El miércoles pasado a las 19.30, en la Sala de Conferencias del Museo “Amado Bonpland”, por calle San Martín, el profesor Enrique Piñeyro tuvo a su cargo la conferencia denominada “Génesis, desarrollo y evolución de la música folklórica correntina”.
La misma forma parte de un ciclo de conferencias que la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Corrientes lleva a cabo como parte del Programa “La música de todos” que en el transcurso del año se desarrolla tanto en el interior como en la capital de la provincia.
Con el público expectante ante sus palabras y apoyado en la graficación del ritmo chamamecero por músicos y una pareja de baile, el profesor Enrique Piñeyro fue adentrándose en la charla para dar cuenta de las modalidades rítmicas del chamamé en Corrientes.
La provincia fue representada en el mapa cubriendo tres zonas diferenciadas por el ritmo que a su vez demarcaba el estilo.
El norte con el “chamamé cangüi”, un estilo que impuso don Tránsito Cocomarola. Lento en el ritmo, melódico y romántico en el decir y elegante en la pista de baile, la modalidad difiere en el centro de la provincia. Mercedes y Curuzú Cuatiá portan el “chamamé kireí”, rápido, brioso y un tanto alegre como lo dispone Tarragó Ros.
En tanto hacia el este, sobre el río Uruguay como principal referente, el chamamé es rítmico, acompasado y enérgico, como lo demostraron don Ernesto Montiel y don Isaco Abitbol, dos íconos de la música correntina.
Debajo de la enramada “ramada guipé”, el “che amoá memé” que traducido al castellano significa “doy sombra a menudo, cosntantemente”, tiene directa relación con el origen terminológico de “chamamé”, tal se lo conoce en la actualidad y del que se estudieron 25 acepciones, todas factibles al momento de las definiciones.
Dice el profesor Juan de Bianchetti, autor de “Gramática guaraní (Avá Ñeé”) y “Principios de filosofía”, que “las palabras -y principalmente en los idiomas primitivos como el guaraní-, se forman obedeciendoa tres figuras de dicción : aféresis, síncopa y apócope, suprimiendo letras o sílabas al principio, al medio o al final de las palabras, donde las letras o sílabas fuertes absorben a las más débiles”
“Así”, continúa el investigador, “’ che amoá memé’, suprimiéndose la ‘e’ de ‘che’, la ‘o’ de ‘amoá’ y la primera sílaba de ‘memé’, se forma la palabra ‘chamamé’”.
Con la base etimológica investigada en los orígenes de las diversas fuentes que indican como germinaron estas expresiones musicales de tanto arraigo en el ser correntino, el profesor Piñeyro habló sobre “la influencia de los Padres Jesuítas, más la vertiente hispana que generaron una fusión tan rica en matices y tan expresiva en su noble y auténtica creatividad”.
“El chamamé tiene una vitalidad única, una fuerza extraordinaria y una vigencia que hace crecer su popularidad. Su difusión nacional así lo confirma, pues siendo de neto origen correntino, esta expresión musical ha trascendido como danza más allá de sus fronteras originales”, continúa Piñeyro.
“Sus diversos exponentes que como intérpretes pasean el canto, la música y el baile, son los testigos de esta creciente popularidad. Por eso resulta obligatorio rendir un homenaje a los “pioneros del chamamé”, aquellos músicos intuitivos de un sinfín de melodías inolvidables. Ellos bebieron en las fuentes de un quehacer musical que fue herencia otorgada por esa verdadera confluencia de dos culturas: la guaraní y la hispana”, concluye el disertante, mientras Cacho Nuñez en la guitarra y Oscar Mambrin en acordeón, dejar fluir la música del chamamé mientras una pareja de baile ataviada con la típica indumentaria, se contonea en la tarde correntina al conjuro del “che amoá memé”.
La misma forma parte de un ciclo de conferencias que la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Corrientes lleva a cabo como parte del Programa “La música de todos” que en el transcurso del año se desarrolla tanto en el interior como en la capital de la provincia.
Con el público expectante ante sus palabras y apoyado en la graficación del ritmo chamamecero por músicos y una pareja de baile, el profesor Enrique Piñeyro fue adentrándose en la charla para dar cuenta de las modalidades rítmicas del chamamé en Corrientes.
La provincia fue representada en el mapa cubriendo tres zonas diferenciadas por el ritmo que a su vez demarcaba el estilo.
El norte con el “chamamé cangüi”, un estilo que impuso don Tránsito Cocomarola. Lento en el ritmo, melódico y romántico en el decir y elegante en la pista de baile, la modalidad difiere en el centro de la provincia. Mercedes y Curuzú Cuatiá portan el “chamamé kireí”, rápido, brioso y un tanto alegre como lo dispone Tarragó Ros.
En tanto hacia el este, sobre el río Uruguay como principal referente, el chamamé es rítmico, acompasado y enérgico, como lo demostraron don Ernesto Montiel y don Isaco Abitbol, dos íconos de la música correntina.
Debajo de la enramada “ramada guipé”, el “che amoá memé” que traducido al castellano significa “doy sombra a menudo, cosntantemente”, tiene directa relación con el origen terminológico de “chamamé”, tal se lo conoce en la actualidad y del que se estudieron 25 acepciones, todas factibles al momento de las definiciones.
Dice el profesor Juan de Bianchetti, autor de “Gramática guaraní (Avá Ñeé”) y “Principios de filosofía”, que “las palabras -y principalmente en los idiomas primitivos como el guaraní-, se forman obedeciendoa tres figuras de dicción : aféresis, síncopa y apócope, suprimiendo letras o sílabas al principio, al medio o al final de las palabras, donde las letras o sílabas fuertes absorben a las más débiles”
“Así”, continúa el investigador, “’ che amoá memé’, suprimiéndose la ‘e’ de ‘che’, la ‘o’ de ‘amoá’ y la primera sílaba de ‘memé’, se forma la palabra ‘chamamé’”.
Con la base etimológica investigada en los orígenes de las diversas fuentes que indican como germinaron estas expresiones musicales de tanto arraigo en el ser correntino, el profesor Piñeyro habló sobre “la influencia de los Padres Jesuítas, más la vertiente hispana que generaron una fusión tan rica en matices y tan expresiva en su noble y auténtica creatividad”.
“El chamamé tiene una vitalidad única, una fuerza extraordinaria y una vigencia que hace crecer su popularidad. Su difusión nacional así lo confirma, pues siendo de neto origen correntino, esta expresión musical ha trascendido como danza más allá de sus fronteras originales”, continúa Piñeyro.
“Sus diversos exponentes que como intérpretes pasean el canto, la música y el baile, son los testigos de esta creciente popularidad. Por eso resulta obligatorio rendir un homenaje a los “pioneros del chamamé”, aquellos músicos intuitivos de un sinfín de melodías inolvidables. Ellos bebieron en las fuentes de un quehacer musical que fue herencia otorgada por esa verdadera confluencia de dos culturas: la guaraní y la hispana”, concluye el disertante, mientras Cacho Nuñez en la guitarra y Oscar Mambrin en acordeón, dejar fluir la música del chamamé mientras una pareja de baile ataviada con la típica indumentaria, se contonea en la tarde correntina al conjuro del “che amoá memé”.