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Matrimonio libre

Por José Ceschi

¡Buen día! Lo voy a decir francamente: estoy por el matrimonio libre. La razón principal es una sola: porque estoy a favor de la libertad. O, más exactamente, a favor del matrimonio libremente comprometido con el amor. ¿Qué significa esto? Cito algunos párrafos de “La alegría de ser hombre”, cuyo autor es Alfonso Vergara:
“Esto quiere decir, por un lado, que no puede nacer de presiones externas a la relación misma de las personas que contraen el matrimonio; como, por ejemplo, las presiones de los padres para que sus hijos contraigan matrimonio con una persona que es de su agrado, o porque la mujer quedó embarazada o por querer abandonar la casa paterna o salir de una situación que resulta insoportable.
Que el matrimonio sea libre significa también que no puede ser asumido por capricho, por corazonada o por una atracción pasional en el novel de lo biológico, ni por un deslumbramiento emocional ni por acostumbramiento ni por miedos ni como un medio para salir de la soledad, la depresión o el aburrimiento.
Ser libre no consiste en dejarse arrastrar por el capricho o las fuerzas primitivas del instinto. La libertad es aquella facultad por la que el hombre se hace persona consciente y responsable, por la que la persona se construye a sí misma diciendo lo que quiere ser. La libertad es, pues, la capacidad que puede tener el hombre de comprometerse con algo o con alguien.
El compromiso matrimonial es libre, por lo tanto, cuando nace de una decisión consciente que toma la mujer o el hombre para comprometerse con la pareja que uno ha elegido y que el otro acepta gozoso, haciéndose responsables de caminar juntos el camino de esta existencia, construyéndose como personas y haciendo florecer las vidas de otros seres que les encomienda”.
Le dejo para el final un pensamiento de Keppler, aplicable muy bien el matrimonio: “¡Cuándo tendrán los hombres bastante cordura para advertir que el deber, el mandamiento y la sumisión no son enemigos ni obstáculos, sino guardadores y fiadores de la verdadera libertad, portadores de la legítima alegría”

¡Hasta mañana!

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Matrimonio libre

Por José Ceschi

¡Buen día! Lo voy a decir francamente: estoy por el matrimonio libre. La razón principal es una sola: porque estoy a favor de la libertad. O, más exactamente, a favor del matrimonio libremente comprometido con el amor. ¿Qué significa esto? Cito algunos párrafos de “La alegría de ser hombre”, cuyo autor es Alfonso Vergara:
“Esto quiere decir, por un lado, que no puede nacer de presiones externas a la relación misma de las personas que contraen el matrimonio; como, por ejemplo, las presiones de los padres para que sus hijos contraigan matrimonio con una persona que es de su agrado, o porque la mujer quedó embarazada o por querer abandonar la casa paterna o salir de una situación que resulta insoportable.
Que el matrimonio sea libre significa también que no puede ser asumido por capricho, por corazonada o por una atracción pasional en el novel de lo biológico, ni por un deslumbramiento emocional ni por acostumbramiento ni por miedos ni como un medio para salir de la soledad, la depresión o el aburrimiento.
Ser libre no consiste en dejarse arrastrar por el capricho o las fuerzas primitivas del instinto. La libertad es aquella facultad por la que el hombre se hace persona consciente y responsable, por la que la persona se construye a sí misma diciendo lo que quiere ser. La libertad es, pues, la capacidad que puede tener el hombre de comprometerse con algo o con alguien.
El compromiso matrimonial es libre, por lo tanto, cuando nace de una decisión consciente que toma la mujer o el hombre para comprometerse con la pareja que uno ha elegido y que el otro acepta gozoso, haciéndose responsables de caminar juntos el camino de esta existencia, construyéndose como personas y haciendo florecer las vidas de otros seres que les encomienda”.
Le dejo para el final un pensamiento de Keppler, aplicable muy bien el matrimonio: “¡Cuándo tendrán los hombres bastante cordura para advertir que el deber, el mandamiento y la sumisión no son enemigos ni obstáculos, sino guardadores y fiadores de la verdadera libertad, portadores de la legítima alegría”

¡Hasta mañana!