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Un investigador ruso revela increíbles casos

A lo largo de la historia de la ovnilogía mundial siempre fue Estados Unidos y algunos pocos países de Europa los que brindaban información respecto de casos de avistajes de ovnis en esa época. Rusia se mantuvo siempre cauta y daba poca información, pero hubo un escritor ruso que dio increíbles detalles.
Contactos. Miles de personas en el mundo son contactadas.
Presunción. Cientos de abducidos en Rusia dieron testimonio.

Por Francisco Villagrán

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral.

Numerosos casos de detección de ovnis y contactos con extraterrestres fueron celosamente guardados por la ufología soviética durante decenios, hasta que al fin un investigador ruso, Vladimir Azhazha, descubrió parte de estos secretos que eran muy cuidados por las autoridades rusas, en un libro titulado “La otra vida”, que fue presentado oficialmente en Moscú a fines del año 1999. Allí se detallan numerosos casos de detección de ovnis y contactos con sus tripulantes extraterrestres. El autor  cuenta que “resumí allí la labor de toda mi vida para desarrollar y tratar de aclarar todo sobre la presencia de los objetos voladores no identificados, tan polemizados en los últimos tiempos”.

Ya en 1976, el investigador, quien en la época soviética trabajó en institutos secretos de la industria militar, intentó atraer la atención de las autoridades soviéticas hacia el fenómeno ovni. Pero le impidieron trabajar. El científico perdió su empleo y fue blanco de frecuentes amenazas telefónicas para que cesara en sus investigaciones de lo que era considerado secreto de Estado. Por lo visto seguían el mismo estilo que en los Estados Unidos, donde los relacionados con el tema ovni eran amenazados, seguidos y hasta eliminados de ser necesario.

Sin embargo, a la presentación del libro realizada en Moscú asistió el almirante Vladimir Chernavin, excomandante de la Marina de Guerra rusa, el primer cuerpo militar soviético que estudió los ovnis profundamente. Los militares detectaban ovnis muy a menudo, sostuvo Azhazha, quien en su obra cita casos cuando incluso altos jefes de la fuerzas armadas de la Urss pudieron observar estos extraños fenómenos. En un informe fechado en marzo de 1990, escribió el jefe de Estado Mayor de las tropas de defensa antiaérea, Igor Maltev, que “era un disco de unos 200 metros de diámetro, dos luces se encendían a ambos lados del objeto, que se paraba en el cielo y después seguía su vuelo a una velocidad que superaba tres veces a la de un caza de guerra”.  Varias unidades de su servicio en la región de Moscú habían observado ovnis, “que parecen libres de la gravitación y sin duda ningún artilugio aéreo fabricado en la Tierra dispone de tales posibilidades”.  También se relata otro caso ocurrido el 13 de septiembre de 1990 en la región de Samara, al sur de Rusia, donde un ovni fue detectado por un radar antiaéreo. “El objeto pasó casi sobre nuestras cabezas cuando salimos de nuestra estación subterránea. Su altura no superaba los diez metros, lo vimos muy bien. Del objeto salían tres haces de luz”. dice el informe. El libro de este ufólogo ruso cuenta también que los ovnis pueden tener la forma de discos, platos, cigarros o paracaídas. También son distintos los seres que salen del interior de estas naves desconocidas. Algunos son altos, otros bajos, unos con labios finos y otros sin señal de ellos; de distintas formas, unos buenos y otros malos, al igual que en los seres humanos. Esto le da al autor la idea de que son seres provenientes de distintas civilizaciones. Según él, los extraterrestres nos utilizan como materia prima en sus experimentos, cuyos objetivos no conocemos, aunque supone que extraen el esperma de los hombres y los óvulos de las mujeres para experimentos genéticos que desconocemos. También supone que a todos los abducidos y contactados les bloquean la memoria para que no recuerden nada. Pero las personas tienen distintas capacidades de memoria y algunas de las que fueron raptadas pueden recordar con la ayuda de la hipnosis regresiva y mucho más si se les ayuda. Una de las tantas testigos de estos hechos, Irina Rumiantseva, cuenta que “una noche me desperté y me encontré con dos figuras con escafandras brillantes en mi habitación. Me sentí paralizada por completo y en ese momento empezaron a sonar en mi cabeza las voces de mis visitantes; me parecían lejanas pero las podía escuchar claramente. 

Me decían que no tenga miedo, que no me iba a pasar nada y después me desmayé y no recuerdo más nada”. En otro caso, a una niña de diez años, Inna, la visitaron dos seres altos con cabezas en forma de pera, que le advirtieron contra otros seres grises y bajos que quieren raptar a los humanos, a las mujeres especialmente, para usarlas en sus experimentos genéticos. Casos de este tipo fueron denunciados en muchas partes del mundo. A lo largo de la historia de ufología mundial han sido muchos los presuntos extraterrestres que se han puesto en contacto con seres humanos. Y aunque algunos de ellos se han mostrado como malos y hostiles, la mayoría de estos seres se ha caracterizado por su amor y preocupación por el destino de la humanidad, de allí que a algunos de ellos se los denomina “hermanos mayores” o gente del espacio. Son, en su mayor parte, similares a los seres humanos, por lo que se los llama también “humanoides”, pero están espiritual y tecnológicamente más avanzados que nosotros.

La literatura basada en supuestos contactos extraterrestres está plagada de avances científico-técnicos que a veces van por delante de la propia ciencia oficial y otras dictan las pautas a seguir. El contactado más antiguo de la historia ufológica contemporánea es el profesor  Pedro Romaniuk. Su primera experiencia se remonta al 25 de octubre de 1947, fecha en que sufrió un grave accidente de aviación cuando piloteaba un avión cuatrimotor de la Fuerza Aérea Argentina, que se desplomó al suelo al estallarle uno de los motores a pocos minutos de levantar vuelo desde el aeropuerto militar de El Palomar, en Buenos Aires. Allí tuvo una experiencia única, y estuvo por unos minutos al borde de la muerte. “Me pareció morir -contaba- y durante algunos minutos estuve en el plano astral y allí pude ver a las 24 jerarquías mayores, que me mostraron mi futuro y el de la humanidad”. Como él, hubo y hay en todo el mundo muchos contactados que cambiaron su estilo de vida a partir de su experiencia cercana a la muerte.

En Rusia también han ocurrido cientos de casos similares que llevaron a los investigadores a profundizar los estudios e investigaciones sobre el fenómeno ovni y llegar a conclusiones sorprendentes. 

Los rusos han tenido también impactantes casos de avistajes y contacto a lo largo de su historia y por el hecho de tener un enorme territorio donde ocurrieron casos de todo tipo, solo que ellos no los dieron a conocer como sus pares norteamericanos. Ahora, con el cambio de política, van de a poco desclasificando increíbles casos ocurridos en su territorio y que nada tienen que envidiarle a los casos norteamericanos.

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