El Correntinazo cumplió 50 años y la lucha de Juan José Cabral sigue vigente
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El Correntinazo cumplió 50 años y la lucha de Juan José Cabral sigue vigente

Agrupaciones estudiantiles, gremios docentes y otras organizaciones se movilizaron ayer para conmemorar el cincuentenario del asesinato del estudiante de Medicina en 1969. Trazaron un paralelismo con la actual crisis de la educación pública.
 

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La plaza Cabral fue ayer el epicentro de un nuevo acto en conmemoración del Correntinazo, aquella movilización estudiantil que se realizó el 15 de mayo de 1969 para eliminar la privatización y el arancelamiento del comedor de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) y que derivó en el asesinato, por parte de la Policía en una represión, del estudiante de cuarto año de Medicina, Juan José Cabral. El aspecto de la plaza que casualmente lleva su apellido pudo haber cambiado mucho durante estos últimos 50 años desde su desaparición, sobre todo por la presencia del cemento que terminó por ganarle la batalla al césped. Lo que no varió, sin embargo, fue la presencia de los militantes de agrupaciones estudiantiles, en su mayoría jóvenes, que se acercaron hasta el espacio verde para ser parte del histórico acto en honor al mártir de aquella lucha.
Acompañados de gremios docentes, familiares, ex compañeros y amigos de Cabral, y otras organizaciones sindicales y de trabajadores de la economía popular; la juventud le puso el canto a la movilización que partió desde el Rectorado de la Unne en plaza 25 de Mayo, con el ritmo de la reivindicación de la educación pública. “Aunque fue una época diferente, la lucha de Cabral y de sus compañeros es un ejemplo para los movimientos estudiantiles en la actualidad, sobre todo por la actual crisis que atraviesa la educación pública, con un intento de ser desfinanciada, sobre todo en los niveles más altos como pasa en el Conicet”, dijo a El Litoral una militante universitaria peronista.
Previo paso por la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT), la columna se ubicó en las cercanías al monumento a Juan José Cabral, emplazado en 2013. Antes de colocar una ofrenda floral, hubo un momento para que familiares y compañeros del estudiante puedan decir algunas palabras.
“El final de la dictadura de Onganía costó la sangre de Chelo (N. de R.: apodo de Juan José Cabral)”, expresó, casi con rabia, Eduardo “Ungué” Ferreyra, compañero de Cabral en esa histórica comisión estudiantil que encabezó el Correntinazo. El hombre también resaltó que todo el movimiento se vino gestando mucho antes del tema del comedor, y que ello fue un detonante que activó al resto del país (ver recuadro).
Luego fue el turno de Rodolfo Cabral, hermano de Juan José. Visiblemente emocionado y al borde de las lágrimas, el hombre llamó a “desmentir ese mensaje que quieren difundir, que dice que la muerte de Cabral fue de casualidad, que él solamente pasaba por acá”. “No fue así, el asesinato de Chelo fue una consecuencia directa de la política brutal que venía implementando la dictadura de Onganía”, sentenció.
También habló Nahir Amoedo, de la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo, quien unificó ambas causas para confluir en un aplauso en recuerdo de Cabral.

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Corrientes, el chispazo” para la caída de Onganía

El 15 de mayo de 1969, agrupaciones estudiantiles y sindicatos se unieron para reclamar la eliminación de la privatización del comedor de la Unne, en pleno gobierno de facto de Juan Carlos Onganía. 
Juan José Cabral, estudiante de Medicina, fue asesinado por la Policía en una feroz represión. Este hecho fue catalogado como el “Correntinazo”.
Durante su discurso de ayer, a 50 años de aquel suceso, Eduardo “Ungué” Ferreyra, compañero de “Chelo”, destacó que el crimen de su amigo “fue el chispazo que generó el Rosariazo y luego el Cordobazo”, ya que más allá de esa histórica marcha, “nuestra lucha venía desde hace años”.

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El Correntinazo cumplió 50 años y la lucha de Juan José Cabral sigue vigente

Agrupaciones estudiantiles, gremios docentes y otras organizaciones se movilizaron ayer para conmemorar el cincuentenario del asesinato del estudiante de Medicina en 1969. Trazaron un paralelismo con la actual crisis de la educación pública.
 

La plaza Cabral fue ayer el epicentro de un nuevo acto en conmemoración del Correntinazo, aquella movilización estudiantil que se realizó el 15 de mayo de 1969 para eliminar la privatización y el arancelamiento del comedor de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) y que derivó en el asesinato, por parte de la Policía en una represión, del estudiante de cuarto año de Medicina, Juan José Cabral. El aspecto de la plaza que casualmente lleva su apellido pudo haber cambiado mucho durante estos últimos 50 años desde su desaparición, sobre todo por la presencia del cemento que terminó por ganarle la batalla al césped. Lo que no varió, sin embargo, fue la presencia de los militantes de agrupaciones estudiantiles, en su mayoría jóvenes, que se acercaron hasta el espacio verde para ser parte del histórico acto en honor al mártir de aquella lucha.
Acompañados de gremios docentes, familiares, ex compañeros y amigos de Cabral, y otras organizaciones sindicales y de trabajadores de la economía popular; la juventud le puso el canto a la movilización que partió desde el Rectorado de la Unne en plaza 25 de Mayo, con el ritmo de la reivindicación de la educación pública. “Aunque fue una época diferente, la lucha de Cabral y de sus compañeros es un ejemplo para los movimientos estudiantiles en la actualidad, sobre todo por la actual crisis que atraviesa la educación pública, con un intento de ser desfinanciada, sobre todo en los niveles más altos como pasa en el Conicet”, dijo a El Litoral una militante universitaria peronista.
Previo paso por la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT), la columna se ubicó en las cercanías al monumento a Juan José Cabral, emplazado en 2013. Antes de colocar una ofrenda floral, hubo un momento para que familiares y compañeros del estudiante puedan decir algunas palabras.
“El final de la dictadura de Onganía costó la sangre de Chelo (N. de R.: apodo de Juan José Cabral)”, expresó, casi con rabia, Eduardo “Ungué” Ferreyra, compañero de Cabral en esa histórica comisión estudiantil que encabezó el Correntinazo. El hombre también resaltó que todo el movimiento se vino gestando mucho antes del tema del comedor, y que ello fue un detonante que activó al resto del país (ver recuadro).
Luego fue el turno de Rodolfo Cabral, hermano de Juan José. Visiblemente emocionado y al borde de las lágrimas, el hombre llamó a “desmentir ese mensaje que quieren difundir, que dice que la muerte de Cabral fue de casualidad, que él solamente pasaba por acá”. “No fue así, el asesinato de Chelo fue una consecuencia directa de la política brutal que venía implementando la dictadura de Onganía”, sentenció.
También habló Nahir Amoedo, de la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo, quien unificó ambas causas para confluir en un aplauso en recuerdo de Cabral.