un mes regresó a Corrientes.

—¿Cuándo comenzó esta pasión y cuándo se transformó en profesión?
—Creo que la pasión uno la tiene innata, desde que inicia los estudios como médico general uno tiene un perfil y una tendencia en búsqueda de eso. Durante la especialización, uno empieza la búsqueda de la especificidad dentro del universo de lo que es la neurocirugía y seleccionar  las variables a tener en cuenta a la hora de estudiar una problemática y resolverla con la terapéutica más efectiva, desde el punto de vista neuroquirúrgico. Fui descubriendo que lo que se venía a nivel mundial eran las intervenciones mínimamente invasivas y la herramienta tecnológica como medio que favorece la  precisión en los diagnósticos y en la terapéutica. La especificidad venía de la mano de lo vascular y fue necesario seguir la formación para lograr esa especificidad.
—¿Qué es la neurocirugía?
—En principio, es una ciencia que consiste en una gran disciplina que utiliza la técnica quirúrgica como método terapéutico de resolución de las diferentes patologías y entidades de las enfermedades que afectan al sistema nervioso.
—¿Es inacabado el conocimiento?
—Es inacabado y siempre uno está en la búsqueda, tanto del conocimiento como de la resolución más seria y segura de las problemáticas que aquejan a los pacientes, el desafío es ir tamizando los conocimientos previos con las investigaciones  actuales y a partir de ahí construir procedimientos estudiados y pensados que garanticen efectividad, en nuestro caso puede ser en el procedimiento  diagnóstico como en el abordaje terapéutico. Un buen diagnóstico garantiza un abordaje adecuado, pero arribar al diagnóstico interpela al estudio y la investigación permanente. No es sólo una cuestión intelectual, sino un compromiso ético con el paciente. 
—Contáme cuáles son los diagnósticos posibles. 
—Los problemas que están en boga actualmente son los infartos cerebrales, anomalías vasculares y accidentes cerebro-vasculares.
En parte el neurointervencionismo se nutrió de los aportes de la cardiología, porque esta disciplina tuvo que buscar nuevos modos de responder al problema del infarto cardiaco hace más de 30 años atrás y hoy muchas de sus técnicas se adaptaron para buscar los modos mas resolutivos y menos invasivos de intervención a nivel cerebral.
Siguiendo tu pregunta, los problemas a los que me aboco específicamente son los infartos cerebrales, las enfermedades vasculares o encefalopatías, realizando el abordaje en un período agudo, donde la terapéutica consiste en la oclusión de una arteria, un vaso y su expresión clínica con respecto a esa patología.
—¿Eso es visible o es invisible a los ojos? 
—Primero está la interpretación clínica del caso, que es cómo se presenta el paciente, por ejemplo, para identificar un ACV se puede utilizar la regla de las cinco “C”, donde se dan las siguientes expresiones sintomáticas: Ceguera, Cefalea, Caídas, Confusión, debilidad en las extremidades. 
A partir de ahí uno empieza a realizar los estudios correspondientes, no invasivos, como ser una tomografía o una punción lumbar o lo que la patología en el momento demande y posterior a ello iría un estudio más invasivo, tal como la angiografía, en este caso de vasos de cuello y cerebro, como entidad de la que provoca esta patología en cuestión.
—¿Con qué tipo de aparatos se trabaja en este nivel de especificidad?
—Para este nivel de especificidad y complejidad se utiliza la maquinaria y tecnología de los angiógrafos, que dentro de lo que es el marco de la tecnología es lo más avanzado que uno tiene porque el mecanismo de trabajo de la angiografía consiste en la utilización de un software que permite convertir las imágenes que se emiten a través de los rayos x y visibilizar los detalles anatómicos de las diferentes patologías.
—O sea que es infinitamente pequeño.
—En primera instancia sí. Son lesiones milimétricas; por ejemplo, un aneurisma sacular de un vaso portador puede medir tres milímetros, dos milímetros y eso es pasible, a través de estás conversiones, poder evaluar todas esas entidades.
 –Por ejemplo en este caso ¿qué produciría eso sí se manifestara? 
–En el caso de un infarto cerebral, las manifestaciones neurológicas pueden empezar desde un dolor de cabeza, un trastorno del lenguaje, el paciente puede tener dificultad para emitir palabras o no se puede expresar de una manera correcta o, por ejemplo, también pueden aparecer manifestaciones motoras o distorsiones visuales, como  el simple hecho de ver manchas que se asemejan a moscas volando o lo que se denomina una amaurosis, que es la ceguera que puede ser parcial o total.
—Estos diagnósticos ¿son fruto de un trabajo solitario o un trabajo en equipo?
—Generalmente es un trabajo en equipo, que tiene que estar muy bien coordinado. Se inicia primero con el abordaje clínico, a través de un neurólogo, un clínico o un médico en emergencias, que tenga conocimientos de estas cuestiones neurológicas para poder pensarlas y abordarlas haciendo la derivación o intervención pertinente. Hay neurólogos, médicos especializados en terapia intensiva, neurocirujanos, neurorradiólogos, en nuestro caso, o neurocirujano no vascular y pueden colaborar diferentes especialidades, como ser clínica médica, cardiólogo; porque hay entidades que rozan ciertas especialidades y que obviamente cumplen su rol en el momento adecuado.
—O sea desde el diagnóstico en adelante es un trabajo en equipo ¿Esas son consultas? ¿Son ateneos?
—Generalmente son consultas, depende de la entidad en cuestión de la que estemos hablando y de cómo se piense la resolución del caso. En el caso de un infarto, generalmente tenés sólo horas para poder resolverlo de una manera realmente efectiva.
—¿De intervenir?
—De intervenir.
—¿Las intervenciones son de urgencia en estos casos?
—Sí, sí. La ventana terapéutica es de aproximadamente 6 horas.
—¿Qué significa ventana terapéutica?
—Es el margen que uno tiene para poder evaluar el caso y resolverlo de forma adecuada. Con esta metodología de la angiografía, a veces esa ventana terapéutica se puede explayar un poco más e ir a las 8 a 10 horas, dependiendo del territorio del cerebro que estamos evaluando y trabajando, eso también.
—Me surgen interrogantes, uno de ellos tiene que ver con ¿cuál sería la diferencia entre las intervenciones de la neurocirugía convencional y neurocirugía endovascular?
—La gran diferencia es que, la neurocirugía endovascular implica un procedimiento mínimamente invasivo, sin necesidad de recurrir a una cirugía, reduciendo de esta manera, los riesgos propios de una intervención quirúrgica y las complicaciones pos-operatorias. Ante diagnósticos tales como aneurismas, accidentes cerebro-vasculares (ACV), malformaciones vasculares el procedimiento mínimamente invasivo consiste en un cateterismo, lo cual implica trabajar dentro de la arteria hasta abordar a la lesión. Dependiendo del caso, pensando en un aneurisma, por ejemplo,  se parte del conocimiento que este se produce por la debilidad de la pared del vaso y el procedimiento consiste en el relleno de ese vaso por vía endo-luminal, entiéndanse, desde adentro de la arteria sin la necesidad de abrir el cráneo como lo haría la neurocirugía convencional.
—Donde están los mejores equipos de trabajo: ¿en clínicas o universidades que trabajan en estos temas?
—En Corrientes, por ejemplo, tenemos un excelente equipamiento en el Instituto de Cardiología, si se quiere hasta tenemos la posibilidad de elegir si trabajar con equipamiento alemán o americano en la Sala de Hemodinamia.
—Vos marcás que hay dos grandes momentos en estos últimos años que uno le da la cardiología y otro la neurocirugía hoy. ¿Cómo fue ese camino?
—¿Con respecto a lo vascular?
—No sé, con respecto a la disciplina...
—Porque la cardiología es la que explota exponencialmente todo esto, con los diagnósticos de infarto de miocardio y en base a esa explosión exponencial de diagnósticos y de avanzada, se va entendiendo más la enfermedad, cómo se produce. Se empieza a comprender los procesos, por ejemplo, de un trombo, cómo se va formando, cuál es la ventana terapéutica.
—¿Qué es un trombo?
—El trombo es un agregado de células de la sangre que generalmente se genera por una lesión de la pared del vaso. Esa lesión de la pared del vaso se puede llamar placa de colesterol o ateroma; o puede ser una lesión que se produzca por otra eventualidad dentro de la luz del vaso. Entonces, desde el punto de partida de toda esta dinámica y de estas variables que se fueron dando en la cardiología hace 30 años atrás, se fue comprendiendo y se fueron extrapolando a lo que es lo neurovascular, viendo esos ensayos avanzados que partieron justamente de la cardiología.
—¿Qué pasa en caso de accidentes? Que son accidentes desde domésticos hasta accidentes viales ¿Qué pasa esos casos? 
—Se puede atender también porque es todo un área lo que es el trauma. Dentro de lo que es el trauma hay diferentes patologías y entidades, como ser por ejemplo la atención a una fístula, que es una comunicación entre arteria y vena, ya sea porque en una situación traumática se haya producido la ruptura de un vaso en particular. En nuestro caso, atendemos todo lo que es del sistema nervioso central, lo abordamos desde un punto de vista diagnóstico en primera instancia y posterior a ello terapéutico.
Dentro de lo que es la terapéutica, dependiendo del caso, muchas veces se puede resolver por vía endovascular o también por vía quirúrgica convencional. La programación del modo de resolución del caso depende de la necesidad del paciente en el momento.
—Viste que ahora está muy de moda el tema de la neurociencia ¿Cómo es este universo? ¿Cómo es la relación de estos temas con la neurociencia?
—Son temas muy relacionados, sobre todo porque son temas que están en boca de todos. Obviamente porque la literatura se ha difundido mucho y justamente, resurge todo lo que es el infarto de cerebro como un medio de una medida de que se puede abordar a la patología y se la puede resolver, por un lado, y la neurociencia explicando estos procesos que muchas veces era como que no tenía sus explicaciones o quedaban unos grises ahí con ciertas dudas ¿no?
—De todas maneras, todas esas explicaciones son hasta diría de sentido común, lo que no quita la profundidad del pensamiento. Nadie puede decir que Manes no es una persona calificada.
—La grandeza está en lograr una explicación simple y asequible  para la comunidad de los procesos complejos que se dan a nivel del sistema nervioso. Es como simplificar procesos que toda la vida fueron o se vieron con mucha complejidad; entonces, de repente, explicar ciertos procesos biológicos que se dan en ciertas entidades, muchas veces cierra un cuadro y es como que tiene su resolución del punto de vista cognitivo, del conocimiento…
—¿Cuándo dejás de estudiar?
—Eso es impensado.
—¿Cuántas horas estudiás por día?
—Es un hábito y a los buenos hábitos hay que cultivarlos. Generalmente trato de darle ese momento del día 2 a 3 horas de lectura, como para seguir el tren y el entrenamiento.
—¿Todos los días?
—Sí, sí. Todos los días.
—¿Hace cuántos años?
—Después de la formación básica de médico, son entre 7 y 8 años más, para lograr la especialidad de neurocirujano endovascular.
—O sea que existe una continuidad y un diálogo entre la teoría y lo que hacés en la práctica. ¿Esa es la clave?
—Esa es la clave. Es la única forma, porque a la vez uno tiene que hacer publicaciones académicas y científicas y estas son cada vez más específicas conforme la especialidad.
—¿Quiénes son los precursores de esto en Corrientes?
—Dentro de lo que es la hemodinamia, uno de los precursores más apasionado es el doctor Baccaro, quien se destaca en el área de la cardiología junto con el doctor Liva. Ambos son pioneros en los que es la hemodinamia cardiovascular. Actualmente, tengo el orgullo de trabajar junto con ellos con la finalidad de seguir formándome y complementar con mi aporte el estudio y abordaje de la patología neurovascuar, entendiendo la misma como las enfermedades vasculares del cerebro y la médula. Y en base a eso, bueno, hacer un servicio más expansivo.
—¿Quiénes han sido esos maestros para vos? 
—A lo largo de la formación uno se va encontrando con diferentes referentes que te aportan y motivan. Desde la neurocirugía convencional el hecho de realizar mi formación en el Hospital Escuela de la Provincia de Corrientes me permitió tener referentes como el doctor Alcaraz y el doctor Alinez, este último, como instructor motivó y fortaleció mi decisión de ser neurocirujano.
El doctor Baccaro encendió en mí la chispa y la curiosidad por los abordajes endovasculares y eso también hizo que se gane mi admiración, pero mi gran maestro en esta formación fue y es el doctor Ceciliano, quien me abrió las puertas de su equipo en el Hospital Alemán y el Hospital Austral entre otros, para permitirme vivenciar la formación de otra manera.
No puedo dejar de mencionar que otro gran referente para mí es el doctor Casasco, dado que en mi paso por Madrid también me formo y me permitió el intercambio con su equipo, que si bien está radicado en Madrid, tiene la particularidad de ser un grupo francés que brinda servicios en diferentes puntos de Europa. Uno aprende mucho del intercambio y va nutriéndose de todas esas experiencias.
La idea es estar en constante comunicación con todos estos grandes maestros a la hora de la resolución de los casos.
—¿Qué tiene un maestro para vos? 
—Tiene muchas cosas, sobre todo el don de disfrutar la docencia. Ese espíritu de seguir enseñando, de transmitir y exigir para uno dé lo mejor de sí… y sobre todo el hecho de considerarlo como maestro (como dice vulgarmente) hace que se le tenga cierto aprecio y admiración también, porque llegan a los lugares que están gracias a su disciplina, con mucho empeño. 
—Por lo tanto, un maestro es una persona generosa.
—Sí, sí. Es magnánima. El conocimiento se enriquece al ser compartido, creo que ahí está lo exponencial en todo esto.
—¿Harías otra cosa después o te jubilarías con esto? Además de esto, que sabemos todos los que te conocemos que es tu pasión y te lleva mucho tiempo hacerlo ¿Harías otra cosa? 
—No, no. La verdad que amo mucho la lectura también.
—Cuando te jubiles, ¿Qué harías?
—Sería docente, me mantendría en el mundo académico, sin duda.
—Estudiando y enseñando...
—Estudiando y enseñando el oficio que uno tiene y quizás otras áreas también, porque también me gusta leer otras cosas, la historia… quién sabe…

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“La medicina es diagnóstico y estudio, pero también compromiso ético con el paciente”

El doctor Mariano Pereira es un profesional joven que regresó recientemente a Corrientes después de realizar diversos estudios. En la nota cuenta y analiza los trayectos hasta aquí recorridos. Cuenta también sus reflexiones sobre la disciplina, el rigor en los estudios y la irrenunciable postura ética frente a los pacientes.

Por Carlos Lezcano
Especial para El Litoral

Mariano Pereira es médico neurocirujano, dedicado específicamente a la detección y tratamiento de patologías vasculares   del sistema nervioso (central y periférico). La especialidad se denomina “neurocirugía endovascular”, pero también se conoce como neurorradiología intervencionista, porque básicamente el estudio vascular del sistema nervioso central y la médula, se realiza por medio de rayos x, con aparatología específica como ser angiógrafos, que por medio de software traducen la información de los rayos y brindan información certera sobre el nivel de la lesión o malformación. 
Es correntino y realizó estudios dentro y fuera del país. Hace un poco más de un mes regresó a Corrientes.

—¿Cuándo comenzó esta pasión y cuándo se transformó en profesión?
—Creo que la pasión uno la tiene innata, desde que inicia los estudios como médico general uno tiene un perfil y una tendencia en búsqueda de eso. Durante la especialización, uno empieza la búsqueda de la especificidad dentro del universo de lo que es la neurocirugía y seleccionar  las variables a tener en cuenta a la hora de estudiar una problemática y resolverla con la terapéutica más efectiva, desde el punto de vista neuroquirúrgico. Fui descubriendo que lo que se venía a nivel mundial eran las intervenciones mínimamente invasivas y la herramienta tecnológica como medio que favorece la  precisión en los diagnósticos y en la terapéutica. La especificidad venía de la mano de lo vascular y fue necesario seguir la formación para lograr esa especificidad.
—¿Qué es la neurocirugía?
—En principio, es una ciencia que consiste en una gran disciplina que utiliza la técnica quirúrgica como método terapéutico de resolución de las diferentes patologías y entidades de las enfermedades que afectan al sistema nervioso.
—¿Es inacabado el conocimiento?
—Es inacabado y siempre uno está en la búsqueda, tanto del conocimiento como de la resolución más seria y segura de las problemáticas que aquejan a los pacientes, el desafío es ir tamizando los conocimientos previos con las investigaciones  actuales y a partir de ahí construir procedimientos estudiados y pensados que garanticen efectividad, en nuestro caso puede ser en el procedimiento  diagnóstico como en el abordaje terapéutico. Un buen diagnóstico garantiza un abordaje adecuado, pero arribar al diagnóstico interpela al estudio y la investigación permanente. No es sólo una cuestión intelectual, sino un compromiso ético con el paciente. 
—Contáme cuáles son los diagnósticos posibles. 
—Los problemas que están en boga actualmente son los infartos cerebrales, anomalías vasculares y accidentes cerebro-vasculares.
En parte el neurointervencionismo se nutrió de los aportes de la cardiología, porque esta disciplina tuvo que buscar nuevos modos de responder al problema del infarto cardiaco hace más de 30 años atrás y hoy muchas de sus técnicas se adaptaron para buscar los modos mas resolutivos y menos invasivos de intervención a nivel cerebral.
Siguiendo tu pregunta, los problemas a los que me aboco específicamente son los infartos cerebrales, las enfermedades vasculares o encefalopatías, realizando el abordaje en un período agudo, donde la terapéutica consiste en la oclusión de una arteria, un vaso y su expresión clínica con respecto a esa patología.
—¿Eso es visible o es invisible a los ojos? 
—Primero está la interpretación clínica del caso, que es cómo se presenta el paciente, por ejemplo, para identificar un ACV se puede utilizar la regla de las cinco “C”, donde se dan las siguientes expresiones sintomáticas: Ceguera, Cefalea, Caídas, Confusión, debilidad en las extremidades. 
A partir de ahí uno empieza a realizar los estudios correspondientes, no invasivos, como ser una tomografía o una punción lumbar o lo que la patología en el momento demande y posterior a ello iría un estudio más invasivo, tal como la angiografía, en este caso de vasos de cuello y cerebro, como entidad de la que provoca esta patología en cuestión.
—¿Con qué tipo de aparatos se trabaja en este nivel de especificidad?
—Para este nivel de especificidad y complejidad se utiliza la maquinaria y tecnología de los angiógrafos, que dentro de lo que es el marco de la tecnología es lo más avanzado que uno tiene porque el mecanismo de trabajo de la angiografía consiste en la utilización de un software que permite convertir las imágenes que se emiten a través de los rayos x y visibilizar los detalles anatómicos de las diferentes patologías.
—O sea que es infinitamente pequeño.
—En primera instancia sí. Son lesiones milimétricas; por ejemplo, un aneurisma sacular de un vaso portador puede medir tres milímetros, dos milímetros y eso es pasible, a través de estás conversiones, poder evaluar todas esas entidades.
 –Por ejemplo en este caso ¿qué produciría eso sí se manifestara? 
–En el caso de un infarto cerebral, las manifestaciones neurológicas pueden empezar desde un dolor de cabeza, un trastorno del lenguaje, el paciente puede tener dificultad para emitir palabras o no se puede expresar de una manera correcta o, por ejemplo, también pueden aparecer manifestaciones motoras o distorsiones visuales, como  el simple hecho de ver manchas que se asemejan a moscas volando o lo que se denomina una amaurosis, que es la ceguera que puede ser parcial o total.
—Estos diagnósticos ¿son fruto de un trabajo solitario o un trabajo en equipo?
—Generalmente es un trabajo en equipo, que tiene que estar muy bien coordinado. Se inicia primero con el abordaje clínico, a través de un neurólogo, un clínico o un médico en emergencias, que tenga conocimientos de estas cuestiones neurológicas para poder pensarlas y abordarlas haciendo la derivación o intervención pertinente. Hay neurólogos, médicos especializados en terapia intensiva, neurocirujanos, neurorradiólogos, en nuestro caso, o neurocirujano no vascular y pueden colaborar diferentes especialidades, como ser clínica médica, cardiólogo; porque hay entidades que rozan ciertas especialidades y que obviamente cumplen su rol en el momento adecuado.
—O sea desde el diagnóstico en adelante es un trabajo en equipo ¿Esas son consultas? ¿Son ateneos?
—Generalmente son consultas, depende de la entidad en cuestión de la que estemos hablando y de cómo se piense la resolución del caso. En el caso de un infarto, generalmente tenés sólo horas para poder resolverlo de una manera realmente efectiva.
—¿De intervenir?
—De intervenir.
—¿Las intervenciones son de urgencia en estos casos?
—Sí, sí. La ventana terapéutica es de aproximadamente 6 horas.
—¿Qué significa ventana terapéutica?
—Es el margen que uno tiene para poder evaluar el caso y resolverlo de forma adecuada. Con esta metodología de la angiografía, a veces esa ventana terapéutica se puede explayar un poco más e ir a las 8 a 10 horas, dependiendo del territorio del cerebro que estamos evaluando y trabajando, eso también.
—Me surgen interrogantes, uno de ellos tiene que ver con ¿cuál sería la diferencia entre las intervenciones de la neurocirugía convencional y neurocirugía endovascular?
—La gran diferencia es que, la neurocirugía endovascular implica un procedimiento mínimamente invasivo, sin necesidad de recurrir a una cirugía, reduciendo de esta manera, los riesgos propios de una intervención quirúrgica y las complicaciones pos-operatorias. Ante diagnósticos tales como aneurismas, accidentes cerebro-vasculares (ACV), malformaciones vasculares el procedimiento mínimamente invasivo consiste en un cateterismo, lo cual implica trabajar dentro de la arteria hasta abordar a la lesión. Dependiendo del caso, pensando en un aneurisma, por ejemplo,  se parte del conocimiento que este se produce por la debilidad de la pared del vaso y el procedimiento consiste en el relleno de ese vaso por vía endo-luminal, entiéndanse, desde adentro de la arteria sin la necesidad de abrir el cráneo como lo haría la neurocirugía convencional.
—Donde están los mejores equipos de trabajo: ¿en clínicas o universidades que trabajan en estos temas?
—En Corrientes, por ejemplo, tenemos un excelente equipamiento en el Instituto de Cardiología, si se quiere hasta tenemos la posibilidad de elegir si trabajar con equipamiento alemán o americano en la Sala de Hemodinamia.
—Vos marcás que hay dos grandes momentos en estos últimos años que uno le da la cardiología y otro la neurocirugía hoy. ¿Cómo fue ese camino?
—¿Con respecto a lo vascular?
—No sé, con respecto a la disciplina...
—Porque la cardiología es la que explota exponencialmente todo esto, con los diagnósticos de infarto de miocardio y en base a esa explosión exponencial de diagnósticos y de avanzada, se va entendiendo más la enfermedad, cómo se produce. Se empieza a comprender los procesos, por ejemplo, de un trombo, cómo se va formando, cuál es la ventana terapéutica.
—¿Qué es un trombo?
—El trombo es un agregado de células de la sangre que generalmente se genera por una lesión de la pared del vaso. Esa lesión de la pared del vaso se puede llamar placa de colesterol o ateroma; o puede ser una lesión que se produzca por otra eventualidad dentro de la luz del vaso. Entonces, desde el punto de partida de toda esta dinámica y de estas variables que se fueron dando en la cardiología hace 30 años atrás, se fue comprendiendo y se fueron extrapolando a lo que es lo neurovascular, viendo esos ensayos avanzados que partieron justamente de la cardiología.
—¿Qué pasa en caso de accidentes? Que son accidentes desde domésticos hasta accidentes viales ¿Qué pasa esos casos? 
—Se puede atender también porque es todo un área lo que es el trauma. Dentro de lo que es el trauma hay diferentes patologías y entidades, como ser por ejemplo la atención a una fístula, que es una comunicación entre arteria y vena, ya sea porque en una situación traumática se haya producido la ruptura de un vaso en particular. En nuestro caso, atendemos todo lo que es del sistema nervioso central, lo abordamos desde un punto de vista diagnóstico en primera instancia y posterior a ello terapéutico.
Dentro de lo que es la terapéutica, dependiendo del caso, muchas veces se puede resolver por vía endovascular o también por vía quirúrgica convencional. La programación del modo de resolución del caso depende de la necesidad del paciente en el momento.
—Viste que ahora está muy de moda el tema de la neurociencia ¿Cómo es este universo? ¿Cómo es la relación de estos temas con la neurociencia?
—Son temas muy relacionados, sobre todo porque son temas que están en boca de todos. Obviamente porque la literatura se ha difundido mucho y justamente, resurge todo lo que es el infarto de cerebro como un medio de una medida de que se puede abordar a la patología y se la puede resolver, por un lado, y la neurociencia explicando estos procesos que muchas veces era como que no tenía sus explicaciones o quedaban unos grises ahí con ciertas dudas ¿no?
—De todas maneras, todas esas explicaciones son hasta diría de sentido común, lo que no quita la profundidad del pensamiento. Nadie puede decir que Manes no es una persona calificada.
—La grandeza está en lograr una explicación simple y asequible  para la comunidad de los procesos complejos que se dan a nivel del sistema nervioso. Es como simplificar procesos que toda la vida fueron o se vieron con mucha complejidad; entonces, de repente, explicar ciertos procesos biológicos que se dan en ciertas entidades, muchas veces cierra un cuadro y es como que tiene su resolución del punto de vista cognitivo, del conocimiento…
—¿Cuándo dejás de estudiar?
—Eso es impensado.
—¿Cuántas horas estudiás por día?
—Es un hábito y a los buenos hábitos hay que cultivarlos. Generalmente trato de darle ese momento del día 2 a 3 horas de lectura, como para seguir el tren y el entrenamiento.
—¿Todos los días?
—Sí, sí. Todos los días.
—¿Hace cuántos años?
—Después de la formación básica de médico, son entre 7 y 8 años más, para lograr la especialidad de neurocirujano endovascular.
—O sea que existe una continuidad y un diálogo entre la teoría y lo que hacés en la práctica. ¿Esa es la clave?
—Esa es la clave. Es la única forma, porque a la vez uno tiene que hacer publicaciones académicas y científicas y estas son cada vez más específicas conforme la especialidad.
—¿Quiénes son los precursores de esto en Corrientes?
—Dentro de lo que es la hemodinamia, uno de los precursores más apasionado es el doctor Baccaro, quien se destaca en el área de la cardiología junto con el doctor Liva. Ambos son pioneros en los que es la hemodinamia cardiovascular. Actualmente, tengo el orgullo de trabajar junto con ellos con la finalidad de seguir formándome y complementar con mi aporte el estudio y abordaje de la patología neurovascuar, entendiendo la misma como las enfermedades vasculares del cerebro y la médula. Y en base a eso, bueno, hacer un servicio más expansivo.
—¿Quiénes han sido esos maestros para vos? 
—A lo largo de la formación uno se va encontrando con diferentes referentes que te aportan y motivan. Desde la neurocirugía convencional el hecho de realizar mi formación en el Hospital Escuela de la Provincia de Corrientes me permitió tener referentes como el doctor Alcaraz y el doctor Alinez, este último, como instructor motivó y fortaleció mi decisión de ser neurocirujano.
El doctor Baccaro encendió en mí la chispa y la curiosidad por los abordajes endovasculares y eso también hizo que se gane mi admiración, pero mi gran maestro en esta formación fue y es el doctor Ceciliano, quien me abrió las puertas de su equipo en el Hospital Alemán y el Hospital Austral entre otros, para permitirme vivenciar la formación de otra manera.
No puedo dejar de mencionar que otro gran referente para mí es el doctor Casasco, dado que en mi paso por Madrid también me formo y me permitió el intercambio con su equipo, que si bien está radicado en Madrid, tiene la particularidad de ser un grupo francés que brinda servicios en diferentes puntos de Europa. Uno aprende mucho del intercambio y va nutriéndose de todas esas experiencias.
La idea es estar en constante comunicación con todos estos grandes maestros a la hora de la resolución de los casos.
—¿Qué tiene un maestro para vos? 
—Tiene muchas cosas, sobre todo el don de disfrutar la docencia. Ese espíritu de seguir enseñando, de transmitir y exigir para uno dé lo mejor de sí… y sobre todo el hecho de considerarlo como maestro (como dice vulgarmente) hace que se le tenga cierto aprecio y admiración también, porque llegan a los lugares que están gracias a su disciplina, con mucho empeño. 
—Por lo tanto, un maestro es una persona generosa.
—Sí, sí. Es magnánima. El conocimiento se enriquece al ser compartido, creo que ahí está lo exponencial en todo esto.
—¿Harías otra cosa después o te jubilarías con esto? Además de esto, que sabemos todos los que te conocemos que es tu pasión y te lleva mucho tiempo hacerlo ¿Harías otra cosa? 
—No, no. La verdad que amo mucho la lectura también.
—Cuando te jubiles, ¿Qué harías?
—Sería docente, me mantendría en el mundo académico, sin duda.
—Estudiando y enseñando...
—Estudiando y enseñando el oficio que uno tiene y quizás otras áreas también, porque también me gusta leer otras cosas, la historia… quién sabe…