El Partido Autonomista reunió ayer a su Convención y Junta de Gobierno. Decidieron prorrogar por tres meses los mandatos de sus autoridades y convocar a elecciones internas.
Pero no fue una reunión tranquila. Pues se decidió la suspensión de Raúl Alfonso, exdiputado provincial por el autonomismo, y someterlo al Tribunal de Disciplina para una eventual expulsión.
Alfonso, que asistió a la reunión, salió al cruce de la decisión y le enrostró un par de favores que le había hecho a la actual presidenta partidaria, Silvia Galarza.
"Olvida que gracias a mí gestión como abogado y político autonomista recuperó su cargo de escribana municipal cuando la habían despedido. Además de alguna causa judicial de la que logré que sea absuelta", dijo Alfonso ante todos los convencionales autonomistas.
Más tarde, en redes sociales, haría un descargo: “Hoy recibí una noticia que, más que sorprenderme, me preocupa profundamente por lo que representa para el presente y, sobre todo, para el futuro del Partido Autonomista. Se ha dispuesto preventivamente la suspensión de mis derechos como afiliado y mi sometimiento al Tribunal de Disciplina, a partir de un pedido de expulsión fundado, entre otras cuestiones, en una supuesta “inconducta partidaria”.
“No voy a discutir públicamente los aspectos jurídicos, estatutarios y procedimentales de esta decisión. Tendrán, naturalmente, las respuestas que correspondan por las vías pertinentes.H oy quiero hablar de política. Porque el problema de fondo no es Raúl Alfonzo. El verdadero problema es decidir qué Partido Autonomista queremos construir. Y hay algo que no puedo dejar pasar: esta suspensión preventiva no es una simple medida administrativa. Tiene una consecuencia política concreta e inmediata: me impide ejercer plenamente mis derechos como afiliado y participar en igualdad de condiciones del proceso electoral interno que está por comenzar. Es decir, antes de que el Tribunal de Disciplina analice, me escuche y finalmente determine si existe o no alguna responsabilidad de mi parte, la sanción política ya comenzó a producir sus efectos (...)”, agregó.
“(...)El Partido Autonomista necesita volver a ser una casa abierta, plural y profundamente correntina.Una casa donde podamos discutir sin expulsarnos, disentir sin perseguirnos y competir democráticamente sin proscripciones.Porque si verdaderamente queremos recuperar la grandeza que alguna vez tuvimos, primero debemos entender una verdad elemental: en el PA no sobra nadie”, concluyó