Tras su identificación en Malvinas, Daniel Rodríguez descansará en su tierra natal
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Tras su identificación en Malvinas, Daniel Rodríguez descansará en su tierra natal

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Daniel Andrés Rodríguez, a sus 16 años, partió rumbo a Buenos Aires en búsqueda de un futuro mejor. Allí, comenzó a construirlo hasta que años después fue convocado para combatir en Malvinas. Allí, junto con numerosos jóvenes, luchó hasta el 7 de junio de 1982 y su cuerpo se quedó en el cementerio de Darwin con la placa “Soldado sólo conocido por Dios”. Ahora fue identificado y su familia pidió que lo trasladen a su tierra natal. 
El miércoles 7 de marzo del 2018 quedará grabado en el calendario familiar de los Rodríguez. Es que ese día, a las 13, representantes de organismos que participaron del proceso de identificación de quienes murieron  combatiendo en Malvinas informaron que identificaron los restos de Daniel Andrés Rodríguez. La noticia la recibieron cinco de sus seis hermanas: Marina, Alicia, Ada, Lilian y Gladis. 
Norma no pudo estar porque vive en Santo Tomé y la comunicación se concretó en la casa que posee Marina en el barrio Pico de Oro de Villa Santa Rosa, en el partido de Florencia Varela.
“Cuando nos dijeron que lo encontraron, nos abrazamos entre todas. Ahora recién podemos hacer el duelo porque hasta el momento lo único que sabíamos es que había fallecido en combate. Es lo que le dijeron a mis padres cuando después de la guerra fueron a Buenos Aires a preguntar por él”, contó Alicia en diálogo con El Litoral. Tras lo cual continuó diciendo que “ahora es diferente, ya que sabemos dónde está y le manifestamos que nosotros queremos llevarlo a Santo Tomé, queremos que descanse allí”.
Un pedido que quedó consignado en las documentaciones que firmaron ante la presencia del escribano del Gobierno. Y fue durante esa reunión que también  le comentaron a las hermanas de Daniel que él tenía entre sus pertenencias una maquinita de afeitar, una cajita de fósforos y un paquete de cigarillos. “Cuando escuché eso, le dije la marca y me preguntaron cómo sabía eso. Le respondí que era porque los dos fumábamos la misma marca”, anadió Alicia, quien fue la que recibió la última carta de Daniel.
En aquel escrito le contó: “Mañana a la tarde nos vamos a Malvinas”, también pidió que rezaran por él “como lo harán las madres de los ingleses” .
Al recordar aquel mensaje, Alicia transmitió la emoción que sintió, parafraseando lo expresado por su hermano.

Partida.
Antes de aquella partida, Daniel estaba escribiendo su propia historia. Era el único varón que nació del matrimonio de Julia Guillén y Hermenegildo Rodríguez, quienes vivían en Santo Tomé. 
Pero a sus 16 años, en búsqueda de una fuente de trabajo que le permitiera acceder a un futuro mejor, emigró hacia Buenos Aires. 
Cuando fue convocado a combatir, tenía 20 años y trabajaba en la fábrica metalúrgica Heredia en Quilmes (Provincia de Buenos Aires). “Su jefe le dijo que cuando volviera, el puesto seguiría disponible. Pero él no volvió y cuando se enteró de eso, por luto, cerraron un día la fábrica”, rememoró Alicia desde su casa en Florencia Varela. 

Despedida
Si bien el joven santotomeño vivía en Buenos Aires, al enterarse del conflicto, decidió venir a su pueblo natal para estar con su mamá antes de ir a combatir a las islas. Su hermana estimó que estuvo en suelo correntino por aproximadamente un mes.
“Mamá nos contó que él le dijo que tenía el presentimiento de que no volvería, que había soñado con eso”, remarcó Alicia. Al mismo tiempo, señaló que “lamentablemente eso se cumplió”.
Sin embargo, aunque sabían que Daniel había fallecido, sus seres queridos querían saber dónde estaba. Por eso, en mayo del 1993, dos de sus hermanas -Alicia y Ada- visitaron el cementerio de Darwin. Luego, también lo hizo Lilian. Y ahora que ya saben dónde está, arribarán nuevamente a la isla “mi hermana Ada y nuestra sobrina Erica, la hija de Marina”, precisó Alicia en diálogo con este diario.
Antes de que este nuevo viaje se concrete, hoy habrá un encuentro especial. “Nos juntaremos todas las hermanas en mi casa. Tenemos que firmar unas documentaciones y queremos aprovechar para compartir tiempo juntas”, destacó Alicia, quien ayer recibió la visita de Rosa Rodríguez. “Ella era su novia en aquel momento”, especificó, al mismo tiempo aclaró que “sólo eran tocayos de apellido”.

Homenajes
Ella, después de tres décadas, ahora tiene la certeza de que Daniel yace en el cementerio de Darwin, donde fue sepultado luego de fallecer el 7 de junio de 1982 en el monte Dos Hermanas.  
Pese a que sus seres queridos, hasta días atrás, no sabían cuál de las tumbas era la suya, nunca dudaron de que Daniel se convirtió en un héroe de Malvinas. Un sentimiento que también lo comparten en Santo Tomé, donde una calle del barrio San Martín lleva su nombre, al igual que la Escuela Nº 893 emplazada en el paraje Atalaya. “Desde el 2005, dos años después del fallecimiento de mamá, la bautizaron como Daniel Andrés Rodríguez. Y un año más tarde, también partió nuestro padre”, subrayó Alicia que, ahora junto con sus hermanas, anhela poder volver a Santo Tomé para que el soldado que se convirtió en héroe pueda descansar en la misma tierra que lo vio nacer.

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Trabajaba en una fábrica de Buenos Aires cuando fue convocado. Antes de partir, estuvo un mes en Santo Tomé porque “le dijo a mi mamá que tenía el presentimiento de que no iba a volver”, contó Alicia, una de sus seis hermanas. Falleció el 7 de junio de 1982 y ahora su familia pidió sepultarlo junto a sus padres.
 

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Tras su identificación en Malvinas, Daniel Rodríguez descansará en su tierra natal

Daniel Andrés Rodríguez, a sus 16 años, partió rumbo a Buenos Aires en búsqueda de un futuro mejor. Allí, comenzó a construirlo hasta que años después fue convocado para combatir en Malvinas. Allí, junto con numerosos jóvenes, luchó hasta el 7 de junio de 1982 y su cuerpo se quedó en el cementerio de Darwin con la placa “Soldado sólo conocido por Dios”. Ahora fue identificado y su familia pidió que lo trasladen a su tierra natal. 
El miércoles 7 de marzo del 2018 quedará grabado en el calendario familiar de los Rodríguez. Es que ese día, a las 13, representantes de organismos que participaron del proceso de identificación de quienes murieron  combatiendo en Malvinas informaron que identificaron los restos de Daniel Andrés Rodríguez. La noticia la recibieron cinco de sus seis hermanas: Marina, Alicia, Ada, Lilian y Gladis. 
Norma no pudo estar porque vive en Santo Tomé y la comunicación se concretó en la casa que posee Marina en el barrio Pico de Oro de Villa Santa Rosa, en el partido de Florencia Varela.
“Cuando nos dijeron que lo encontraron, nos abrazamos entre todas. Ahora recién podemos hacer el duelo porque hasta el momento lo único que sabíamos es que había fallecido en combate. Es lo que le dijeron a mis padres cuando después de la guerra fueron a Buenos Aires a preguntar por él”, contó Alicia en diálogo con El Litoral. Tras lo cual continuó diciendo que “ahora es diferente, ya que sabemos dónde está y le manifestamos que nosotros queremos llevarlo a Santo Tomé, queremos que descanse allí”.
Un pedido que quedó consignado en las documentaciones que firmaron ante la presencia del escribano del Gobierno. Y fue durante esa reunión que también  le comentaron a las hermanas de Daniel que él tenía entre sus pertenencias una maquinita de afeitar, una cajita de fósforos y un paquete de cigarillos. “Cuando escuché eso, le dije la marca y me preguntaron cómo sabía eso. Le respondí que era porque los dos fumábamos la misma marca”, anadió Alicia, quien fue la que recibió la última carta de Daniel.
En aquel escrito le contó: “Mañana a la tarde nos vamos a Malvinas”, también pidió que rezaran por él “como lo harán las madres de los ingleses” .
Al recordar aquel mensaje, Alicia transmitió la emoción que sintió, parafraseando lo expresado por su hermano.

Partida.
Antes de aquella partida, Daniel estaba escribiendo su propia historia. Era el único varón que nació del matrimonio de Julia Guillén y Hermenegildo Rodríguez, quienes vivían en Santo Tomé. 
Pero a sus 16 años, en búsqueda de una fuente de trabajo que le permitiera acceder a un futuro mejor, emigró hacia Buenos Aires. 
Cuando fue convocado a combatir, tenía 20 años y trabajaba en la fábrica metalúrgica Heredia en Quilmes (Provincia de Buenos Aires). “Su jefe le dijo que cuando volviera, el puesto seguiría disponible. Pero él no volvió y cuando se enteró de eso, por luto, cerraron un día la fábrica”, rememoró Alicia desde su casa en Florencia Varela. 

Despedida
Si bien el joven santotomeño vivía en Buenos Aires, al enterarse del conflicto, decidió venir a su pueblo natal para estar con su mamá antes de ir a combatir a las islas. Su hermana estimó que estuvo en suelo correntino por aproximadamente un mes.
“Mamá nos contó que él le dijo que tenía el presentimiento de que no volvería, que había soñado con eso”, remarcó Alicia. Al mismo tiempo, señaló que “lamentablemente eso se cumplió”.
Sin embargo, aunque sabían que Daniel había fallecido, sus seres queridos querían saber dónde estaba. Por eso, en mayo del 1993, dos de sus hermanas -Alicia y Ada- visitaron el cementerio de Darwin. Luego, también lo hizo Lilian. Y ahora que ya saben dónde está, arribarán nuevamente a la isla “mi hermana Ada y nuestra sobrina Erica, la hija de Marina”, precisó Alicia en diálogo con este diario.
Antes de que este nuevo viaje se concrete, hoy habrá un encuentro especial. “Nos juntaremos todas las hermanas en mi casa. Tenemos que firmar unas documentaciones y queremos aprovechar para compartir tiempo juntas”, destacó Alicia, quien ayer recibió la visita de Rosa Rodríguez. “Ella era su novia en aquel momento”, especificó, al mismo tiempo aclaró que “sólo eran tocayos de apellido”.

Homenajes
Ella, después de tres décadas, ahora tiene la certeza de que Daniel yace en el cementerio de Darwin, donde fue sepultado luego de fallecer el 7 de junio de 1982 en el monte Dos Hermanas.  
Pese a que sus seres queridos, hasta días atrás, no sabían cuál de las tumbas era la suya, nunca dudaron de que Daniel se convirtió en un héroe de Malvinas. Un sentimiento que también lo comparten en Santo Tomé, donde una calle del barrio San Martín lleva su nombre, al igual que la Escuela Nº 893 emplazada en el paraje Atalaya. “Desde el 2005, dos años después del fallecimiento de mamá, la bautizaron como Daniel Andrés Rodríguez. Y un año más tarde, también partió nuestro padre”, subrayó Alicia que, ahora junto con sus hermanas, anhela poder volver a Santo Tomé para que el soldado que se convirtió en héroe pueda descansar en la misma tierra que lo vio nacer.