LA CIFRA
500
Alumnos es la matrícula aproximada de la Escuela Jorge Luis Borges.
Ubicada en el suburbano barrio Esperanza más de medio millar de chicos concurren a la escuela bautizada con el nombre del autor de El Aleph. Allí, la comunidad educativa emprendió una serie de iniciativas para convertir a la "Jorge Luis Borges" en un espacio de referencia para padres y chicos, en un complejo humilde pero con grandes esperanzas.
La semana de la Bandera fue el momento propicio para realizar actividades alusivas. Así, los chicos del 4 grado propusieron poner en marcha trabajos alusivos para reforzar el espíritu patriótico e integrar a estudiantes de distintas edades, docentes y vecinos.
Los alumnos escribieron y armaron mini libros que cuentan la vida de Manuel Belgrano, el creador de la enseña patria. Utilizaron recortes de diarios para engrosar las páginas y agregaron crucigramas y sopas de letras. También recrearon el juramento al pabellón nacional y confeccionaron todas las banderas de la historia argentina con sus respectivos colores.
El trabajo requirió de un poco más de historia, porque leyeron los decretos que hablaban de la reglamentación de la enseña y la fecha. Y no podían faltar las expresiones artísticas. Los chicos entonaron las canciones dedicadas al pabellón nacional y escribieron cartas a Manuel Belgrano. Los alumnos le contaron al prócer que con sus papás armaron una bandera de 70 metros y que la portaron por las calles del barrio hasta el Doctor Montaña, uniéndose bajo los mismos colores con los estudiantes de otras comunidades educativas para erradicar todo tipo de rivalidades barriales.
También los estudiantes armaron escarapelas y las repartieron a vecinos, en la comisaría y salas de primeros auxilios. Junto a los distintivos patrios, la tarea también consistía en llevar un poco de historia, entregando mensajes con la leyenda “los colores que unen”.
“Logramos la participación de la mayoría porque hay chicos con sobre edad. El resultado fue que todos se integraron porque trabajaron juntos”, comentó a El Litoral la docente que coordinó las actividades, Claudia Bizarro. En un curso del cuarto grado estudian chicos de 9 a 15 años, siendo una realidad que replica en todo el establecimiento educativo.
Identidad para la integración de la comunidad barrial con sus instituciones, pareciera ser el lema de los educadores que impulsan las actividades para una zona cuya urbanización creció alrededor de las actividades del Matadero Municipal y que hoy cuenta con más de tres complejos habitacionales construidos por planes de viviendas, algunos de emergencia, y con servicios de transporte a través de calesitas, comedores y calles de tierras.
Precisamente uno de los proyectos está relacionado con las arterias de la barriada. En abril, docentes y tutores elevaron a sus delegados barriales una iniciativa para colocar diez nomencladores a las calles de la barriada y a denominar a las que sólo tienen un número como identificación. El pedido deberá elevarse al Concejo Deliberante para prosperar.
Los promotores de la iniciativa indicaron que la acción servirá para fortalecer la identidad del barrio y además, conocer la experiencia de encierran esos nombres. “Hay calles con nombres de médicos de salas de primeros auxilio y sería bueno que los chicos conozcan su historia”, señaló Bizarro. Entre los personajes locales se encuentra el juez Payes, cuyo apellido menta el acceso al complejo.
Y para los no tienen denominación, quieren un bautismo con referencia a la vida de Belgrano y propusieron algunos actores como el Tamborcito de Tacuarí.
En la escuela también se hicieron talleres con los padres. “Queremos ser un lugar de referencia, pero de una forma positiva. Porque muchas veces sólo se marca a los padres lo que tienen que hacer. Queremos trabajar con ellos y los chicos”, señaló Bizarro. Forjar lazos entre los distintos actores, será la manera que tienen los chicos para ampliar sus oportunidades, para tener infinitas posibilidades.
500
Alumnos es la matrícula aproximada de la Escuela Jorge Luis Borges.
Ubicada en el suburbano barrio Esperanza más de medio millar de chicos concurren a la escuela bautizada con el nombre del autor de El Aleph. Allí, la comunidad educativa emprendió una serie de iniciativas para convertir a la "Jorge Luis Borges" en un espacio de referencia para padres y chicos, en un complejo humilde pero con grandes esperanzas.
La semana de la Bandera fue el momento propicio para realizar actividades alusivas. Así, los chicos del 4 grado propusieron poner en marcha trabajos alusivos para reforzar el espíritu patriótico e integrar a estudiantes de distintas edades, docentes y vecinos.
Los alumnos escribieron y armaron mini libros que cuentan la vida de Manuel Belgrano, el creador de la enseña patria. Utilizaron recortes de diarios para engrosar las páginas y agregaron crucigramas y sopas de letras. También recrearon el juramento al pabellón nacional y confeccionaron todas las banderas de la historia argentina con sus respectivos colores.
El trabajo requirió de un poco más de historia, porque leyeron los decretos que hablaban de la reglamentación de la enseña y la fecha. Y no podían faltar las expresiones artísticas. Los chicos entonaron las canciones dedicadas al pabellón nacional y escribieron cartas a Manuel Belgrano. Los alumnos le contaron al prócer que con sus papás armaron una bandera de 70 metros y que la portaron por las calles del barrio hasta el Doctor Montaña, uniéndose bajo los mismos colores con los estudiantes de otras comunidades educativas para erradicar todo tipo de rivalidades barriales.
También los estudiantes armaron escarapelas y las repartieron a vecinos, en la comisaría y salas de primeros auxilios. Junto a los distintivos patrios, la tarea también consistía en llevar un poco de historia, entregando mensajes con la leyenda “los colores que unen”.
“Logramos la participación de la mayoría porque hay chicos con sobre edad. El resultado fue que todos se integraron porque trabajaron juntos”, comentó a El Litoral la docente que coordinó las actividades, Claudia Bizarro. En un curso del cuarto grado estudian chicos de 9 a 15 años, siendo una realidad que replica en todo el establecimiento educativo.
Identidad para la integración de la comunidad barrial con sus instituciones, pareciera ser el lema de los educadores que impulsan las actividades para una zona cuya urbanización creció alrededor de las actividades del Matadero Municipal y que hoy cuenta con más de tres complejos habitacionales construidos por planes de viviendas, algunos de emergencia, y con servicios de transporte a través de calesitas, comedores y calles de tierras.
Precisamente uno de los proyectos está relacionado con las arterias de la barriada. En abril, docentes y tutores elevaron a sus delegados barriales una iniciativa para colocar diez nomencladores a las calles de la barriada y a denominar a las que sólo tienen un número como identificación. El pedido deberá elevarse al Concejo Deliberante para prosperar.
Los promotores de la iniciativa indicaron que la acción servirá para fortalecer la identidad del barrio y además, conocer la experiencia de encierran esos nombres. “Hay calles con nombres de médicos de salas de primeros auxilio y sería bueno que los chicos conozcan su historia”, señaló Bizarro. Entre los personajes locales se encuentra el juez Payes, cuyo apellido menta el acceso al complejo.
Y para los no tienen denominación, quieren un bautismo con referencia a la vida de Belgrano y propusieron algunos actores como el Tamborcito de Tacuarí.
En la escuela también se hicieron talleres con los padres. “Queremos ser un lugar de referencia, pero de una forma positiva. Porque muchas veces sólo se marca a los padres lo que tienen que hacer. Queremos trabajar con ellos y los chicos”, señaló Bizarro. Forjar lazos entre los distintos actores, será la manera que tienen los chicos para ampliar sus oportunidades, para tener infinitas posibilidades.