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El efecto en la salud de las bajas bruscas de temperatura

¿Existe la alergia o el resfrío por el “cambio de tiempo”? El actual verano, con sus vaivenes meteorológicos, castiga a los alérgicos. Recientemente, las repentinas bajas en la temperatura y los posteriores ascensos bruscos, impulsaron a los pronosticadores del tiempo a advertir que esta temporada presenta todo un desafío para quienes sufren de alergias.
Según estimaciones de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) afectan a más de 6 millones de argentinos. Esta patología suele exacerbarse en el verano porque los alérgicos presentan una “reacción exagerada”, así es su denominación clínica, ante ciertos estímulos externos. Los cambios climáticos inflaman las mucosas. Así, el paciente genera mayor mucosidad y esto constituye el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de gérmenes. 

Mitos
El médico Claudio Parisi, alergista del Hospital Italiano, y presidente de la AAAeIC, destacó que “comencemos por desmitificar la existencia de la 'alergia al cambio de tiempo', eso no existe. No obstante, los cambios de temperatura, de humedad, suelen producir síntomas en las personas alérgicas, porque las mucosas reaccionan ante este escenario. El cambio en las variantes atmosféricas precipitan los síntomas, y la alergia produce inflamación”, explicó Parisi.
Y agregó: “Con el cambio de clima también se relaciona la movilización de hongos y polen. Por lo tanto si se viene una tormenta y sopla viento, es muy probable que traiga pólenes y esto genere rinitis y asma”. El especialista comentó asimismo una novedad en el estudio de las alergias. En los últimos años se estudia, particularmente en deportistas, la incidencia de los primeros 20 minutos de una tormenta eléctrica. En ese momento, el polen se precipita en la tierra “y por un efecto que se llama osmótico, el polen se rompe y libera una serie de alérgenos que son los que provocan, por ejemplo, una rinitis alérgica y una crisis de asma”.
Respecto del cambio climático y su posible incidencia en las alergias, Parisi argumentó: “Cada vez hay más pólenes por el calentamiento global, dado que esto provoca que los períodos de calor sean más largos, y las plantas participan en una mayor duración del período de polinización”.

¿Tratamientos?
Existen básicamente dos mecanismos para aplicar. El primero “es evitar lo que provoca la alergia”, indicó Parisi. Existe medicación preventiva como “corticoides en inhalador o antihistamínicos”. El experto recomienda consultar al especialista en cada caso que indicará lo necesario.
Asimismo, existen vacunas inmunomodulares que sirven para bajar progresivamente la defensa exagerada del organismo y la consecuente inflamación de las mucosas.

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El efecto en la salud de las bajas bruscas de temperatura

¿Existe la alergia o el resfrío por el “cambio de tiempo”? El actual verano, con sus vaivenes meteorológicos, castiga a los alérgicos. Recientemente, las repentinas bajas en la temperatura y los posteriores ascensos bruscos, impulsaron a los pronosticadores del tiempo a advertir que esta temporada presenta todo un desafío para quienes sufren de alergias.
Según estimaciones de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) afectan a más de 6 millones de argentinos. Esta patología suele exacerbarse en el verano porque los alérgicos presentan una “reacción exagerada”, así es su denominación clínica, ante ciertos estímulos externos. Los cambios climáticos inflaman las mucosas. Así, el paciente genera mayor mucosidad y esto constituye el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de gérmenes. 

Mitos
El médico Claudio Parisi, alergista del Hospital Italiano, y presidente de la AAAeIC, destacó que “comencemos por desmitificar la existencia de la 'alergia al cambio de tiempo', eso no existe. No obstante, los cambios de temperatura, de humedad, suelen producir síntomas en las personas alérgicas, porque las mucosas reaccionan ante este escenario. El cambio en las variantes atmosféricas precipitan los síntomas, y la alergia produce inflamación”, explicó Parisi.
Y agregó: “Con el cambio de clima también se relaciona la movilización de hongos y polen. Por lo tanto si se viene una tormenta y sopla viento, es muy probable que traiga pólenes y esto genere rinitis y asma”. El especialista comentó asimismo una novedad en el estudio de las alergias. En los últimos años se estudia, particularmente en deportistas, la incidencia de los primeros 20 minutos de una tormenta eléctrica. En ese momento, el polen se precipita en la tierra “y por un efecto que se llama osmótico, el polen se rompe y libera una serie de alérgenos que son los que provocan, por ejemplo, una rinitis alérgica y una crisis de asma”.
Respecto del cambio climático y su posible incidencia en las alergias, Parisi argumentó: “Cada vez hay más pólenes por el calentamiento global, dado que esto provoca que los períodos de calor sean más largos, y las plantas participan en una mayor duración del período de polinización”.

¿Tratamientos?
Existen básicamente dos mecanismos para aplicar. El primero “es evitar lo que provoca la alergia”, indicó Parisi. Existe medicación preventiva como “corticoides en inhalador o antihistamínicos”. El experto recomienda consultar al especialista en cada caso que indicará lo necesario.
Asimismo, existen vacunas inmunomodulares que sirven para bajar progresivamente la defensa exagerada del organismo y la consecuente inflamación de las mucosas.