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Poesía

Por José Ceschi

 ¡Buen día! María Granata me fascina por el encanto de su verbo y la profundidad de su pensamiento. Por ello cada tanto comparto sus reflexiones. Una de ellas se titula “También somos poesía”, publicada hace mucho en “Familia cristiana”, revista que recomiendo. En algún lugar de su nota expresa:
“Sin duda alguna, todo sentimiento tiene una raíz de poesía. Sin ese principio sería difícil su exteriorización, incomprensible su lenguaje. Porque sucede que la poesía es la gran comunicadora, la que en mayor grado aclara lo confuso, la que mejor define, la que nos liga a unos y otros secretamente, una especie de clave universal que nos acerca más, un código común que se descifra a veces en un sólo instante y sin necesidad de pronunciar una sola palabra... La poesía surge del sentimiento, de nuestra propia historia, del sedimento de los días vividos y las muertes presenciadas, de la sustancia misma que compone el mundo. Surge como una mirada que no necesita pupila para ser lo que es, como una emanación de lo que está latiendo, tan espontánea como puede ser un llanto, un paso, un temblor. Sin esa poesía que es sustancia de nuestra sustancia ¿hasta qué punto alcanzamos la plena condición humana? El no contenerla significa quedarse atrás. Dramática o jubilosa, la poesía ha sido un viento que nos ha empujado con fuerza para arrancarnos de la animalidad. En una de sus sentencias afirma Aristóteles: ‘La poesía es más profunda y más filosófica que la historia’. Acaso porque consigna bellamente nuestra subjetividad, no sólo el acaecer de los hombres y los pueblos, sino el lenguaje de su alma, el fondo mismo de su pensamiento. Más allá de la acción y la anécdota recogidas por la historia, está el sentir, el estremecimiento de saberse vivos y la gracia de poder reconocerse en el amor y en la piedad tanto como en el reflejo de su propia imagen... Sí, estamos hechos de los sacudimientos de un mundo convulsionado, pero también estamos hechos de poesías. También somos poesías”. Con razón decía Beethoven: “Una gran poeta es la más preciada joya de una nación”.
¡Hasta mañana!

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Poesía

Por José Ceschi

 ¡Buen día! María Granata me fascina por el encanto de su verbo y la profundidad de su pensamiento. Por ello cada tanto comparto sus reflexiones. Una de ellas se titula “También somos poesía”, publicada hace mucho en “Familia cristiana”, revista que recomiendo. En algún lugar de su nota expresa:
“Sin duda alguna, todo sentimiento tiene una raíz de poesía. Sin ese principio sería difícil su exteriorización, incomprensible su lenguaje. Porque sucede que la poesía es la gran comunicadora, la que en mayor grado aclara lo confuso, la que mejor define, la que nos liga a unos y otros secretamente, una especie de clave universal que nos acerca más, un código común que se descifra a veces en un sólo instante y sin necesidad de pronunciar una sola palabra... La poesía surge del sentimiento, de nuestra propia historia, del sedimento de los días vividos y las muertes presenciadas, de la sustancia misma que compone el mundo. Surge como una mirada que no necesita pupila para ser lo que es, como una emanación de lo que está latiendo, tan espontánea como puede ser un llanto, un paso, un temblor. Sin esa poesía que es sustancia de nuestra sustancia ¿hasta qué punto alcanzamos la plena condición humana? El no contenerla significa quedarse atrás. Dramática o jubilosa, la poesía ha sido un viento que nos ha empujado con fuerza para arrancarnos de la animalidad. En una de sus sentencias afirma Aristóteles: ‘La poesía es más profunda y más filosófica que la historia’. Acaso porque consigna bellamente nuestra subjetividad, no sólo el acaecer de los hombres y los pueblos, sino el lenguaje de su alma, el fondo mismo de su pensamiento. Más allá de la acción y la anécdota recogidas por la historia, está el sentir, el estremecimiento de saberse vivos y la gracia de poder reconocerse en el amor y en la piedad tanto como en el reflejo de su propia imagen... Sí, estamos hechos de los sacudimientos de un mundo convulsionado, pero también estamos hechos de poesías. También somos poesías”. Con razón decía Beethoven: “Una gran poeta es la más preciada joya de una nación”.
¡Hasta mañana!