Una mirada retrospectiva a los más grandes acontecimientos pugilísticos de la historia.
El boxeo argentino tuvo desde sus comienzos destacadas figuras que por esas cosas del destino no llegaron a ser campeones, desde la época de Luis Angel Firpo, Justo Suárez “El Torito de Mataderos”, José María Gatica, Eduardo Lausse, el campeón sin corona, Oscar “Ringo” Bonavena, entre los más recordados. Y justamente hoy rememoraremos la campaña del Zurdo Lausse, un verdadero campeón, que lo tuvo casi todo, solo le faltó ser campeón mundial. Estuvo a un paso y tenía todas las condiciones para serlo, pero el destino es inconprensible a veces y siempre, por supuesto, inexorable.
Eduardo Lausse fue uno de los grandes pegadores del boxeo argentino, tenía dos manos mortíferas, aunque pegaba más con la zurda, de allí su apodo, le decían “KO” Lausse. Tuvo una excepcional campaña, nació el 27 de noviembre de 1927 y a los 20 años se hizo profesional, sumando en ese campo 75 peleas ganadas, 62 por nocaut, 10 derrotas y 2 empates. Definió 17 peleas en el primer round, fue campeón argentino y sudamericano de los medianos, una categoría difícil en esa época.
Fueron memorables las peleas que hizo con Andrés Selpa “El Cacique de Bragado” ya fallecido. Y se metió en la leyenda cuando peleó con Tiger Jones en 1955. Terminó ese combate muy cortado, totalmente ensangrentado, pero dejando todo en el ring. Tenía un tremendo corte en la ceja izquierda y otro menor en la derecha, le dieron 24 puntos de sutura. Cuando se vió en el espejo luego de la pelea, lloró por por como había quedado, destruído.Pero ganó por puntos. Murió en 1995, a los 67 años, siendo un símbolo del coraje y la guapeza del boxeador argentino y nos dejó una frase
Una pelea épica.
El 13 de mayo de 1953 fue una fecha histórica que quedó grabada a fuego en la historia del boxeo argentino, Lausse le ganó por puntos a Tiger Jones en sangrienta pelea, en Estados Unidos, sin embargo no le dieron la oportunidad de enfrentar al campeón Carl “Bobo” Olson por el título, en una gran injusticia, porque el Zurdo se había ganado merecidamente el derecho, más que otros.
Al momento de ganarle a Jones, Lausse estaba ubicado 7º en el ranking mundial y su vencido, en el 2º, por lo cual, era cuestión de tiempo que lograra el combate con el campeón por el título.
Hasta el quinto asalto la pelea era pareja, Lausse no le encontraba la vuelta a un duro rival que se le plantó y no pudo meter sus manos a fondo, y a su vez contragolpeaba peligrosamente cada vez que Lausse sacaba sus manos. Al término de ese asalto se le abrió una herida en la ceja izquierda, y comenzó a sangrar abundantemente. Tiempo después recordaba Lausse que “sabía que me podían parar la pelea en cualquier momento, así que salí a jugarme, le metí manos a fondo y las sintió, pero se me abrió la otra ceja y sangraba como una canilla. Era impresionante, a pesar que iba ganando por puntos, el temor mío era que el árbitro parara el combate.
En cada round subía al rincón y decía “ Un round más sino paro”, la sangre era cada vez más intensa, decidido a todo, salí a meter manos para tratar de definir. A duras penas Jones llegó al final, pensé que me iban a robar la pelea. Por suerte, los jurados me vieron ganador. terminé con el pantalón todo rojo, de la sangre, los guantes, el cuerpo, todo. Me puse contento porque pensé que había ganado la chance por el título, pero jamás llegó. Estuve tres días internado, por las heridas que tenía, me hicieron cirugía plástica y me arreglaron la cara, había recibido mucho castigo.”
Lausse se recuperó de esta batalla y volvió a pelear, aunque ya no era el mismo. La última pelea que realizó la hizo frente a Víctor Zalazar, a quien puso nocaut. Después decidió retirarse, colgar los guantes. Consultado por la prensa al tiempo de su retiro, comentó que hizo esa pelea ante Zalazar porque “mi amor propio no me hubiera permitido retirarme perdedor, gané, me dí el gusto y dije, esto no va más.”
Este era Lausse, el campeón sin corona, una de las más destacadas figuras y tremendo pegador que dieron los puños criollos. Luego del retiro, siguió un tiempo relacionado al boxeo, pero después se llamó a silencio, disfrutando de sus últimos años, hasta que murió en 1995, a los 67 años, tal lo ya comentado. Pero seguirá siempre en la memoria de los aficionados como un verdadero campeón.
POR FRANCISCO VILLAGRAN.
El boxeo argentino tuvo desde sus comienzos destacadas figuras que por esas cosas del destino no llegaron a ser campeones, desde la época de Luis Angel Firpo, Justo Suárez “El Torito de Mataderos”, José María Gatica, Eduardo Lausse, el campeón sin corona, Oscar “Ringo” Bonavena, entre los más recordados. Y justamente hoy rememoraremos la campaña del Zurdo Lausse, un verdadero campeón, que lo tuvo casi todo, solo le faltó ser campeón mundial. Estuvo a un paso y tenía todas las condiciones para serlo, pero el destino es inconprensible a veces y siempre, por supuesto, inexorable.
Eduardo Lausse fue uno de los grandes pegadores del boxeo argentino, tenía dos manos mortíferas, aunque pegaba más con la zurda, de allí su apodo, le decían “KO” Lausse. Tuvo una excepcional campaña, nació el 27 de noviembre de 1927 y a los 20 años se hizo profesional, sumando en ese campo 75 peleas ganadas, 62 por nocaut, 10 derrotas y 2 empates. Definió 17 peleas en el primer round, fue campeón argentino y sudamericano de los medianos, una categoría difícil en esa época.
Fueron memorables las peleas que hizo con Andrés Selpa “El Cacique de Bragado” ya fallecido. Y se metió en la leyenda cuando peleó con Tiger Jones en 1955. Terminó ese combate muy cortado, totalmente ensangrentado, pero dejando todo en el ring. Tenía un tremendo corte en la ceja izquierda y otro menor en la derecha, le dieron 24 puntos de sutura. Cuando se vió en el espejo luego de la pelea, lloró por por como había quedado, destruído.Pero ganó por puntos. Murió en 1995, a los 67 años, siendo un símbolo del coraje y la guapeza del boxeador argentino y nos dejó una frase
Una pelea épica.
El 13 de mayo de 1953 fue una fecha histórica que quedó grabada a fuego en la historia del boxeo argentino, Lausse le ganó por puntos a Tiger Jones en sangrienta pelea, en Estados Unidos, sin embargo no le dieron la oportunidad de enfrentar al campeón Carl “Bobo” Olson por el título, en una gran injusticia, porque el Zurdo se había ganado merecidamente el derecho, más que otros.
Al momento de ganarle a Jones, Lausse estaba ubicado 7º en el ranking mundial y su vencido, en el 2º, por lo cual, era cuestión de tiempo que lograra el combate con el campeón por el título.
Hasta el quinto asalto la pelea era pareja, Lausse no le encontraba la vuelta a un duro rival que se le plantó y no pudo meter sus manos a fondo, y a su vez contragolpeaba peligrosamente cada vez que Lausse sacaba sus manos. Al término de ese asalto se le abrió una herida en la ceja izquierda, y comenzó a sangrar abundantemente. Tiempo después recordaba Lausse que “sabía que me podían parar la pelea en cualquier momento, así que salí a jugarme, le metí manos a fondo y las sintió, pero se me abrió la otra ceja y sangraba como una canilla. Era impresionante, a pesar que iba ganando por puntos, el temor mío era que el árbitro parara el combate.
En cada round subía al rincón y decía “ Un round más sino paro”, la sangre era cada vez más intensa, decidido a todo, salí a meter manos para tratar de definir. A duras penas Jones llegó al final, pensé que me iban a robar la pelea. Por suerte, los jurados me vieron ganador. terminé con el pantalón todo rojo, de la sangre, los guantes, el cuerpo, todo. Me puse contento porque pensé que había ganado la chance por el título, pero jamás llegó. Estuve tres días internado, por las heridas que tenía, me hicieron cirugía plástica y me arreglaron la cara, había recibido mucho castigo.”
Lausse se recuperó de esta batalla y volvió a pelear, aunque ya no era el mismo. La última pelea que realizó la hizo frente a Víctor Zalazar, a quien puso nocaut. Después decidió retirarse, colgar los guantes. Consultado por la prensa al tiempo de su retiro, comentó que hizo esa pelea ante Zalazar porque “mi amor propio no me hubiera permitido retirarme perdedor, gané, me dí el gusto y dije, esto no va más.”
Este era Lausse, el campeón sin corona, una de las más destacadas figuras y tremendo pegador que dieron los puños criollos. Luego del retiro, siguió un tiempo relacionado al boxeo, pero después se llamó a silencio, disfrutando de sus últimos años, hasta que murió en 1995, a los 67 años, tal lo ya comentado. Pero seguirá siempre en la memoria de los aficionados como un verdadero campeón.
POR FRANCISCO VILLAGRAN.