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Un espectacular caso de abducción

Un vendedor de seguros afirma que fue secuestrado por seres extraterrestres y sometido a numerosos estudios médicos, llevado a bordo de una gigantesca nave en la que fue objeto de una serie de horrendos experimentos. Pudo recordar lo sucedido gracias a una sesión de hipnosis, a donde fue llevado por su esposa, preocupada por el estado lamentable en que quedó.
Testimonio. Geoff Quarry, el secuestrado, junto a su esposa.
Experimentos. Quarry fue sometido a increíbles estudios.

Por Francisco Villagrán

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral.

Las abducciones o secuestros de un ser humano por parte de seres extraterrestres son a menudo más habituales de lo que uno piensa, a pesar de que parece una cosa de ciencia ficción, han ocurrido y ocurren desde hace largo tiempo. Una de las famosas primeras abducciones fue la de Betty y Barney Hill, un matrimonio que fue raptado cuando se encontraba viajando de noche en Estados Unidos en una desierta carretera. Fueron llevados a bordo de una nave y sometidos a diversos estudios médicos. Pudieron revivir lo que les pasó luego de una sesión de hipnosis hecha por médicos especialistas que los estudiaron a fondo, comprobando que tenían algunas marcas en el cuerpo. Su versión del hecho fue considerada auténtica, siendo la primera en ser reconocida por sus datos precisos. Lo mismo le pasó a Travis Walton, un leñador que estaba en un bosque de Estados Unidos, con compañeros, que vieron aterrorizados como Travis era llevado por una luz a una gran nave, a su interior, donde también fue sometido a extraños experimentos. Reapareció luego de una semana, vivo, pero en deplorables condiciones físicas y con una experiencia tremenda que hasta hoy le cuesta mucho olvidar y superar.

El increíble caso que nos ocupa hoy es muy similar a los mencionados y ocurrió en Denver, Colorado, Estados Unidos y le sucedió a Geoff Quarry, de 45 años, un simple vendedor de seguros, quien afirma que fue raptado por seres extraterrestres y pasó cuatro días infernales a bordo de una enorme nave, donde fue objeto de experimentos de todo tipo. El aterrador encuentro cercano ocurrió el 15 de octubre de 1996, de acuerdo con lo relatado por Geoff. Lo que sucedió ese día es lo que a continuación él cuenta: “Todo sucedió al anochecer de ese día cuando yo iba manejando de regreso a casa, volviendo del trabajo, debo señalar que mi casa está en las afueras de la ciudad”, dijo. “De repente el motor de mi auto dejó de funcionar y empezó a rodar lentamente. Luego escuché un ruido muy fuerte, como de un trueno y el auto se vio envuelto en una enceguecedora luz brillante. Lo siguiente que me recuerdo es que me encontré en medio de un campo, estaba completamente desnudo”. Geoff llegó a su casa caminando y encontró a su esposa hecha un mar de lágrimas. Le dijo que él había estado desaparecido desde hacía cuatro días. No logró recordar lo que le había sucedido en ese tiempo, ni pudo explicar las extrañas heridas azuladas que tenía en el brazo derecho y en el hombro. Temiendo que su esposo estuviera perdiendo la razón, lo convenció de que acudiera a un hipnotista para que lo ayudara.

Luego de buscar y acceder a un profesional muy capacitado, recomendado por amigos muy allegados, Geoff recordó bajo hipnosis la terrible experiencia que le tocó vivir a manos de científicos del espacio exterior. Su relato: “Recordé haber despertado en un área muy grande, toda plateada, con paredes brillantes como si fueran de acero inoxidable. Estaba rodeado por un grupo de criaturas de estatura mediana, que tenían la piel de un color grisáceo, como si fuera de hule y enormes ojos amarillos. Estaban vestidos con largas túnicas de un color oscuro. Se acercaron a mí y me desnudaron totalmente y me metieron en una tina. Recuerdo que en ella había un líquido con un olor muy fuerte, como un ácido y me quemaba. Luego estos seres usaron una herramienta en forma de navaja y con un gancho en la punta, para hacerme una incisión en el brazo derecho.”

Aterradora experiencia

Le pusieron una sustancia química en la herida y después lo observaron, para estudiar su reacción. Al parecer hablaban entre ellos, porque movían la cabeza a medida que iban haciendo las maniobras sobre su cuerpo. “Me sentí como una rata de laboratorio -explicó- ya que me enterraron dos enormes agujas en los hombros. De un aparato cercano salió una descarga eléctrica muy fuerte y mi cuerpo comenzó a temblar y estremecerse por la fuerza de la corriente eléctrica que corría por todo mi organismo. Yo solo podía gritar y finalmente me desmayé a causa del tremendo dolor que no podía soportar. Cuando desperté me encontré en medio del campo, desnudo y desorientado y allí fue cuando comencé a caminar a campo traviesa hasta que me ubiqué donde estaba y pude llegar a mi casa, donde encontré a mi esposa desesperada.”

Geoff fue sometido al estudio de una máquina detectora de mentiras y se comprobó que estaba diciendo la verdad. El destacado polígrafo Jordan Linsky estuvo a cargo del estudio especializado y luego de mucho investigar señaló que “ luego de haber pasado más de tres horas de intensos estudios con el señor Quarry, puedo asegurar que no encuentro evidencia de un engaño deliberado de su parte. Para mí, el señor Quarry tuvo una increíble experiencia y efectivamente fue llevado a bordo de una nave extraterrestre, a juzgar por las extrañas heridas que presenta en su brazo y hombro.”

Después de este estudio, Geoff  le pidió al técnico que le certificara todo lo hecho por él, que lo autentificara. 

También le pidió a un artista que dibujara las escenas que había recordado en su relato hecho bajo hipnosis. “Hice todo esto -acotó- para que la gente no crea que estoy loco, esto me pasó de verdad. Y también quiero advertir a la gente para que todos se cuiden, pues los extraterrestres realmente existen. A mí me hicieron mucho daño, no es broma, aunque muchos lo tomen así”, concluyó el atribulado hombre.

Como secuelas físicas le quedaron un persistente dolor de cabeza durante una semana, un ardor y especie de alergia en todo el cuerpo que los médicos no pudieron determinar su origen, solo lo medicaron para aliviarle su dolencia y durante mucho tiempo tuvo pesadillas recordando en sueños lo que le había pasado en su increíble experiencia. Tuvo que recurrir a tratamiento psicológico para superar este trauma que no le dio respiro por meses. “A veces se despertaba por las noches gritando y llorando que lo suelten”, explicaba su esposa. Uno de los tantos casos de abducción que ocurrieron y siguen ocurriendo en todo el mundo, a pesar de que muchos lo nieguen.

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