Se cumplieron 40 años de la muerte de Tarragó Ros
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Se cumplieron 40 años de la muerte de Tarragó Ros

Se cumplieron el domingo 40 años del fallecimiento de Antonio Tarragó Ros y para homenajearlo, el municipio de Curuzú Cuatiá realizó un acto en el mausoleo del artista. La actividad congregó una importante concurrencia de personas, entre los que se contaban funcionarios municipales, encabezados por el Jefe Comunal José Irigoyen y miembros del Concejo Deliberante.
Minutos después de las 17 de un domingo agradable en la ciudad, fueron llegando al cementerio municipal, las autoridades y público en general para ponerse en presencia del mausoleo del inmortal Maestro Tarragó, quien un 15 de Abril pasó a la inmortalidad al morir en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.
Dueño indiscutido de un estilo propio, reconocido mundialmente, y músico prolífico que supo componer cientos de canciones, tuvo un reconocimiento que estuvo dividido por partes, en tres lugares: primero en el Cementerio, luego en el Monumento en su honor en calle Ejército Argentino (curva del Parque) y luego cerrando con un festival inédito en donde fuera su casa natal, en donde hoy está emplazado el museo que lleva su nombre.
En el cementerio, más precisamente en el mausoleo, se realizó una ofrenda floral por parte de las autoridades, se descubrió una placa en su honor, hubo un minuto de silencio en homenaje al maestro, una invocación religiosa a cargo del diácono Juan Gauna y palabras del glosista Juan Carlos “Pampa” Espíndola.
Al momento de ofrendar unas sentidas palabras en honor al Rey del Chamamé, el “Pampa” Espíndola realizó una reseña histórica con la que llevó a quienes los estaban escuchando al momento del nacimiento del músico y luego destacó que Tarragó supo conquistar a los argentinos, “con ese mágico acordeón que se prendió en el corazón de la gente chamamecera”.
También remarcó que era un hombre que “visitaba mucho los barrios y que hasta en el país del tango, chamamé hizo bailar”.
Tras estas palabras, llegó el momento de la “musiqueada” como suele decirse vulgarmente y para finalizar el viceintendente Guillermo Morandini expresó otra faceta de Tarragó en la que contaba que su deseo siempre fue el de volver a Curuzú, deseo que dejó plasmado en su obra: “Tengo que volver a mí pueblo”.

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Se cumplieron 40 años de la muerte de Tarragó Ros

Se cumplieron el domingo 40 años del fallecimiento de Antonio Tarragó Ros y para homenajearlo, el municipio de Curuzú Cuatiá realizó un acto en el mausoleo del artista. La actividad congregó una importante concurrencia de personas, entre los que se contaban funcionarios municipales, encabezados por el Jefe Comunal José Irigoyen y miembros del Concejo Deliberante.
Minutos después de las 17 de un domingo agradable en la ciudad, fueron llegando al cementerio municipal, las autoridades y público en general para ponerse en presencia del mausoleo del inmortal Maestro Tarragó, quien un 15 de Abril pasó a la inmortalidad al morir en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.
Dueño indiscutido de un estilo propio, reconocido mundialmente, y músico prolífico que supo componer cientos de canciones, tuvo un reconocimiento que estuvo dividido por partes, en tres lugares: primero en el Cementerio, luego en el Monumento en su honor en calle Ejército Argentino (curva del Parque) y luego cerrando con un festival inédito en donde fuera su casa natal, en donde hoy está emplazado el museo que lleva su nombre.
En el cementerio, más precisamente en el mausoleo, se realizó una ofrenda floral por parte de las autoridades, se descubrió una placa en su honor, hubo un minuto de silencio en homenaje al maestro, una invocación religiosa a cargo del diácono Juan Gauna y palabras del glosista Juan Carlos “Pampa” Espíndola.
Al momento de ofrendar unas sentidas palabras en honor al Rey del Chamamé, el “Pampa” Espíndola realizó una reseña histórica con la que llevó a quienes los estaban escuchando al momento del nacimiento del músico y luego destacó que Tarragó supo conquistar a los argentinos, “con ese mágico acordeón que se prendió en el corazón de la gente chamamecera”.
También remarcó que era un hombre que “visitaba mucho los barrios y que hasta en el país del tango, chamamé hizo bailar”.
Tras estas palabras, llegó el momento de la “musiqueada” como suele decirse vulgarmente y para finalizar el viceintendente Guillermo Morandini expresó otra faceta de Tarragó en la que contaba que su deseo siempre fue el de volver a Curuzú, deseo que dejó plasmado en su obra: “Tengo que volver a mí pueblo”.