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15 de abril

Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1851 y el gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas comenzaba a desconfiar de Urquiza. Rosas ordenó cortar toda comunicación postal y marítima con Entre Ríos. Los jefes militares de Santos Lugares, general Pascual Echagüe, Mansilla y otros, le venían advirtiendo a Rosas sobre las conversaciones que mantenía Urquiza con el gobernador de Corrientes y con autoridades del Brasil. 
El mismo Manuel Oribe le propuso a Rosas abandonar el sitio de Montevideo y marchar sobre Entre Ríos para aplastar la conspiración que organizaba Urquiza y que ponía en peligro la estabilidad del gobierno de la Confederación. Es posible que Rosas no midiera bien el carácter de Urquiza o que confiara excesivamente en su prestigio ante el país. 
El hecho es que no respondió a los avisos y ahora, en la evidencia, resolvía actuar. 
Urquiza había efectuado su primer aviso, el 5 de abril, cuando giró a los demás gobernadores una circular con el primer aviso que se oponía a Rosas, debido que lo consideraba el único obstáculo para la tranquilidad, el orden y futuro engrandecimiento de la Confederación y que no tolera por más tiempo el criminal abuso del gobernador de Buenos Aires, por lo que ha resuelto ponerse a la cabeza del “gran movimiento de libertad” de las Provincias del Plata.
Con esto comienza la caída de Rosas y el proceso de resistencia a su gobierno va madurando a través del tiempo. 
A pesar de los mensajes laudatorios de las provincias, de los honores y de los homenajes que se acumulaban sobre la persona de Rosas, es evidente que su poder, como ocurre tarde o temprano con todos los gobiernos autoritarios, se debilitó a través de los años.

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15 de abril

Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1851 y el gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas comenzaba a desconfiar de Urquiza. Rosas ordenó cortar toda comunicación postal y marítima con Entre Ríos. Los jefes militares de Santos Lugares, general Pascual Echagüe, Mansilla y otros, le venían advirtiendo a Rosas sobre las conversaciones que mantenía Urquiza con el gobernador de Corrientes y con autoridades del Brasil. 
El mismo Manuel Oribe le propuso a Rosas abandonar el sitio de Montevideo y marchar sobre Entre Ríos para aplastar la conspiración que organizaba Urquiza y que ponía en peligro la estabilidad del gobierno de la Confederación. Es posible que Rosas no midiera bien el carácter de Urquiza o que confiara excesivamente en su prestigio ante el país. 
El hecho es que no respondió a los avisos y ahora, en la evidencia, resolvía actuar. 
Urquiza había efectuado su primer aviso, el 5 de abril, cuando giró a los demás gobernadores una circular con el primer aviso que se oponía a Rosas, debido que lo consideraba el único obstáculo para la tranquilidad, el orden y futuro engrandecimiento de la Confederación y que no tolera por más tiempo el criminal abuso del gobernador de Buenos Aires, por lo que ha resuelto ponerse a la cabeza del “gran movimiento de libertad” de las Provincias del Plata.
Con esto comienza la caída de Rosas y el proceso de resistencia a su gobierno va madurando a través del tiempo. 
A pesar de los mensajes laudatorios de las provincias, de los honores y de los homenajes que se acumulaban sobre la persona de Rosas, es evidente que su poder, como ocurre tarde o temprano con todos los gobiernos autoritarios, se debilitó a través de los años.