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Jensen: “No hay que tener vergüenza de lo que somos”

 El poeta mburucuyano, el sábado último, Juan Carlos Jensen, vertió toda su carga del buen decir en Cantalicio Bar. “Para mí, Cantalicio es un rinconcito precioso, este es un jardincito de todas las rosas de amor que te puedas imaginar. Todo está acá, este es nuestro refugio, nuestro pequeño altar, no es una catedral, es una capillita donde nos cobijamos”, desliza mientras suelta una gran bocanada de humo.
El bar es el sitio de referencia chamamecera en la ciudad. Muchos músicos, tanto de la provincia como de otros puntos del país, llegan para volcar su repertorio musical. La noche del sábado último pasadas las 22 ya estaban todos los lugares ocupados, seguía ingresando el público y en vano buscaba un lugar.  
El repertorio de Juan Carlos Jensen es un paseo por los héroes olvidados de Corrientes, la mujer, el pago querido, los amigos, la poesía misma.  “Cantalicio es un lugar de encuentro. Sitio de los versos y los abrazos. Patria de guitarras”, manifestó el poeta al momento de leer un poema que escribió exclusivamente para la ocasión. 
“Para mí este es el lugar del encuentro, de los afectos, de los amigos, de la gente que estamos en este metier, en este trajín de movernos en el ámbito de nuestra música. Este es un lugar emblemático y ahora le dediqué un poema porque siento que me hallo en Cantalicio”, advirtió Jensen mientras habla ante el grabador y lo interrumpen insistentemente para saludarlo o sacarse una foto.
Junto con su grupo el repertorio también incluyó clásicos de la música correntina. Pasada la medianoche, Jensen hizo hincapié en hablar bien y usar la “ll”. “Este poema lo escribí porque me molesta escuchar a la gente hablar con ‘y’ o ‘sh’, no hay que resignar la identidad. No podemos resignar nuestra forma de ser por algo que, encima, a muchos les queda feo. Encime a los gurisitos cantando con y por la laguna Iberá, poniendo una letra que no es nuestra y que no nos identifica. No tenemos que tener vergüenza de hablar como hablamos”, resaltó al tiempo que los acordes del bandoneón de Bruno Mendoza hienden el ambiente.
La noche se escurrió entre vinos, cerveza, gaseosas y mucho chamamé. Jensen comentó, además, que el mes próximo grabará un disco y que este año planea reeditar su libro de poemas. Un sapucay estalla despertando a otro sapucay. Los rostros en el bar se ensanchan con múltiples sonrisas, la alegría, la felicidad, se abrazan entre amigos y familiares. La velada con el artista terminó; pero de jueves a sábado las puertas vuelven a abrirse para un encuentro chamamecero.

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Jensen: “No hay que tener vergüenza de lo que somos”

 El poeta mburucuyano, el sábado último, Juan Carlos Jensen, vertió toda su carga del buen decir en Cantalicio Bar. “Para mí, Cantalicio es un rinconcito precioso, este es un jardincito de todas las rosas de amor que te puedas imaginar. Todo está acá, este es nuestro refugio, nuestro pequeño altar, no es una catedral, es una capillita donde nos cobijamos”, desliza mientras suelta una gran bocanada de humo.
El bar es el sitio de referencia chamamecera en la ciudad. Muchos músicos, tanto de la provincia como de otros puntos del país, llegan para volcar su repertorio musical. La noche del sábado último pasadas las 22 ya estaban todos los lugares ocupados, seguía ingresando el público y en vano buscaba un lugar.  
El repertorio de Juan Carlos Jensen es un paseo por los héroes olvidados de Corrientes, la mujer, el pago querido, los amigos, la poesía misma.  “Cantalicio es un lugar de encuentro. Sitio de los versos y los abrazos. Patria de guitarras”, manifestó el poeta al momento de leer un poema que escribió exclusivamente para la ocasión. 
“Para mí este es el lugar del encuentro, de los afectos, de los amigos, de la gente que estamos en este metier, en este trajín de movernos en el ámbito de nuestra música. Este es un lugar emblemático y ahora le dediqué un poema porque siento que me hallo en Cantalicio”, advirtió Jensen mientras habla ante el grabador y lo interrumpen insistentemente para saludarlo o sacarse una foto.
Junto con su grupo el repertorio también incluyó clásicos de la música correntina. Pasada la medianoche, Jensen hizo hincapié en hablar bien y usar la “ll”. “Este poema lo escribí porque me molesta escuchar a la gente hablar con ‘y’ o ‘sh’, no hay que resignar la identidad. No podemos resignar nuestra forma de ser por algo que, encima, a muchos les queda feo. Encime a los gurisitos cantando con y por la laguna Iberá, poniendo una letra que no es nuestra y que no nos identifica. No tenemos que tener vergüenza de hablar como hablamos”, resaltó al tiempo que los acordes del bandoneón de Bruno Mendoza hienden el ambiente.
La noche se escurrió entre vinos, cerveza, gaseosas y mucho chamamé. Jensen comentó, además, que el mes próximo grabará un disco y que este año planea reeditar su libro de poemas. Un sapucay estalla despertando a otro sapucay. Los rostros en el bar se ensanchan con múltiples sonrisas, la alegría, la felicidad, se abrazan entre amigos y familiares. La velada con el artista terminó; pero de jueves a sábado las puertas vuelven a abrirse para un encuentro chamamecero.