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Lefebvristas hicieron pie en Corrientes

Por El Litoral

Domingo, 24 de agosto de 2008 a las 21:00
El superior de distrito de América del Sur Christian Bouchacourt (izquierda) visitó Corrientes y presidió la inauguración. Lo acompaña el padre Canale.
Integrantes y autoridades de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre en 1970 y no reconocida oficialmente como parte de la Iglesia Católica, participaron ayer de la inauguración de una sede local en la que funciona una capilla.

El caso cobró trascendencia al reavivar una antigua polémica en el seno del catolicismo. Y resurgió a partir de un cruce de posturas a través de comunicados de prensa emitidos por ambos sectores.

Ayer, en el marco de los actos que desarrollaron, los “lefebvristas” atendieron a El Litoral y plantearon que “no somos ultraconservadores sino conservadores en la fe”, y acentuaron en que “no somos una iglesia cismática”.

La controversia se acentuó cuando se conoció una advertencia emanada desde la oficina de Prensa del Arzobispado de Corrientes, donde señalaron que “la doctrina que presenta este movimiento no se corresponde con la fe católica y que, por tanto, no esta autorizada por el Arzobispado”. Agregaron que “los Lefebvristas pertenecen a una iglesia cismática debido a que no aceptan la autoridad suprema del Papa ni el acontecimiento del Concilio Vaticano II con sus documentos conclusivos; además de que han realizado ordenaciones episcopales sin la debida autorización”.

Ante esto, “la participación de fieles católicos a las ceremonias oficiadas por los presbíteros de dicha iglesia es, por tanto, objetivamente ilícita y escandalosa”, resaltaron.

La respuesta no se hizo esperar y repercutió en los medios de prensa. En la tarde de ayer el padre Luis María Canale, de la Fraternidad Sacerdotal, se explayó sobre ejes básicos de la visión de este movimiento cuestionado. Luego, reforzó la idea el superior de distrito de América del Sur, Christian Bouchacourt (ver recuadro), quien vino especialmente a Corrientes para los actos en la sede de calles Rivadavia y Paraguay.

Canale aseguró que aceptan el Concilio Vaticano II, pero sólo de carácter pastoral y no dogmático. “Algunos puntos no aceptamos, particularmente discutimos tres de ellos: la libertad religiosa, la colegialidad y el ecumenismo”, dijo.

Explicó que sobre el primer punto que “se estableció que todo hombre tiene derecho a la libertad religiosa, pero el Concilio anterior expresa todo lo contrario. Un Estado podía ‘tolerar’ otras religiones, pero dar derecho es otra cosa”, indicó.

En cuanto a la colegialidad, afirmó que con ella se estableció el “gobierno democrático de Iglesia” cuando “siempre fue monárquico. Es decir, queremos la autoridad del Papa como siempre, como monarca, lo cual no quiere decir que quitemos autoridad al Papa. Es como cuando un hijo no está de acuerdo con lo que dicta el padre, lo cual no quiere decir que no lo reconozca como tal”, ejemplificó.

Respecto del ecumenismo, Canale señaló que “con el Concilio Vaticano II comienza la práctica tomando el concepto moderno por el cual se pone en peligro la fe y la claridad de la fe. Se presta a confusión, porque no se toma toda la verdad y se evita confrontar sobre cuestiones que nos separan (entre las distintas religiones). La Iglesia siempre buscó convertir; siempre sostuvo que era la única y verdadera”, y “eso no quiere decir que todos serán condenados, pero está claro que fuera de la Iglesia no hay salvación”, sostuvo.

En definitivas, agregó, “aceptamos el Concilio Vaticano II interpretándolo según la tradición y sí reconocemos la autoridad del Papa”, reiteró.

Por otra parte, aseguró que “no somos una iglesia cismática, como si lo son los ortodoxos rusos y griego, o la iglesia nacional China”. Sostiene que “somos católicos” y que siguen la liturgia tradicional que predominaba antes del Concilio Vaticano II. “Nunca fue prohibida y hace poco el Papa Benedicto XVI lo que hizo es aclarar que nunca fue derogada”, indicó en relación a la misa en latín.

Respecto de las actuales relaciones con el Papa dijo que su declaración sobre la misa tradicional “fue un gesto de buena voluntad para las negociaciones”, aunque se trata de uno de los dos temas que en su momento plantearon. El segundo es que se retire el decreto que excomulga a obispos del movimiento.

Plantean entonces un “debate doctrinal” y, sostiene, están dispuestos a seguir hablando. “Queremos afirmar la fe”, resaltó finalmente Canale.

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