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Paciencia y nuevas tarifas

La desesperación y preocupación que generó el sábado en la población correntina el violento temporal, horas después se transformó en bronca por los innumerables y extensos cortes en el suministro de energía eléctrica.
Esto tiene su razón de ser porque a más de 40 horas de producido el fenómeno meteorológico hay zonas que siguen padeciendo la falta de energía y, otras, baja tensión.
Sobre este tema, el interventor de la Dpec Alfredo Aún -en declaraciones radiales- anticipó que preveía que para la tarde de ayer se resolverían todos los problemas de energía en la ciudad.
“Es difícil justificar esta situación. A nuestros usuarios sólo le pedimos paciencia, y deben saber que tenemos todos nuestros recursos trabajando para resolver los problemas”, dijo. 
Asimismo, el funcionario provincial señaló que “el cambio climático vino para quedarse, y eventos como el del sábado se repiten seguido y merecen una atención especial”.
A decir verdad la gran mayoría de los correntinos tiene paciencia -tal como lo pide el interventor de la Dpec-, pero también tiene su límite. Porque es inconcebible que un barrio de la periferia -como es el caso del Pirayuí Nuevo- haya padecido 22 horas sin energía eléctrica.
Para colmo de males, establecer una comunicación telefónica con la Dpec resulta casi imposible. El servicio 0800-555-3732 (Guardia de Reclamos) no funciona hace meses, aunque el interventor Aún dice lo contrario.
Como muestra de lo expresado, el mismo sábado por WhatsApp se distribuyó esta información: “La Dpec informa que mientras se normaliza el servicio del 0800-555-3732, los usuarios pueden comunicarse con la Guardia de Reclamos a través de los siguientes teléfonos fijos: 3794-477640/ 4776641/ 477642 y 477643”.
Claro está que lograr una conexión telefónica con la Dpec el mismo día sábado fue imposible, compresible por las complicaciones que generó la tormenta. El domingo no fue distinto, fue igual; una situación que se repite cada vez que la ciudad sufre un fenómeno meteorológico.
No dudamos de la capacidad técnica-operativa y profesional del personal de la Dpec, pero cabe la pregunta: ¿el organismo oficial cuenta con suficientes trabajadores como para hacer frente a una situación de desastre similar a la ocurrida el sábado?
No hay dudas de que el correntino tiene paciencia, porque entiende los denodados esfuerzos que debe realizar la Dpec ante fenómenos meteorológicos de magnitud.
Cómo no insistir con la paciencia de los correntinos que -descontento y enojo mediante- se ve en la obligación ineludible de una abultada suba en la tarifa del servicio de energía eléctrica. Y que, seguramente, hará lo mismo con un nuevo incremento que se producirá este mes.
“En febrero habrá un aumento del 32%, el cual está definido por el precio mayorista. Después tendremos otro en abril que sería entre el 25 y 27%”, estimó el interventor Aún. “Lo que se está haciendo a nivel nacional es un camino a la sinceridad de las tarifas”, graficó.
Sería bueno que esta “sinceridad de las tarifas” vaya acompañada de la prestación del servicio que cada vez sea mejor, algo que dista mucho de ser realidad.
Basta con tener en cuenta que con una temperatura medianamente alta, los cortes en el servicio de energía eléctrica son una constante. Esto mismo ocurre cada vez que cae un fuerte viento o una abundante lluvia.
Lo mismo que ocurre con la Dpec sucede con la tarifa del servicio del transporte urbano de pasajeros, hoy con un precio de $19. En los últimos tiempos, a las empresas de colectivos se les exigía el mejoramiento del servicio a cambio de la autorización de un nuevo cuadro tarifario, algo que nunca cumplieron.

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Paciencia y nuevas tarifas

La desesperación y preocupación que generó el sábado en la población correntina el violento temporal, horas después se transformó en bronca por los innumerables y extensos cortes en el suministro de energía eléctrica.
Esto tiene su razón de ser porque a más de 40 horas de producido el fenómeno meteorológico hay zonas que siguen padeciendo la falta de energía y, otras, baja tensión.
Sobre este tema, el interventor de la Dpec Alfredo Aún -en declaraciones radiales- anticipó que preveía que para la tarde de ayer se resolverían todos los problemas de energía en la ciudad.
“Es difícil justificar esta situación. A nuestros usuarios sólo le pedimos paciencia, y deben saber que tenemos todos nuestros recursos trabajando para resolver los problemas”, dijo. 
Asimismo, el funcionario provincial señaló que “el cambio climático vino para quedarse, y eventos como el del sábado se repiten seguido y merecen una atención especial”.
A decir verdad la gran mayoría de los correntinos tiene paciencia -tal como lo pide el interventor de la Dpec-, pero también tiene su límite. Porque es inconcebible que un barrio de la periferia -como es el caso del Pirayuí Nuevo- haya padecido 22 horas sin energía eléctrica.
Para colmo de males, establecer una comunicación telefónica con la Dpec resulta casi imposible. El servicio 0800-555-3732 (Guardia de Reclamos) no funciona hace meses, aunque el interventor Aún dice lo contrario.
Como muestra de lo expresado, el mismo sábado por WhatsApp se distribuyó esta información: “La Dpec informa que mientras se normaliza el servicio del 0800-555-3732, los usuarios pueden comunicarse con la Guardia de Reclamos a través de los siguientes teléfonos fijos: 3794-477640/ 4776641/ 477642 y 477643”.
Claro está que lograr una conexión telefónica con la Dpec el mismo día sábado fue imposible, compresible por las complicaciones que generó la tormenta. El domingo no fue distinto, fue igual; una situación que se repite cada vez que la ciudad sufre un fenómeno meteorológico.
No dudamos de la capacidad técnica-operativa y profesional del personal de la Dpec, pero cabe la pregunta: ¿el organismo oficial cuenta con suficientes trabajadores como para hacer frente a una situación de desastre similar a la ocurrida el sábado?
No hay dudas de que el correntino tiene paciencia, porque entiende los denodados esfuerzos que debe realizar la Dpec ante fenómenos meteorológicos de magnitud.
Cómo no insistir con la paciencia de los correntinos que -descontento y enojo mediante- se ve en la obligación ineludible de una abultada suba en la tarifa del servicio de energía eléctrica. Y que, seguramente, hará lo mismo con un nuevo incremento que se producirá este mes.
“En febrero habrá un aumento del 32%, el cual está definido por el precio mayorista. Después tendremos otro en abril que sería entre el 25 y 27%”, estimó el interventor Aún. “Lo que se está haciendo a nivel nacional es un camino a la sinceridad de las tarifas”, graficó.
Sería bueno que esta “sinceridad de las tarifas” vaya acompañada de la prestación del servicio que cada vez sea mejor, algo que dista mucho de ser realidad.
Basta con tener en cuenta que con una temperatura medianamente alta, los cortes en el servicio de energía eléctrica son una constante. Esto mismo ocurre cada vez que cae un fuerte viento o una abundante lluvia.
Lo mismo que ocurre con la Dpec sucede con la tarifa del servicio del transporte urbano de pasajeros, hoy con un precio de $19. En los últimos tiempos, a las empresas de colectivos se les exigía el mejoramiento del servicio a cambio de la autorización de un nuevo cuadro tarifario, algo que nunca cumplieron.