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Las venas abiertas del sistema K

Los arrepentidos, todos empresarios, han admitido que han pagado coimas o han hecho aportes ilegales para campañas políticas con dinero negro.
 

Por Ricardo Kirschbaum 
Nota publicada en el diario Clarín

La implosión del corazón del sistema que pensó, armó y usufructuó Néstor Kirchner y que continuó durante Cristina, está en desarrollo. Cualquiera hayan sido los motivos que impulsaron al chofer Centeno a convertirse en el minucioso cronista del trasiego de valijas, bolsos y sobres con dinero, sobre los cuales hay interrogantes sin respuestas, las consecuencias están a la vista. Los arrepentidos, todos empresarios, han admitido que han pagado coimas o han hecho aportes ilegales para campañas políticas con dinero negro. Es preferible un delito electoral o lavado de dinero que participar de una asociación ilícita.
Hasta ahora, un solo funcionario admitió que recibió aportes de empresas para la campaña electoral y que, por el cúmulo de tareas, derivó en su secretario privado, hoy detenido, la tarea de maletero. Juan Manuel Abal Medina, un apellido mítico en el revival de los 70, dijo que creyó que esas donaciones sobre las que no se emitían recibos eran “voluntarias” y, por ende, a cambio de nada.
Declaró que su papel sólo fue de intermediario entre las valijas que llegaban de manos de su secretario y Juan Carlos Mazzón, un ex Guardia de Hierro experto en roscas políticas, que estuvo en el corazón de la Casa Rosada con Kirchner. Como Néstor, Mazzón no puede confirmar o desmentir los dichos de Abal Medina porque ha fallecido.
Los restantes ex funcionarios -los que ya están presos y los que han llegado o vuelto a prisión- se mantienen con la boca cerrada. La ley del silencio -omertá, el código de honor siciliano- todavía no ha sido quebrada. Los empresarios u operadores cercanos al corazón del poder, como Báez, Cristóbal López o los de Electroingienería, sobre todo Ferreyra, curtido en la cárcel de la dictadura, siguen hasta ahora el mismo código.
Las evidencias, sin embargo, se van acumulando sobre el método, la frecuencia, los destinos, de los bolsos con dinero. Y quienes los llenaban. Este sistema precisaba un soporte judicial y un método para disciplinar a los jueces.
Norberto Oyarbide ahora decidió, quizá para salvarse o para embrollar aún más el panorama, descorrer el velo sobre los aprietes de Néstor y Cristina para obtener fallos veloces exculpatorios. En una acusación capital para quienes habían armado un sistema de permanencia en el poder, alternando esposo-esposa-esposo, hasta el 2019, por lo menos.
Había dictado el sobreseimiento exprés del matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito por un aumento del patrimonio del 160% entre 2007 y 2008. Y 570% desde que llegaron a la Casa Rosada en 2003.
En diciembre de 2009, el juez los exculpó con una velocidad sospechosa. La decisión no fue apelada por el fiscal y hay versiones no confirmadas por su inacción.
Ahora, Oyarbide confesó que los había sobreseído “en base a lo que me dijeron. Había que hacerlo y así fue”. Reveló que el espía Stiuso y Javier Fernández le pidieron, en nombre de los Kirchner, celeridad. Antes había descripto un método más enérgico: lo habían “agarrado del cogote” para que falle.
Todavía falta que arregle Wagner, el titular de la Cámara de la Construcción, las condiciones de su arrepentimiento. Wagner distribuía el juego de la obra pública en combinación con De Vido. Una pieza clave que puede desencadenar un efecto dominó.
Otro detalle: en medio de la seria situación económica, la única actividad que está en crecimiento es la de los abogados penalistas.

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Las venas abiertas del sistema K

Los arrepentidos, todos empresarios, han admitido que han pagado coimas o han hecho aportes ilegales para campañas políticas con dinero negro.
 

Por Ricardo Kirschbaum 
Nota publicada en el diario Clarín

La implosión del corazón del sistema que pensó, armó y usufructuó Néstor Kirchner y que continuó durante Cristina, está en desarrollo. Cualquiera hayan sido los motivos que impulsaron al chofer Centeno a convertirse en el minucioso cronista del trasiego de valijas, bolsos y sobres con dinero, sobre los cuales hay interrogantes sin respuestas, las consecuencias están a la vista. Los arrepentidos, todos empresarios, han admitido que han pagado coimas o han hecho aportes ilegales para campañas políticas con dinero negro. Es preferible un delito electoral o lavado de dinero que participar de una asociación ilícita.
Hasta ahora, un solo funcionario admitió que recibió aportes de empresas para la campaña electoral y que, por el cúmulo de tareas, derivó en su secretario privado, hoy detenido, la tarea de maletero. Juan Manuel Abal Medina, un apellido mítico en el revival de los 70, dijo que creyó que esas donaciones sobre las que no se emitían recibos eran “voluntarias” y, por ende, a cambio de nada.
Declaró que su papel sólo fue de intermediario entre las valijas que llegaban de manos de su secretario y Juan Carlos Mazzón, un ex Guardia de Hierro experto en roscas políticas, que estuvo en el corazón de la Casa Rosada con Kirchner. Como Néstor, Mazzón no puede confirmar o desmentir los dichos de Abal Medina porque ha fallecido.
Los restantes ex funcionarios -los que ya están presos y los que han llegado o vuelto a prisión- se mantienen con la boca cerrada. La ley del silencio -omertá, el código de honor siciliano- todavía no ha sido quebrada. Los empresarios u operadores cercanos al corazón del poder, como Báez, Cristóbal López o los de Electroingienería, sobre todo Ferreyra, curtido en la cárcel de la dictadura, siguen hasta ahora el mismo código.
Las evidencias, sin embargo, se van acumulando sobre el método, la frecuencia, los destinos, de los bolsos con dinero. Y quienes los llenaban. Este sistema precisaba un soporte judicial y un método para disciplinar a los jueces.
Norberto Oyarbide ahora decidió, quizá para salvarse o para embrollar aún más el panorama, descorrer el velo sobre los aprietes de Néstor y Cristina para obtener fallos veloces exculpatorios. En una acusación capital para quienes habían armado un sistema de permanencia en el poder, alternando esposo-esposa-esposo, hasta el 2019, por lo menos.
Había dictado el sobreseimiento exprés del matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito por un aumento del patrimonio del 160% entre 2007 y 2008. Y 570% desde que llegaron a la Casa Rosada en 2003.
En diciembre de 2009, el juez los exculpó con una velocidad sospechosa. La decisión no fue apelada por el fiscal y hay versiones no confirmadas por su inacción.
Ahora, Oyarbide confesó que los había sobreseído “en base a lo que me dijeron. Había que hacerlo y así fue”. Reveló que el espía Stiuso y Javier Fernández le pidieron, en nombre de los Kirchner, celeridad. Antes había descripto un método más enérgico: lo habían “agarrado del cogote” para que falle.
Todavía falta que arregle Wagner, el titular de la Cámara de la Construcción, las condiciones de su arrepentimiento. Wagner distribuía el juego de la obra pública en combinación con De Vido. Una pieza clave que puede desencadenar un efecto dominó.
Otro detalle: en medio de la seria situación económica, la única actividad que está en crecimiento es la de los abogados penalistas.