Cuidar el puente II
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Cuidar el puente II

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Por Ing. Rubén A. Mónaco
Especial para El Litoral

No voy a referirme al reciente colapso de un puente ocurrido en Génova ya que se ha hablado y publicado bastante al respecto. Tanto es así que, en octubre del año pasado, El Litoral permitió publicar mi carta de lector, con el título “Cuidar el puente”, cuando no tenía ni idea de lo que podía ocurrir con aquel viaducto. Ya entonces, aspiraba despertar las responsabilidades de Validad Nacional, de los gobiernos de Chaco y Corrientes, de las diferentes cámaras empresariales, universidades, consejos profesionales, solicitándoles, por favor, que, por una vez, dejen de preocuparse y se ocupen realmente de nuestro puente General Belgrano.
En esa oportunidad, no sólo señalé la falta de mantenimiento, sino que hice hincapié en los estudios a realizar: controles, supervisión de apoyos, tensores, uniones, y todo lo que corresponda con el debido seguimiento de la evolución de las posibles anomalías en forma sistemática, con la debida publicación de  los resultados y, en consecuencia, implementar las medidas correctivas y preventivas, que hagan a la desaceleración del deterioro, atento la antigüedad del mismo.
Pretendo con esta carta reafirmar y hacer conocer mi punto de vista, exponiendo, a tal fin, algunas consideraciones técnicas que, sin duda, deben ser atendidas para resguardar la salud y extender la vida útil del puente. Máxime que se ha difundido hace unos meses, que la concreción del nuevo viaducto demandaría 5 años y que, ante la situación que vivimos, se puede dilatar aún más.
Ahora bien, habiendo observado que en publicaciones y charlas informativas recientes, por parte de profesionales y funcionarios, como así notas periodísticas, existen carencias en cuanto a la profundización de técnicas que permitan vislumbrar la implementación de medidas, con el fin de desacelerar el potencial deterioro del puente. Vuelvo a insistir en la necesidad de proponerlas. 
Por ello, manifiesto mi deseo de que los organismos competentes pongan en marcha gestiones concretas, conducentes  al cuidado del puente. 
Al respecto, señalo, como ejemplo, medidas que se han tomado en ese sentido: ante la falta de defensas y seguridad para el tránsito fluvial, el organismo que supervisa el servicio dispuso seccionar o acortar la longitud de trenes de barcaza, obligando a realizar el cruce en forma seccionada, para proteger las pilas del puente. Eso, objetivamente, es una medida que coadyuva a cuidar el puente. 
Similares acciones a la mencionada pido se realicen con el tránsito terrestre para desacelerar el deterioro, ya que no pasa inadvertido el pronunciado descenso de la calzada en los tramos isostáticos.
Según el distrito Corrientes  de Vialidad Provincial, se registró un descenso de 29 cm hasta el año 1996,y a partir de allí se mantuvo en forma asintótica, es decir, con una deformación relativamente lenta. Al respecto, me pregunto si contractualmente la concesionaria está obligada a realizar periódicamente la nivelación completa de la rasante a lo largo del puente. De ser así, sería importante conocer el resultado de esas nivelaciones, y no tan sólo eso, saber si los mismos trabajos son supervisados y examinados técnicamente por el ente respectivo.  
No hay duda de que el descenso observado produce solicitaciones adicionales en la estructura a las previstas en su diseño. 
Es sabido que a la hora del diseño, para determinar las solicitaciones a que serán sometidas estas estructuras, se estudian factores que tienen que ver con las cargas estáticas, velocidades, vientos y otras variables y que, particularmente, se incrementan las cargas estáticas por el llamado coeficiente de impacto, previendo la ocurrencia de ese fenómeno para el  funcionamiento normal de la estructura.
El descenso citado está produciendo un impacto adicional a los previstos en el diseño y, en esas condiciones, su funcionamiento no es normal, es decir, no es para el cual fue diseñado. Esta carga no prevista hace que esta vieja estructura se vea resentida al soportar esfuerzos adicionales, activando su deterioro y, por ende, acortando el resto de su vida útil. A esto debe sumarse la velocidad y fundamentalmente la reiteración instantánea de las cargas a soportar en forma directa por los apoyos y obenques que trae aparejado, en definitiva, la fatiga de los materiales.
Un aspecto que particularmente llama la atención es la falta  de controles de cargas,  si bien la responsabilidad es del transportista y/o el cargador, según la ley de pesos y cargas, las mismas deben ser controladas por el órgano supervisor en cada ingreso al puente. Más aún en este caso, donde la importancia de esta infraestructura no puede dejar de ser atendida, sumado a ello, por su antigüedad.    
Por lo tanto, interpreto que es absolutamente prioritario implementar medidas respecto del tránsito pesado, concretamente formulo la necesidad de:
-Instalación de balanza para el control de cargas (hasta el día de hoy ausente). Y establecer un protocolo para el tránsito pesado, consistente en fijar para el mismo el pasaje en horas no pico,  a determinar por el ente responsable. 
-Establecer para los mismos una velocidad muy inferior a 60 km/h, a determinar por el ente responsable.
-Realizar el seguimiento de los estudios, instalación de testigos en partes estratégicas de la estructura de lectura permanente, con monitoreo continuo implementado de manera de obtener la información en tiempo real.  
De esa manera, se logrará información directa e inmediata de los resultados. Lo que permitirá  realizar un diagnóstico serio, para adoptar las medidas preventivas y correctivas, que prolonguen la vida útil del puente. 

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Cuidar el puente II

Por Ing. Rubén A. Mónaco
Especial para El Litoral

No voy a referirme al reciente colapso de un puente ocurrido en Génova ya que se ha hablado y publicado bastante al respecto. Tanto es así que, en octubre del año pasado, El Litoral permitió publicar mi carta de lector, con el título “Cuidar el puente”, cuando no tenía ni idea de lo que podía ocurrir con aquel viaducto. Ya entonces, aspiraba despertar las responsabilidades de Validad Nacional, de los gobiernos de Chaco y Corrientes, de las diferentes cámaras empresariales, universidades, consejos profesionales, solicitándoles, por favor, que, por una vez, dejen de preocuparse y se ocupen realmente de nuestro puente General Belgrano.
En esa oportunidad, no sólo señalé la falta de mantenimiento, sino que hice hincapié en los estudios a realizar: controles, supervisión de apoyos, tensores, uniones, y todo lo que corresponda con el debido seguimiento de la evolución de las posibles anomalías en forma sistemática, con la debida publicación de  los resultados y, en consecuencia, implementar las medidas correctivas y preventivas, que hagan a la desaceleración del deterioro, atento la antigüedad del mismo.
Pretendo con esta carta reafirmar y hacer conocer mi punto de vista, exponiendo, a tal fin, algunas consideraciones técnicas que, sin duda, deben ser atendidas para resguardar la salud y extender la vida útil del puente. Máxime que se ha difundido hace unos meses, que la concreción del nuevo viaducto demandaría 5 años y que, ante la situación que vivimos, se puede dilatar aún más.
Ahora bien, habiendo observado que en publicaciones y charlas informativas recientes, por parte de profesionales y funcionarios, como así notas periodísticas, existen carencias en cuanto a la profundización de técnicas que permitan vislumbrar la implementación de medidas, con el fin de desacelerar el potencial deterioro del puente. Vuelvo a insistir en la necesidad de proponerlas. 
Por ello, manifiesto mi deseo de que los organismos competentes pongan en marcha gestiones concretas, conducentes  al cuidado del puente. 
Al respecto, señalo, como ejemplo, medidas que se han tomado en ese sentido: ante la falta de defensas y seguridad para el tránsito fluvial, el organismo que supervisa el servicio dispuso seccionar o acortar la longitud de trenes de barcaza, obligando a realizar el cruce en forma seccionada, para proteger las pilas del puente. Eso, objetivamente, es una medida que coadyuva a cuidar el puente. 
Similares acciones a la mencionada pido se realicen con el tránsito terrestre para desacelerar el deterioro, ya que no pasa inadvertido el pronunciado descenso de la calzada en los tramos isostáticos.
Según el distrito Corrientes  de Vialidad Provincial, se registró un descenso de 29 cm hasta el año 1996,y a partir de allí se mantuvo en forma asintótica, es decir, con una deformación relativamente lenta. Al respecto, me pregunto si contractualmente la concesionaria está obligada a realizar periódicamente la nivelación completa de la rasante a lo largo del puente. De ser así, sería importante conocer el resultado de esas nivelaciones, y no tan sólo eso, saber si los mismos trabajos son supervisados y examinados técnicamente por el ente respectivo.  
No hay duda de que el descenso observado produce solicitaciones adicionales en la estructura a las previstas en su diseño. 
Es sabido que a la hora del diseño, para determinar las solicitaciones a que serán sometidas estas estructuras, se estudian factores que tienen que ver con las cargas estáticas, velocidades, vientos y otras variables y que, particularmente, se incrementan las cargas estáticas por el llamado coeficiente de impacto, previendo la ocurrencia de ese fenómeno para el  funcionamiento normal de la estructura.
El descenso citado está produciendo un impacto adicional a los previstos en el diseño y, en esas condiciones, su funcionamiento no es normal, es decir, no es para el cual fue diseñado. Esta carga no prevista hace que esta vieja estructura se vea resentida al soportar esfuerzos adicionales, activando su deterioro y, por ende, acortando el resto de su vida útil. A esto debe sumarse la velocidad y fundamentalmente la reiteración instantánea de las cargas a soportar en forma directa por los apoyos y obenques que trae aparejado, en definitiva, la fatiga de los materiales.
Un aspecto que particularmente llama la atención es la falta  de controles de cargas,  si bien la responsabilidad es del transportista y/o el cargador, según la ley de pesos y cargas, las mismas deben ser controladas por el órgano supervisor en cada ingreso al puente. Más aún en este caso, donde la importancia de esta infraestructura no puede dejar de ser atendida, sumado a ello, por su antigüedad.    
Por lo tanto, interpreto que es absolutamente prioritario implementar medidas respecto del tránsito pesado, concretamente formulo la necesidad de:
-Instalación de balanza para el control de cargas (hasta el día de hoy ausente). Y establecer un protocolo para el tránsito pesado, consistente en fijar para el mismo el pasaje en horas no pico,  a determinar por el ente responsable. 
-Establecer para los mismos una velocidad muy inferior a 60 km/h, a determinar por el ente responsable.
-Realizar el seguimiento de los estudios, instalación de testigos en partes estratégicas de la estructura de lectura permanente, con monitoreo continuo implementado de manera de obtener la información en tiempo real.  
De esa manera, se logrará información directa e inmediata de los resultados. Lo que permitirá  realizar un diagnóstico serio, para adoptar las medidas preventivas y correctivas, que prolonguen la vida útil del puente.