Papá que busca adopción definitiva: “Nada se puede comparar con el amor a un hijo”
ellitoral.com.ar

Sabado 20de Julio de 2019CORRIENTES22°Pronóstico Extendidoclima_sol_noche

Dolar Compra:$41,40

Dolar Venta:$43,40

Papá que busca adopción definitiva: “Nada se puede comparar con el amor a un hijo”

José Luis tiene la guarda provisoria de una niña y espera ser su papá de corazón para toda la vida. Relató a El Litoral cómo cambió su vida con este “regalo milagroso”.
 

imagen_1

Clarise Sánchez Soloaga
csanchez@ellitoral.com.ar

“Vino en el momento exacto de nuestras vidas, ya se había enfriado la posibilidad de ser padres y un domingo 25 de noviembre a las 10 llegó a nuestra casa. Está en nuestra vida y, si Dios quiere, para siempre”, dijo José Luis, quien tiene la guarda provisoria de una niña y está a la espera de que en los próximos días pueda tener la grata noticia de que será su padre adoptivo.
Junto a su esposa Graciela, hace cinco años se inscribieron en el Registro Unico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos y el año pasado fueron elegidos entre varias parejas para ser los padres de “Alma” (así llamaremos a la niña en esta nota). 
Esta historia tiene una parte especial, ya que luego, a pocos meses de llegar a su nuevo hogar, la beba tuvo algunos episodios que hizo que sus padres del corazón la llevaran al hospital. Después de varios estudios le diagnosticaron un síndrome, una alteración cerebral de la infancia, a la que hoy José y Graciela enfrentan. La niña es atendida por los mejores especialistas de Corrientes y viajará a otra provincia para hacerse estudios específicos que determinarán el tratamiento a seguir. 
“Un médico me dijo por qué me hacía cargo de estos estudios (muchos cuestan por arriba de los 10 mil pesos) si aún no era mi hija adoptiva; para mí es mi hija desde el momento que estuvo en mis brazos”, contó. 
Hoy, ellos tienen dos grandes luchas, una es la de cumplir el sueño de muchas parejas, el de ser padres, y la  otra es que Alma mejore su salud. Ante esto, José destacó el apoyo de sus hermanos. 

Caminos 
“Se había enfriado la posibilidad de ser padres y buscamos los mecanismos legales para ser papás, nos inscribimos hace cinco años atrás en el registro nacional de adopción y ella llegó en noviembre pasado. Era la tercera vez que nos llamaban. El domingo 25 a las 10, la familia del corazón nos trae a nuestra casa. A partir de ahí nuestra vida cambió, hubo un giro de 180 grados”, relató José. 
Respecto a ese cambio que logró la beba con el solo hecho de empezar a formar parte de ese hogar, expresó que “uno no toma dimensión de lo que significa un bebé, te imaginás, pero vivirlo es otra cosa”. “Alma es el mejor regalo en nuestras vidas. El primer regalo fue venir a este mundo a través de mis padres, el segundo gran regalo fue conocer a mi mujer, quien me da la posibilidad de recibir al tercer regalo que para mí es milagroso y quien viene a completar el círculo familiar y a unir, si Dios quiere, nuestro amor”, contó. 

Transiciones 
La beba era muy chica cuando llegó y los nuevos papás le daban la mamadera cada dos horas, por ejemplo. A pesar de esos momentos por los que todos los padres atraviesan, dijo que “esto afianzó el compañerismo en pareja”. 
“Las fiestas de fin de año no eran las mismas desde que fallecieron mis padres, sólo tenía a mis hermanos. Cuando vino Alma todo cambió. Vino a unir la familia, en mi casa volvimos a tener las mismas celebraciones que teníamos antes, estuvimos todos unidos por ella, ya que es la única niña en la familia. Cambió el color de la casa. Es una inyección de amor. Alma quiebra todo, la escucho llorar y salgo corriendo a ver si no le picó un bicho, si hay que cambiar el pañal o hay que darle la mamadera”, expresó quien hoy busca ser papá adoptivo.
Hace unos días atrás la familia festejó el cumpleaños de la pequeña, al cual El Litoral asistió y compartió algunas palabras con los familiares. La beba es muy amada por todos, los tíos se peleaban por alzarla y, lógicamente, fue la protagonista de su fiesta, así como dijo José, vino a “completar el círculo de la familia”. “Espero que esta beba siga con nosotros, que no le falta nada, que disfrute, que viva por amor, que conozca el respeto hacia el otro. A medida que crezca le vamos a ir comentando cómo llegó a nuestras vidas. Tiene derecho a saber su identidad y que es nuestra hija del corazón”, remarcó.  
“No hay nada en este mundo que se pueda comparar a un hijo, te hace ver las cosas de otra manera y ojalá este mundo pueda tener más alma de niño”, expresó.
En relación al apoyo de la familia, en su caso el de sus hermanos, contó que uno de ellos, Jorge, fue quien acompañó una tarde hasta una localidad cercana de Capital a conocer a la beba. Tiene otro hermano, “Cachito”, y una hermana, quien al nombrarla se quebró, ya que es la “hermana Caty”, una religiosa que desde su juventud se entregó a Dios y trabajó hasta en México ayudando a los que más necesitan, y hoy es su apoyo incondicional.
“Ella es oro en polvo, no puedo decir nada de mis hermanos, la adoran a Alma y están haciendo lo imposible para que esté bien. Mi hermana me manda encomiendas, me contiene de todas maneras. Caty Clara Noemí está presente de una manera muy fuerte en nuestras vidas. Almita hoy está en nuestra vida y, si Dios quiere, para siempre”, sostuvo.
Graciela también se refirió a qué significa Alma para ella y coincidió en que fue “una beba muy esperada”. “Su llegada fue realmente emocionante, Dios nos la envió en el tiempo justo, cuando El quiso, y hoy no me imagino la vida sin ella. Es una luz en mi vida. Una beba muy simpática, cariñosa y mimada por sus papis. Queremos lo mejor para ella. Cada día que pasa es un día más de amor, cariño y felicidad que ella nos brinda. Quiero que sea una niña feliz y que esté orgullosa de sus papis como nosotros ya estamos de ella. Es una bendición en nuestras vidas y la amo con todo mi corazón”, expresó Graciela a El Litoral.  
Por último, José dijo respecto a este día especial: “A partir de ahora voy a empezar a festejar este día, es un gran motivo esta beba, no teniendo a mi papá dejamos de festejar este día. Doy gracias a Dios por hacerme cumplir este rol y a todos los que esperan ser padres como nosotros les digo que no bajen los brazos, que con Dios todo se puede, con fe y esperanza, hoy tenemos el regalo más valioso de la vida”. 

Justicia
Por respeto a la identidad de la beba no se brindan detalles del síndrome que le diagnosticaron y fechas reales de cuándo empezó, por ejemplo, la guarda provisoria y el festejo de cumpleaños. Se destaca el actuar de la Justicia, ya que, entre todos los pasos certeros que dio, también logró formar un lazo fuerte entre la familia del corazón y la que hoy busca la guarda definitiva de la niña. 
Estas dos familias se unieron por el amor a esta beba y hoy buscan su bienestar. La Justicia hizo partícipe a la familia del corazón, el cariño innato que le dieron no fue cortado de manera repentina sino que acompañaron y acompañan a José y Graciela.

¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

Papá que busca adopción definitiva: “Nada se puede comparar con el amor a un hijo”

José Luis tiene la guarda provisoria de una niña y espera ser su papá de corazón para toda la vida. Relató a El Litoral cómo cambió su vida con este “regalo milagroso”.
 

Clarise Sánchez Soloaga
csanchez@ellitoral.com.ar

“Vino en el momento exacto de nuestras vidas, ya se había enfriado la posibilidad de ser padres y un domingo 25 de noviembre a las 10 llegó a nuestra casa. Está en nuestra vida y, si Dios quiere, para siempre”, dijo José Luis, quien tiene la guarda provisoria de una niña y está a la espera de que en los próximos días pueda tener la grata noticia de que será su padre adoptivo.
Junto a su esposa Graciela, hace cinco años se inscribieron en el Registro Unico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos y el año pasado fueron elegidos entre varias parejas para ser los padres de “Alma” (así llamaremos a la niña en esta nota). 
Esta historia tiene una parte especial, ya que luego, a pocos meses de llegar a su nuevo hogar, la beba tuvo algunos episodios que hizo que sus padres del corazón la llevaran al hospital. Después de varios estudios le diagnosticaron un síndrome, una alteración cerebral de la infancia, a la que hoy José y Graciela enfrentan. La niña es atendida por los mejores especialistas de Corrientes y viajará a otra provincia para hacerse estudios específicos que determinarán el tratamiento a seguir. 
“Un médico me dijo por qué me hacía cargo de estos estudios (muchos cuestan por arriba de los 10 mil pesos) si aún no era mi hija adoptiva; para mí es mi hija desde el momento que estuvo en mis brazos”, contó. 
Hoy, ellos tienen dos grandes luchas, una es la de cumplir el sueño de muchas parejas, el de ser padres, y la  otra es que Alma mejore su salud. Ante esto, José destacó el apoyo de sus hermanos. 

Caminos 
“Se había enfriado la posibilidad de ser padres y buscamos los mecanismos legales para ser papás, nos inscribimos hace cinco años atrás en el registro nacional de adopción y ella llegó en noviembre pasado. Era la tercera vez que nos llamaban. El domingo 25 a las 10, la familia del corazón nos trae a nuestra casa. A partir de ahí nuestra vida cambió, hubo un giro de 180 grados”, relató José. 
Respecto a ese cambio que logró la beba con el solo hecho de empezar a formar parte de ese hogar, expresó que “uno no toma dimensión de lo que significa un bebé, te imaginás, pero vivirlo es otra cosa”. “Alma es el mejor regalo en nuestras vidas. El primer regalo fue venir a este mundo a través de mis padres, el segundo gran regalo fue conocer a mi mujer, quien me da la posibilidad de recibir al tercer regalo que para mí es milagroso y quien viene a completar el círculo familiar y a unir, si Dios quiere, nuestro amor”, contó. 

Transiciones 
La beba era muy chica cuando llegó y los nuevos papás le daban la mamadera cada dos horas, por ejemplo. A pesar de esos momentos por los que todos los padres atraviesan, dijo que “esto afianzó el compañerismo en pareja”. 
“Las fiestas de fin de año no eran las mismas desde que fallecieron mis padres, sólo tenía a mis hermanos. Cuando vino Alma todo cambió. Vino a unir la familia, en mi casa volvimos a tener las mismas celebraciones que teníamos antes, estuvimos todos unidos por ella, ya que es la única niña en la familia. Cambió el color de la casa. Es una inyección de amor. Alma quiebra todo, la escucho llorar y salgo corriendo a ver si no le picó un bicho, si hay que cambiar el pañal o hay que darle la mamadera”, expresó quien hoy busca ser papá adoptivo.
Hace unos días atrás la familia festejó el cumpleaños de la pequeña, al cual El Litoral asistió y compartió algunas palabras con los familiares. La beba es muy amada por todos, los tíos se peleaban por alzarla y, lógicamente, fue la protagonista de su fiesta, así como dijo José, vino a “completar el círculo de la familia”. “Espero que esta beba siga con nosotros, que no le falta nada, que disfrute, que viva por amor, que conozca el respeto hacia el otro. A medida que crezca le vamos a ir comentando cómo llegó a nuestras vidas. Tiene derecho a saber su identidad y que es nuestra hija del corazón”, remarcó.  
“No hay nada en este mundo que se pueda comparar a un hijo, te hace ver las cosas de otra manera y ojalá este mundo pueda tener más alma de niño”, expresó.
En relación al apoyo de la familia, en su caso el de sus hermanos, contó que uno de ellos, Jorge, fue quien acompañó una tarde hasta una localidad cercana de Capital a conocer a la beba. Tiene otro hermano, “Cachito”, y una hermana, quien al nombrarla se quebró, ya que es la “hermana Caty”, una religiosa que desde su juventud se entregó a Dios y trabajó hasta en México ayudando a los que más necesitan, y hoy es su apoyo incondicional.
“Ella es oro en polvo, no puedo decir nada de mis hermanos, la adoran a Alma y están haciendo lo imposible para que esté bien. Mi hermana me manda encomiendas, me contiene de todas maneras. Caty Clara Noemí está presente de una manera muy fuerte en nuestras vidas. Almita hoy está en nuestra vida y, si Dios quiere, para siempre”, sostuvo.
Graciela también se refirió a qué significa Alma para ella y coincidió en que fue “una beba muy esperada”. “Su llegada fue realmente emocionante, Dios nos la envió en el tiempo justo, cuando El quiso, y hoy no me imagino la vida sin ella. Es una luz en mi vida. Una beba muy simpática, cariñosa y mimada por sus papis. Queremos lo mejor para ella. Cada día que pasa es un día más de amor, cariño y felicidad que ella nos brinda. Quiero que sea una niña feliz y que esté orgullosa de sus papis como nosotros ya estamos de ella. Es una bendición en nuestras vidas y la amo con todo mi corazón”, expresó Graciela a El Litoral.  
Por último, José dijo respecto a este día especial: “A partir de ahora voy a empezar a festejar este día, es un gran motivo esta beba, no teniendo a mi papá dejamos de festejar este día. Doy gracias a Dios por hacerme cumplir este rol y a todos los que esperan ser padres como nosotros les digo que no bajen los brazos, que con Dios todo se puede, con fe y esperanza, hoy tenemos el regalo más valioso de la vida”. 

Justicia
Por respeto a la identidad de la beba no se brindan detalles del síndrome que le diagnosticaron y fechas reales de cuándo empezó, por ejemplo, la guarda provisoria y el festejo de cumpleaños. Se destaca el actuar de la Justicia, ya que, entre todos los pasos certeros que dio, también logró formar un lazo fuerte entre la familia del corazón y la que hoy busca la guarda definitiva de la niña. 
Estas dos familias se unieron por el amor a esta beba y hoy buscan su bienestar. La Justicia hizo partícipe a la familia del corazón, el cariño innato que le dieron no fue cortado de manera repentina sino que acompañaron y acompañan a José y Graciela.