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Las debilidades locales según el FMI

Volatilidad financiera en los meses electorales, persistencia de la inflación, estrechamiento en los plazos de cada renovación de deudas y menor crecimiento en 2020 son algunas de las luces amarillas que encendió el FMI en el último staff report difundido esta tarde, en el marco de un nuevo desembolso por USD 5.400 millones. El documento, elaborado por los técnicos del organismo, elogia no obstante la política monetaria del Banco Central para contener el tipo de cambio, celebra la disciplina fiscal que mantiene el Ministerio de Hacienda y plantea que la aplicación del programa económico es exitoso aunque los riesgos aún son “elevados”.
El documento destaca como positivo la estabilidad cambiaria que registra el mercado local desde que se cambió la política monetaria, algo que le dio más capacidad de intervención al Bcra, junto a un mayor ingreso estacional de dólares por el sector agroexportador, la definición de las fórmulas presidenciales y las altas tasas de interés, consignan en una nota publicada ayer en el diario La Nación.
Agregan que el documento advierte que “los riesgos son elevados”, en referencia al impacto de la campaña electoral sobre los mercados financieros. “Las necesidades de financiamiento son elevadas y una merma en la confianza del mercado puede traducirse rápidamente en una mayor tasa de riesgo” que comprometería el acceso al financiamiento, una salida de inversores desde activos en pesos y presiones sobre el tipo de cambio. Advierte como un problema adicional que las últimas renovaciones de deudas oficiales implicaron menores plazos para los títulos en pesos y dólares o mayores tasas de interés para aquellos que tienen vencimientos a partir de 2020. No obstante, destaca la baja en el riesgo país y la tasa de interés de referencia, desde el pico al que alcanzaron a fines de abril. “Desde entonces el peso se apreció un 8%, el mercado rebotó y bajó el riesgo país”, añade.
En cuanto a la inflación, el FMI advierte que “bajó, pero aún se mantiene elevada”, en un contexto que tiene consecuencias disímiles. En el frente fiscal, el documento plantea que ese escenario le permitió al Gobierno una mayor recaudación a la esperada, aunque esa dinámica impactó negativamente sobre las posibilidades de recuperación económica. El organismo prevé una caída del 1,3% del PBI este año (en abril estimaba 1,2%) y una recuperación del 1,1% en 2020 (frente al 2,2% anterior).
“La revisión para 2019 (-1,3%) refleja la débil recuperación (especialmente en el consumo interno y las importaciones) en el primer trimestre y las menores expectativas de crecimiento en los socios comerciales de la región (Brasil en particular)”, plantea el informe, que de todas maneras advierte que la recuperación de la producción agropecuaria y la paulatina mejora en el salario real invirtió la tendencia a partir del segundo trimestre. “Con la inflación persistente, las tasas de interés reales deberán permanecer altas por más tiempo, afectando la demanda interna y las importaciones”, añade el documento, y detalla que la deuda de mediano plazo representará un 60% del PBI para 2024.
En el frente fiscal, el staff report indica que el país cumplió con todas las metas previstas para la revisión de junio y que el país alcanzará los objetivos de 2019. Para el tercer trimestre, se elevó la meta de superávit de $60.000 millones a $70.000 millones. Según el documento, el año cerrará con un déficit primario del 0,3% del PBI, cifra comprendida dentro de los ajustadores para gasto social acordados previamente, aunque también aquí hay “riesgos”. “La recesión actual es una carga pesada para el ingreso y la recaudación por impuestos al consumo, y la recuperación del ingreso por impuestos a las exportaciones todavía es muy débil”, plantea el texto y advierte sobre el impacto que la decisión de congelar tarifas de servicios públicos tendrá sobre los gastos en subsidios.
Los técnicos del Fondo criticaron los beneficios fiscales que la reciente ley de Economía del Conocimiento aplicó para sectores como el software o la biotecnología. “Crea importantes riesgos para los objetivos fiscales de mediano y largo plazo, que requerirán una examinación cuidadosa”, añade. En este escenario, el staff report plantea como imprescindible que el Gobierno avance en reformas estructurales como el sistema impositivo. Además de recortar a la mitad su proyección de crecimiento (estima una suba del 1,1% del PBI), el FMI estima que en 2020 crecerán 2,5% las exportaciones y un 1% las importaciones, luego del derrumbe del 14,% proyectado para 2019.

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Las debilidades locales según el FMI

Volatilidad financiera en los meses electorales, persistencia de la inflación, estrechamiento en los plazos de cada renovación de deudas y menor crecimiento en 2020 son algunas de las luces amarillas que encendió el FMI en el último staff report difundido esta tarde, en el marco de un nuevo desembolso por USD 5.400 millones. El documento, elaborado por los técnicos del organismo, elogia no obstante la política monetaria del Banco Central para contener el tipo de cambio, celebra la disciplina fiscal que mantiene el Ministerio de Hacienda y plantea que la aplicación del programa económico es exitoso aunque los riesgos aún son “elevados”.
El documento destaca como positivo la estabilidad cambiaria que registra el mercado local desde que se cambió la política monetaria, algo que le dio más capacidad de intervención al Bcra, junto a un mayor ingreso estacional de dólares por el sector agroexportador, la definición de las fórmulas presidenciales y las altas tasas de interés, consignan en una nota publicada ayer en el diario La Nación.
Agregan que el documento advierte que “los riesgos son elevados”, en referencia al impacto de la campaña electoral sobre los mercados financieros. “Las necesidades de financiamiento son elevadas y una merma en la confianza del mercado puede traducirse rápidamente en una mayor tasa de riesgo” que comprometería el acceso al financiamiento, una salida de inversores desde activos en pesos y presiones sobre el tipo de cambio. Advierte como un problema adicional que las últimas renovaciones de deudas oficiales implicaron menores plazos para los títulos en pesos y dólares o mayores tasas de interés para aquellos que tienen vencimientos a partir de 2020. No obstante, destaca la baja en el riesgo país y la tasa de interés de referencia, desde el pico al que alcanzaron a fines de abril. “Desde entonces el peso se apreció un 8%, el mercado rebotó y bajó el riesgo país”, añade.
En cuanto a la inflación, el FMI advierte que “bajó, pero aún se mantiene elevada”, en un contexto que tiene consecuencias disímiles. En el frente fiscal, el documento plantea que ese escenario le permitió al Gobierno una mayor recaudación a la esperada, aunque esa dinámica impactó negativamente sobre las posibilidades de recuperación económica. El organismo prevé una caída del 1,3% del PBI este año (en abril estimaba 1,2%) y una recuperación del 1,1% en 2020 (frente al 2,2% anterior).
“La revisión para 2019 (-1,3%) refleja la débil recuperación (especialmente en el consumo interno y las importaciones) en el primer trimestre y las menores expectativas de crecimiento en los socios comerciales de la región (Brasil en particular)”, plantea el informe, que de todas maneras advierte que la recuperación de la producción agropecuaria y la paulatina mejora en el salario real invirtió la tendencia a partir del segundo trimestre. “Con la inflación persistente, las tasas de interés reales deberán permanecer altas por más tiempo, afectando la demanda interna y las importaciones”, añade el documento, y detalla que la deuda de mediano plazo representará un 60% del PBI para 2024.
En el frente fiscal, el staff report indica que el país cumplió con todas las metas previstas para la revisión de junio y que el país alcanzará los objetivos de 2019. Para el tercer trimestre, se elevó la meta de superávit de $60.000 millones a $70.000 millones. Según el documento, el año cerrará con un déficit primario del 0,3% del PBI, cifra comprendida dentro de los ajustadores para gasto social acordados previamente, aunque también aquí hay “riesgos”. “La recesión actual es una carga pesada para el ingreso y la recaudación por impuestos al consumo, y la recuperación del ingreso por impuestos a las exportaciones todavía es muy débil”, plantea el texto y advierte sobre el impacto que la decisión de congelar tarifas de servicios públicos tendrá sobre los gastos en subsidios.
Los técnicos del Fondo criticaron los beneficios fiscales que la reciente ley de Economía del Conocimiento aplicó para sectores como el software o la biotecnología. “Crea importantes riesgos para los objetivos fiscales de mediano y largo plazo, que requerirán una examinación cuidadosa”, añade. En este escenario, el staff report plantea como imprescindible que el Gobierno avance en reformas estructurales como el sistema impositivo. Además de recortar a la mitad su proyección de crecimiento (estima una suba del 1,1% del PBI), el FMI estima que en 2020 crecerán 2,5% las exportaciones y un 1% las importaciones, luego del derrumbe del 14,% proyectado para 2019.