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Otra bravuconada de Nicolás Maduro

Muchas veces los que ejercen el poder en algunas naciones adoptan cuestionadas medidas que van en detrimento de sus habitantes. Y lo hacen convencidos de que está bien o, en definitiva, “yo soy el que mando”, dejando traslucir ignorancia, irresponsabilidad, bravuconadas y patoterismo.
Por ejemplo el presidente estadounidense Donald Trump sigue dictando medidas o pretendiendo realizar obras -como es el caso del muro con México-, pese al descontento de los opositores y de una gran mayoría de sus habitantes. Se siente como una especie de “niño mimado y todopoderoso”.
Algo similar ocurre con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien tiene sumido al país en la miseria, con una férrea oposición y el pedido de renuncia de numerosos países que están en desacuerdo con el régimen.
Este nefasto personaje dictatorial niega que en Venezuela haya una crisis humana. “No hay una crisis humanitaria y Venezuela no le va a mendigar nada al mundo”, dijo el pasado lunes. Juan Guaidó, el presidente interino reconocido por buena parte de la comunidad internacional, impulsa la entrada al país de ayuda humanitaria para paliar esa crisis que el chavismo niega.
Fiel a su estilo poco democrático, Maduro bloqueó la asistencia internacional para paliar la crisis en Venezuela -cortó el acceso de varios camiones cargados con productos en la frontera con Colombia-, pero en las últimas horas envió un buque con 100 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba, donde el 27 de enero último un tornado afectó a La Habana y causó 6 muertes.
Vladimir Maldonado, comandante del barco venezolano Los Frailes, sostuvo que transportó materiales para apoyar las labores de construcción en la capital cubana.
De acuerdo con el portal oficial cubano Cubadebate, el capitán Maldonado dijo que la asistencia llegó “en un momento en el que Venezuela está sufriendo un ataque político y económico liderado por Estados Unidos”.
Mientras tanto, cerca de 100 toneladas de alimentos, productos de higiene, medicamentos y otros productos llegaron este jueves a la ciudad colombiana de Cúcuta, ubicada en la frontera con Venezuela, donde se almacenarán hasta que se aclare cómo entrarán y se repartirán.
Venezuela sufre desde hace años un desabastecimiento generalizado de productos de primera necesidad como comida o remedios, que, sumado a una hiperinflación que cerró 2018 en un récord de más de 1.500.000% y a la creciente violencia en las calles, ya provocó el éxodo de unos 3.000.000 de venezolanos.
Las autoridades de Colombia, principal receptor en la región, han aclarado en el comunicado que la ayuda recibida el jueves va para Venezuela y no a los inmigrantes, y pidió a quienes están en suelo colombiano que no se desplacen a Cúcuta.
La única ayuda que ahora mismo está llegando a los venezolanos es la que han logrado introducir, por canales informales, organizaciones no gubernamentales, en medio de un severo desabastecimiento.
Recordemos que la tensión se disparó en Venezuela desde el 10 de enero, cuando Maduro decidió iniciar un segundo mandato que ni la oposición ni gran parte de la comunidad internacional reconocen porque consideran que las últimas elecciones presidenciales no fueron democráticas.
El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se proclamó mandatario encargado el 23 de enero, en un movimiento que apoyaron Estados Unidos, Canadá, Argentina entre la mayoría de países latinoamericanos y varias potencias europeas.
México, Uruguay y la Unión Europea han apostado por reactivar la comunicación entre las partes para conseguir una solución negociada.

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Otra bravuconada de Nicolás Maduro

Muchas veces los que ejercen el poder en algunas naciones adoptan cuestionadas medidas que van en detrimento de sus habitantes. Y lo hacen convencidos de que está bien o, en definitiva, “yo soy el que mando”, dejando traslucir ignorancia, irresponsabilidad, bravuconadas y patoterismo.
Por ejemplo el presidente estadounidense Donald Trump sigue dictando medidas o pretendiendo realizar obras -como es el caso del muro con México-, pese al descontento de los opositores y de una gran mayoría de sus habitantes. Se siente como una especie de “niño mimado y todopoderoso”.
Algo similar ocurre con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien tiene sumido al país en la miseria, con una férrea oposición y el pedido de renuncia de numerosos países que están en desacuerdo con el régimen.
Este nefasto personaje dictatorial niega que en Venezuela haya una crisis humana. “No hay una crisis humanitaria y Venezuela no le va a mendigar nada al mundo”, dijo el pasado lunes. Juan Guaidó, el presidente interino reconocido por buena parte de la comunidad internacional, impulsa la entrada al país de ayuda humanitaria para paliar esa crisis que el chavismo niega.
Fiel a su estilo poco democrático, Maduro bloqueó la asistencia internacional para paliar la crisis en Venezuela -cortó el acceso de varios camiones cargados con productos en la frontera con Colombia-, pero en las últimas horas envió un buque con 100 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba, donde el 27 de enero último un tornado afectó a La Habana y causó 6 muertes.
Vladimir Maldonado, comandante del barco venezolano Los Frailes, sostuvo que transportó materiales para apoyar las labores de construcción en la capital cubana.
De acuerdo con el portal oficial cubano Cubadebate, el capitán Maldonado dijo que la asistencia llegó “en un momento en el que Venezuela está sufriendo un ataque político y económico liderado por Estados Unidos”.
Mientras tanto, cerca de 100 toneladas de alimentos, productos de higiene, medicamentos y otros productos llegaron este jueves a la ciudad colombiana de Cúcuta, ubicada en la frontera con Venezuela, donde se almacenarán hasta que se aclare cómo entrarán y se repartirán.
Venezuela sufre desde hace años un desabastecimiento generalizado de productos de primera necesidad como comida o remedios, que, sumado a una hiperinflación que cerró 2018 en un récord de más de 1.500.000% y a la creciente violencia en las calles, ya provocó el éxodo de unos 3.000.000 de venezolanos.
Las autoridades de Colombia, principal receptor en la región, han aclarado en el comunicado que la ayuda recibida el jueves va para Venezuela y no a los inmigrantes, y pidió a quienes están en suelo colombiano que no se desplacen a Cúcuta.
La única ayuda que ahora mismo está llegando a los venezolanos es la que han logrado introducir, por canales informales, organizaciones no gubernamentales, en medio de un severo desabastecimiento.
Recordemos que la tensión se disparó en Venezuela desde el 10 de enero, cuando Maduro decidió iniciar un segundo mandato que ni la oposición ni gran parte de la comunidad internacional reconocen porque consideran que las últimas elecciones presidenciales no fueron democráticas.
El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se proclamó mandatario encargado el 23 de enero, en un movimiento que apoyaron Estados Unidos, Canadá, Argentina entre la mayoría de países latinoamericanos y varias potencias europeas.
México, Uruguay y la Unión Europea han apostado por reactivar la comunicación entre las partes para conseguir una solución negociada.