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/Ellitoral.com.ar/ Vivir Bien

La importancia de la buena calidad del sueño

En el marco del Día Mundial del Sueño, el Garrahan brindó una serie de recomendaciones para prevenir trastornos e implicancias. 

Dormir bien no solo favorece el desarrollo físico y mental de los niños y adolescentes, también optimiza su atención, el comportamiento, el aprendizaje y la memoria. Para mejorar la calidad del sueño, se recomienda desarrollar buenos hábitos y lograr una rutina que respete el horario de acostarse y levantarse. Esto puede prevenir trastornos e implicancias sobre la salud.

En el marco del Día Mundial del Sueño, el Garrahan destaca que la mala calidad del sueño puede producir hiperactividad en niños pequeños y afectar su crecimiento. También pueden aparecer déficit de atención, dificultades en el aprendizaje, irritabilidad, somnolencia diurna excesiva y cambios de humor.

“Es motivo de consulta con el pediatra de cabecera si el niño o niña ronca, hace pausas al respirar o presenta cambio de color de la piel”, indicó Vivian Leske, jefa de Clínica de la Unidad de Sueño, y agregó que también se debe consultar: “Si tiene pesadillas reiteradas, es sonámbulo, presenta movimientos llamativos durante el sueño, duerme excesivamente, se duerme en la escuela, jugando, comiendo o si no logra dormir”.

A medida que los niños crecen, las características y horas del sueño van variando: cuando son recién nacidos se despiertan cada 3 horas aproximadamente para alimentarse y duermen entre 16 y 20 horas, a los 3 meses duermen hasta 6 horas seguidas, y a los 9 meses llegan a dormir toda la noche sin despertarse.

Durante la infancia pueden dormir entre 10 a 14 horas con alguna siesta y hacia la adolescencia el horario de sueño es de 8 o 9 horas. La mayoría de los trastornos del sueño son prevenibles y tratables si la duración del sueño es la adecuada según su edad para que logren el descanso necesario.

Crear hábitos como cenar a la misma hora para que el baño, el lavado de dientes, los cuentos o canciones no retrasen la hora de sueño, lograrán una rutina que los niños asumirán desde pequeños. También es recomendable que los adultos no fumen en las habitaciones y evitar que usen pantallas después de las 19.

A la hora de dormir, mantener el ambiente poco iluminado, silencioso y a temperatura adecuada, acostar a los niños pequeños en sus camas mientras están despiertos con su objeto de transición como una mantita o muñeco.

Por último, a los bebés acostarlos boca arriba en su propia cama, sobre un colchón firme, sin almohada y no abrigarlos de más. Se recomienda, ens lo posible, no compartir la habitación con bebés de más de seis meses.

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