Emiliano Cardozo es un especialista en eso de hacer bailar a las parejas sobre un piso de tierra al ritmo del chamamé, por eso fue expresamente convocado al acto inaugural del programa de la 21º Fiesta Nacional del Chamamé y 7º del Mercosur que se avecina buscando el escenario del Anfiteatro “Cocomarola”.
El domingo próximo al atardecer, desde las 19 y has-ta la medianoche, el objetivo es escuchar los clásicos del chamamé tradicional y bailar junto al río Paraná en una pista acondicionada al efecto en el predio de General Paz y costanera. Además de Emiliano, estarán sus hijos, conocidos como Los Cardocitos, Juancito Güenaga, Chake Che y Papi Niz y su conjunto.
Fundamental es la tarea del conductor y allí estará el “Flaco” Juan Carlos Cosarinsky prendido al micrófono.
“Es para nosotros un orgulloso evento que compartiremos con el pueblo correntino”, dice Mario Cardozo en comunicación con El Litoral. La familia reside en Quitilipi, ciudad de la amistad en el Chaco y desde allí comanda la “base de operaciones” que por todo armamento se alza en voces e instrumentos.
Emiliano Cardozo (66), comenzó su carrera artística en 1962 y en 1968, integrando el conjunto de Damián Sena incursiona con su primera grabación. Un año después, se forma el grupo de los Her-manos Cardozo, con Emiliano y Gabriel (a la fecha fallecido). La recorrida por festivales y bailes se hace frecuente hasta el año 1985 que los hermanos profesionalmente se separan para tomar su propio camino, aunque de la misma raíz nace el grupo de Emiliano Cardozo y Los Cardocitos y los Chaqueñísimos Hermanos Cardozo.
La nueva generación se compone de cinco hijos para Emiliano, que es segunda voz, guitarra y director general de la formación; Juan (34) que toca el acordeón; Germán (26) ejecuta el bandoneón; Emilio (20) segundo acordeón; Martín (30) en bajo y Mario (32), canto y guitarra.
Con el espíritu heredado de sus mayores en cuanto al respeto por la música del chamamé y sus valores como simbología del sentir de un pueblo, se movieron por los escenarios de Mburucuyá, Federal (Entre Ríos) y la Bailanta del Puente Pexoa en Riachuelo (Corrientes). “Aunque no estuvimos en el Cocomarola durante la Fiesta”, lamenta Mario.
El comentario pasa fugazmente para dar lugar a la emoción que sienten todos por estar el domingo en la “costa”. “Hacemos chamamé tradicional y depende del público, bien tarragocero. Enganchamos “La dama misteriosa” con “El toro” y no paramos por 15 minutos pa-ra que la gente baile y disfrute no sólo del espacio sino también del entorno, porque el chamamé es todo eso. Lo que se ve, se siente, se recuerda y se proyecta”, agrega.
Los Cardocitos definen sin modestia, su afinidad por el chamamé como elección de vida en el ámbito profesional. “Pero como escuchar, escuchamos cumbia, merengue, rock. La música pretende comunicar y es un lenguaje amplio que sabemos descifrar”, señala.
Revivir el sentido bailantero
El subsecretario de Cultura, arquitecto Gabriel Rome-ro, organizó con gran interés la bailanta del domingo en la costanera, a fin de revivir el sentido de esta modalidad que ha dado “cuerpo” a la música del chamamé. “En un mismo escenario se ofrecerán dos propuestas antagónicas, a medianoche del sábado, el Chamamé Rave con bandas y DJ; el domingo con Emiliano y Los Cardocitos que son históricamente, junto con los Hermanos Barrios y Las Hermanas Vera, quienes han motivado a la gente para salir a la pista.
Tengo una anécdota muy referencial que me ha contado Boni Vera, de cuando los Cardozo actuaban en el interior de la provincia, no podían organizarse bailantas en pueblos aledaños porque la sola mención de su nombre ya ‘quitaba’ público a si-milares propuestas”, dice a El Litoral.
La pista tiene capacidad para mil personas, la entrada es libre y gratuita y el carácter recreativo apunta a compartir este espacio promocional para la provincia y sus atractivos.
El domingo próximo al atardecer, desde las 19 y has-ta la medianoche, el objetivo es escuchar los clásicos del chamamé tradicional y bailar junto al río Paraná en una pista acondicionada al efecto en el predio de General Paz y costanera. Además de Emiliano, estarán sus hijos, conocidos como Los Cardocitos, Juancito Güenaga, Chake Che y Papi Niz y su conjunto.
Fundamental es la tarea del conductor y allí estará el “Flaco” Juan Carlos Cosarinsky prendido al micrófono.
“Es para nosotros un orgulloso evento que compartiremos con el pueblo correntino”, dice Mario Cardozo en comunicación con El Litoral. La familia reside en Quitilipi, ciudad de la amistad en el Chaco y desde allí comanda la “base de operaciones” que por todo armamento se alza en voces e instrumentos.
Emiliano Cardozo (66), comenzó su carrera artística en 1962 y en 1968, integrando el conjunto de Damián Sena incursiona con su primera grabación. Un año después, se forma el grupo de los Her-manos Cardozo, con Emiliano y Gabriel (a la fecha fallecido). La recorrida por festivales y bailes se hace frecuente hasta el año 1985 que los hermanos profesionalmente se separan para tomar su propio camino, aunque de la misma raíz nace el grupo de Emiliano Cardozo y Los Cardocitos y los Chaqueñísimos Hermanos Cardozo.
La nueva generación se compone de cinco hijos para Emiliano, que es segunda voz, guitarra y director general de la formación; Juan (34) que toca el acordeón; Germán (26) ejecuta el bandoneón; Emilio (20) segundo acordeón; Martín (30) en bajo y Mario (32), canto y guitarra.
Con el espíritu heredado de sus mayores en cuanto al respeto por la música del chamamé y sus valores como simbología del sentir de un pueblo, se movieron por los escenarios de Mburucuyá, Federal (Entre Ríos) y la Bailanta del Puente Pexoa en Riachuelo (Corrientes). “Aunque no estuvimos en el Cocomarola durante la Fiesta”, lamenta Mario.
El comentario pasa fugazmente para dar lugar a la emoción que sienten todos por estar el domingo en la “costa”. “Hacemos chamamé tradicional y depende del público, bien tarragocero. Enganchamos “La dama misteriosa” con “El toro” y no paramos por 15 minutos pa-ra que la gente baile y disfrute no sólo del espacio sino también del entorno, porque el chamamé es todo eso. Lo que se ve, se siente, se recuerda y se proyecta”, agrega.
Los Cardocitos definen sin modestia, su afinidad por el chamamé como elección de vida en el ámbito profesional. “Pero como escuchar, escuchamos cumbia, merengue, rock. La música pretende comunicar y es un lenguaje amplio que sabemos descifrar”, señala.
Revivir el sentido bailantero
El subsecretario de Cultura, arquitecto Gabriel Rome-ro, organizó con gran interés la bailanta del domingo en la costanera, a fin de revivir el sentido de esta modalidad que ha dado “cuerpo” a la música del chamamé. “En un mismo escenario se ofrecerán dos propuestas antagónicas, a medianoche del sábado, el Chamamé Rave con bandas y DJ; el domingo con Emiliano y Los Cardocitos que son históricamente, junto con los Hermanos Barrios y Las Hermanas Vera, quienes han motivado a la gente para salir a la pista.
Tengo una anécdota muy referencial que me ha contado Boni Vera, de cuando los Cardozo actuaban en el interior de la provincia, no podían organizarse bailantas en pueblos aledaños porque la sola mención de su nombre ya ‘quitaba’ público a si-milares propuestas”, dice a El Litoral.
La pista tiene capacidad para mil personas, la entrada es libre y gratuita y el carácter recreativo apunta a compartir este espacio promocional para la provincia y sus atractivos.