Desde 2015, los micros duplicaron sus tarifas y los viajes aéreos se mantuvieron o bajaron
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Desde 2015, los micros duplicaron sus tarifas y los viajes aéreos se mantuvieron o bajaron

Ir en colectivo a Buenos Aires costaba entre $870 y $1.200 hace tres años y ahora desde $1.600 hasta $2.100. En avión, los precios eran de $1.300 aproximadamente y actualmente oscilan entre $729 y $1.500, aunque pueden llegar a superar los $3 mil.
 

Colectivos. El traslado terrestre demanda más tiempo de viaje, aunque tiene menos restricciones con el peso del equipaje.
Vuelos. La oferta aérea se amplió en el último tiempo y Corrientes pasó a tener tres viajes diarios a Buenos Aires, incluyendo uno “low cost”.

 Con ventajas y desventajas, son dos las principales formas de trasladarse desde Corrientes a Buenos Aires, con realidades bastante diferentes para cada sector en los últimos años en materia de precios. De esta manera, viajar en avión o por tierra es una decisión que toman los usuarios basándose no sólo en precios, sino también en servicio y hasta en la costumbre de hacerlo de determinada manera. 
Es que, desde 2015, los micros de larga distancia incrementaron sus tarifas al ritmo lógico de la inflación y las constantes subas en el valor de los combustibles, mientras que los servicios aéreos no sufrieron prácticamente modificaciones, más allá de algunas leves fluctuaciones propias de cada temporada específica. 
En este sentido, vale decir que en los últimos tres años, el precio para viajar por tierra a Buenos Aires prácticamente se duplicó. Mientras que en 2015 un pasaje económico a Capital Federal costaba $870, ahora oscila entre $1.600 y $1.700. En tanto, si se toman en cuenta los servicios con mayor confort, pasaron en el mismo periodo de costar unos $1.200 a $2.100 que valen actualmente. 
Por su parte, los viajes aéreos costaban en 2015 unos $1.300, mientras que ahora existe una variada oferta que incluye la tarifa de $729 que ofrece la aerolínea “low cost”, la mayoría que se halla en un promedio de entre $1.100 y $1.500; y algunos pocos que pueden incluso superar los $3 mil. Vale aclarar en este punto, que los precios de los vuelos son muy cambiantes en el corto plazo, y dependen en gran medida del tiempo de anticipación con el que el pasajero compra el boleto. 
Pero, más allá de la cuestión tarifaria cuya brecha comenzó a achicarse hace algunos años y ahora en algunos casos se revirtió, existen también diferencias sustanciales en el servicio propiamente dicho, con pros y contras en ambos casos. Es que, viajar en avión a Buenos Aires demanda cerca de una hora y media de vuelo, y aún sumando la espera en el aeropuerto resulta más rápido que hacerlo en un colectivo de larga distancia, cuya llegada a destino demora alrededor de 12 horas.
Pero, la situación se revierte si se consideran las limitaciones de equipaje que existen en los vuelos. En un viaje tradicional de Aerolíneas Argentinas, se puede llevar solamente un bolso de mano de hasta 8 kilos y despachar una valija de hasta 15 kg; mientras que en los micros de larga distancia casi no existen limitaciones para esta cuestión.
Asimismo, vale recordar que la empresa “low cost” opera en el aeropuerto de El Palomar, lo que implica un gasto extra para llegar hasta Capital Federal, mientras que los micros arriban directamente a la terminal de Retiro. 
Demanda
La demanda del transporte terrestre sigue siendo superior al de los aviones, aunque las nuevas posibilidades de acceder a boletos aéreos accesibles comenzó a aumentar la cantidad de pasajeros. Tanto es así que en poco tiempo Corrientes pasó de tener un sólo servicio diario en el aeropuerto Piragine Niveyro, a tener tres: dos de Aerolíneas Argentinas y uno de la empresa Flybondi.
Con la ampliación de la oferta aérea a través de las aerolíneas “low cost”, el sector empresarial del transporte de colectivos de larga distancia y representantes gremiales están en alerta y mostraron su preocupación. A raíz de esto, el Gobierno nacional determinó eliminar el precio mínimo que estaba estipulado legalmente y liberar a las firmas a que ofrezcan promociones y tarifas más bajas para competir por la demanda. 
Aunque aún se esperan definiciones sobre como esto puede repercutir en los precios de los viajes, desde algunas empresas aseguran que no simboliza una ayuda significativa teniendo en cuenta los bajos niveles de rentabilidad que manejan ante la ausencia de subsidios nacionales. 

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Desde 2015, los micros duplicaron sus tarifas y los viajes aéreos se mantuvieron o bajaron

Ir en colectivo a Buenos Aires costaba entre $870 y $1.200 hace tres años y ahora desde $1.600 hasta $2.100. En avión, los precios eran de $1.300 aproximadamente y actualmente oscilan entre $729 y $1.500, aunque pueden llegar a superar los $3 mil.
 

 Con ventajas y desventajas, son dos las principales formas de trasladarse desde Corrientes a Buenos Aires, con realidades bastante diferentes para cada sector en los últimos años en materia de precios. De esta manera, viajar en avión o por tierra es una decisión que toman los usuarios basándose no sólo en precios, sino también en servicio y hasta en la costumbre de hacerlo de determinada manera. 
Es que, desde 2015, los micros de larga distancia incrementaron sus tarifas al ritmo lógico de la inflación y las constantes subas en el valor de los combustibles, mientras que los servicios aéreos no sufrieron prácticamente modificaciones, más allá de algunas leves fluctuaciones propias de cada temporada específica. 
En este sentido, vale decir que en los últimos tres años, el precio para viajar por tierra a Buenos Aires prácticamente se duplicó. Mientras que en 2015 un pasaje económico a Capital Federal costaba $870, ahora oscila entre $1.600 y $1.700. En tanto, si se toman en cuenta los servicios con mayor confort, pasaron en el mismo periodo de costar unos $1.200 a $2.100 que valen actualmente. 
Por su parte, los viajes aéreos costaban en 2015 unos $1.300, mientras que ahora existe una variada oferta que incluye la tarifa de $729 que ofrece la aerolínea “low cost”, la mayoría que se halla en un promedio de entre $1.100 y $1.500; y algunos pocos que pueden incluso superar los $3 mil. Vale aclarar en este punto, que los precios de los vuelos son muy cambiantes en el corto plazo, y dependen en gran medida del tiempo de anticipación con el que el pasajero compra el boleto. 
Pero, más allá de la cuestión tarifaria cuya brecha comenzó a achicarse hace algunos años y ahora en algunos casos se revirtió, existen también diferencias sustanciales en el servicio propiamente dicho, con pros y contras en ambos casos. Es que, viajar en avión a Buenos Aires demanda cerca de una hora y media de vuelo, y aún sumando la espera en el aeropuerto resulta más rápido que hacerlo en un colectivo de larga distancia, cuya llegada a destino demora alrededor de 12 horas.
Pero, la situación se revierte si se consideran las limitaciones de equipaje que existen en los vuelos. En un viaje tradicional de Aerolíneas Argentinas, se puede llevar solamente un bolso de mano de hasta 8 kilos y despachar una valija de hasta 15 kg; mientras que en los micros de larga distancia casi no existen limitaciones para esta cuestión.
Asimismo, vale recordar que la empresa “low cost” opera en el aeropuerto de El Palomar, lo que implica un gasto extra para llegar hasta Capital Federal, mientras que los micros arriban directamente a la terminal de Retiro. 
Demanda
La demanda del transporte terrestre sigue siendo superior al de los aviones, aunque las nuevas posibilidades de acceder a boletos aéreos accesibles comenzó a aumentar la cantidad de pasajeros. Tanto es así que en poco tiempo Corrientes pasó de tener un sólo servicio diario en el aeropuerto Piragine Niveyro, a tener tres: dos de Aerolíneas Argentinas y uno de la empresa Flybondi.
Con la ampliación de la oferta aérea a través de las aerolíneas “low cost”, el sector empresarial del transporte de colectivos de larga distancia y representantes gremiales están en alerta y mostraron su preocupación. A raíz de esto, el Gobierno nacional determinó eliminar el precio mínimo que estaba estipulado legalmente y liberar a las firmas a que ofrezcan promociones y tarifas más bajas para competir por la demanda. 
Aunque aún se esperan definiciones sobre como esto puede repercutir en los precios de los viajes, desde algunas empresas aseguran que no simboliza una ayuda significativa teniendo en cuenta los bajos niveles de rentabilidad que manejan ante la ausencia de subsidios nacionales.