La discusión sobre los salarios docentes en la Argentina suele quedar atrapada en comparaciones parciales. Mirada desde una perspectiva federal, la situación muestra diferencias importantes entre las provincias y permite ubicar a Corrientes en una posición que sobresale dentro del mapa nacional.
Un relevamiento de la Fundación Libertad, elaborado sobre la base de información del Ministerio de Capital Humano correspondiente a marzo de 2026, tomó como referencia el salario bruto de un maestro de grado de Educación Primaria, con jornada simple y diez años de antigüedad. Para ese cargo, el promedio ponderado nacional alcanzó $1.199.964.
Corrientes registró un salario bruto de $1.330.123, unos $130.000 por encima del promedio nacional. Ese valor la ubicó en el octavo puesto entre las 24 jurisdicciones argentinas y, al mismo tiempo, en el primer lugar del Nordeste.
La comparación nacional está encabezada por Neuquén, con $2.296.123, seguida por Santa Cruz, con $1.818.697, y Tierra del Fuego, con $1.561.921. Luego aparecen Córdoba, con $1.447.030; Río Negro, con $1.357.243; Santa Fe, con $1.353.706; y San Juan, con $1.345.549. Recién después aparece Corrientes, con sus $1.330.123.
El dato adquiere otra dimensión cuando se observa el escenario del NEA. Corrientes supera a Chaco, que registra $1.259.878; Formosa, con $1.135.542; y Misiones, con $878.935. La diferencia con esta última supera los $450.000 mensuales para el mismo cargo de referencia.
Esto no significa, por sí solo, que el salario docente correntino esté exento de problemas, pero evidencia una trayectoria inscripta en los ingresos de los educadores como política dinámica en el Estado provincial.
El salario bruto tampoco representa el dinero que finalmente recibe el trabajador, ya que sobre ese monto se aplican los descuentos correspondientes. Pero sí permite establecer una comparación homogénea entre jurisdicciones.
Otro indicador ayuda a observar el mismo fenómeno desde el poder de compra. Un relevamiento de la consultora Empiria, elaborado a partir de información de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo, ubicó a Corrientes en el grupo de provincias cuyos docentes pueden cubrir el equivalente a 3,5 canastas básicas con el salario utilizado como referencia.
Ese resultado coloca a Corrientes, junto con Chaco y Santiago del Estero, en el tercer escalón de la comparación nacional. Por encima aparecen Neuquén, con una capacidad equivalente a 4,6 canastas, y Santa Cruz, con 3,7. Salta llega a 3,4, mientras Tierra del Fuego y Córdoba alcanzan 3,3.
La comparación de las canastas resulta especialmente útil porque permite complementar el dato del salario nominal. No alcanza con observar cuántos pesos cobra un docente en cada provincia: también importa qué capacidad de compra tiene ese ingreso frente al costo de los bienes y servicios considerados en la canasta utilizada como referencia.
En ese sentido, Corrientes aparece nuevamente entre las jurisdicciones con mejores registros relativos. El dato de 3,5 canastas no debe confundirse con la posibilidad de que un docente pueda sostener por sí solo a una familia completa: se trata de un indicador de poder adquisitivo construido sobre un salario testigo y una canasta determinada.
El panorama federal, además, muestra una fuerte dispersión. Mientras Neuquén registra más de $2,29 millones de salario bruto para el cargo analizado, Misiones se encuentra por debajo de los $900.000. Entre ambos extremos existe una diferencia de más de $1,4 millones mensuales.
La fotografía también debe leerse teniendo en cuenta que las provincias son las responsables de administrar sus sistemas educativos y de definir buena parte de las condiciones salariales de sus docentes. El propio esquema nacional distingue entre salario bruto, salario de bolsillo y sueldo básico, conceptos que no son intercambiables.
La comparación permite observar una característica concreta del federalismo educativo argentino: los docentes reciben remuneraciones muy diferentes según el distrito en el que trabajan.
En ese mapa, Corrientes ocupa hoy un lugar relevante.
Los números no resuelven la discusión sobre cuánto debería ganar un docente ni permiten evaluar por sí solos la calidad de una política educativa. Sí aportan, en cambio, una referencia concreta para entender dónde se encuentra Corrientes dentro de un sistema salarial profundamente desigual entre las provincias argentinas.