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Misiones x 4

Por El Litoral

Domingo, 03 de agosto de 2014 a las 14:14
1. Destino Iguazú
Misiones es reconocida principalmente por su región de Las Aguas Grandes, que en guaraní se pronuncia “Iguazú”. Allí nos encontramos con las Cataratas del Iguazú y el Parque Nacional que las contiene, en el extremo noroeste de la provincia, una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo.
Es interesante conocer que detrás de las imponentes cascadas hay una historia de encuentros, desencuentros y secretos.
Resguardadas por los guaraníes en las entrañas de la selva y expulsados los jesuitas del continente, las Cataratas del Iguazú permanecieron ocultas para el “hombre blanco” durante más de 130 años.  Recién en 1901, un grupo de 22 expedicionarios llegó a la zona para intentar encontrar las míticas cascadas. Sólo tres logran a travesar la selva, pero desde entonces la naturaleza misionera abrió sus encantos al mundo. Allí, año a año llegan cientos de miles de visitantes.
El Parque Nacional Iguazú fue creado en 1934 para preservar lo mejor posible la zona pero también para interpretarla. Conocer qué dice el monte, la selva y el agua. El lugar posee unas 67.620 hectáreas protegidas que fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad en 1984, debido a sus bellezas escénicas y a la gran diversidad biológica de la selva subtropical.
Las cataratas en sí mismas se forman a 23 kilómetros de la desembocadura del Iguazú en el Paraná, con alturas de entre 50 y 80 metros y son compartidas con  Brasil, con la línea fronteriza que pasa por la Garganta del Diablo, el mayor de los 275 saltos que caen estrepitosamente en infinidad de cascadas. El turista sabrá si verlas desde las pasarelas que permiten el descubrimiento de cada rincón de este paraíso o si internarse en bajo los saltos a bordo de embarcaciones que remontan el Iguazú desde el puerto local.
Este invierno, a raíz de las inundaciones de junio pasado, el acceso a la Garganta del Diablo y a sus pasarelas están cerrados al público; pero se esperan que pronto sean rehabilitadas.

2. Destino San Ignacio
A 59 kilómetros de Posadas y a 230 de Cataratas, se halla el acceso a las Ruinas de San Ignacio Miní, uno de los 30 pueblos de las misiones que se fundaron en el siglo XVII en los actuales territorios de Argentina, Paraguay y Brasil.  En San Ignacio se puede visitar el Centro de Interpretación y Recreación Jesuítico-Guaraní que presenta nueve salas que reconstruyen su pasado. Allí se informa al visitante desde la llegada de los primeros españoles, con una maqueta de lo que fueron las reducciones, y por las noches se ofrece un emocionante espectáculo de luz y sonido que revive lo sucedido entre los Siglos XVII y XVIII.
Las Ruinas de San Ignacio Miní constituyen un centro de peregrinación constante en la provincia de Misiones. Según narra la historia, los sacerdotes José Cataldino y Simón Masceta habían fundado en 1610, en la región del Guayrá (Brasil), la reducción de San Ignacio Miní, junto a otras que, en 1631, serían asediadas en forma constante por los cazadores portugueses de esclavos (bandeirantes). Sólo el pueblo de San Ignacio y el de Nuestra Señora del Loreto sobrevivirían a los ataques, emigrando en 1632 y estableciéndose a orillas del río Yabebirí, en la actual Misiones.
San Ignacio Miní se establecería en el sitio donde hoy perduran sus ruinas en el año 1696. Posteriormente, todas las reducciones, incluso ésta, serían destruidas por los paraguayos en 1817, y restauradas en forma total en la década de 1940, situación que permite apreciarlas actualmente.
Hoy día, las Ruinas de San Ignacio Miní son poseedoras de un importante valor en la provincia de Misiones, considerándoselas parte significante de la historia y conservándoselas como un destacable atractivo turístico. Fueron declaradas Monumento Histórico Provincial en 1969; Monumento Histórico Nacional en 1983, y Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1984.
En un estado más natural, completan este itinerario cultural y religioso las Ruinas de Nuestra Señora de la Candelaria, a unos 25 kilómetros de Posadas; las de Santa Ana, a 40; las de la Misión de Nuestra Señora de Loreto, a 50, y las de Santa María la Mayor, que aparecen pasando Itacaruaré, a unos 120 kilómetros.

3. Destino Posadas
Capital de Misiones, la ciudad de Posadas se ubica sobre la margen izquierda del río Paraná y es la puerta de entrada para descubrir las maravillas misioneras a través de la Ruta Nacional Nº12.
Ubicada a 320 kilómetros de la ciudad de Corrientes, Posadas limita con la ciudad paraguaya de Encarnación, a la que se accede por el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz.
Enmarcada por una exuberante vegetación y ornamentada por construcciones que conservan rasgos jesuitas, la ciudad de Posadas, capital de la provincia de Misiones, encabeza el circuito misionero anticipando las bellezas naturales y culturales que impregnan estos suelos rojizos.
El clima de la ciudad es subtropical sin estación seca, en un marco de exuberante vegetación y de un intenso tono rojizo de la tierra. La media anual es de 25º C, aunque en los veranos se registran altas temperaturas acompañadas por mucha humedad.
La arquitectura del ejido urbano de Posadas presenta antiguas construcciones que rememoran la época de las misiones jesuíticas. Plazas e iglesias que conservan un estilo romántico se fusionan con la zona de la costanera, ideal para el descanso y el relax. Museos donde se descubren restos de la antigua Posadas; exposiciones artesanales que demuestran la continuidad de las culturas aborígenes; ruinas jesuíticas que evocan la historia más fuerte de toda la zona; son algunas de las paradas inevitables en el recorrido cultural por la ciudad.
La deslumbrante costanera del río Paraná, el Parque Paraguayo y la Plaza 9 de Julio, con su colección de especies arbóreas autóctonas, constituyen esos espacios ideales dónde admirarse con las bellezas naturales y disfrutar de la tranquilidad y la frescura.
Posadas brinda también una amplia gama de opciones deportivas en sus niveles acuáticos y terrestres: pesca deportiva, canotaje, navegación a vela, paseos por el río; golf, hokkey sobre césped, fútbol, tenis, entre otros tantos que quedan a elección del turista.
Con todas las comodidades y las más variadas alternativas turísticas, Posadas es una ciudad que vale la pena descubrir a cada paso y que, indudablemente, uno siempre quiere volver.

4. Destino El Soberbio
Los guaraníes que habitaban la zona llamaron Moconá a los famosos saltos del río Uruguay cuando su nivel de agua se encuentra bajo, fenómeno por el cual las aguas del río caen sobre sí mismas.
Moconá significa en guaraní “el que todo lo traga” y basta con realizar la excursión y apreciarlos para darse cuenta de cuánta verdad esconde su nombre: el poderoso río Uruguay, corre angosto y muy profundo y posee tanta fuerza que produce la sensación de que se traga a sí mismo.
Los Saltos del Moconá, ubicados en el centroeste de Misiones, son uno de los atractivos más hermosos que posee la provincia y son únicos en el mundo. Conjugan de manera armoniosa el protagonismo de los saltos con una de las selvas más vírgenes, la reserva de biósfera Yabotí.
Toda el área de los saltos del Moconá está protegida bajo el nombre de Parque Provincial Moconá y estos paisajes selváticos (cálidos y húmedos) atravesados por ríos cristalinos fueron el escenario perfecto para que distintos emprendimientos y alojamientos se instalaran en los últimos años para satisfacer la demanda hotelera de turistas llegados de todas partes del mundo.
Desde los famosos lodges ocultos en la selva hasta las más cálidas posadas y cabañas, ubicadas en los alrededores de los saltos o sobre la misma ruta costera Nº2 que une el parque Moconá con la pequeña ciudad de El Soberbio, la zona cuenta con servicios turísticos para pernoctar, practicar actividades de aventura o bien para hacer un alto y dejarnos llevar por la tranquilidad natural.
La pequeña ciudad de El Soberbio (distante 80 kilómetros de los saltos) es la puerta de entrada a este atractivo turístico y es el lugar ideal para quienes quieren tener servicios al alcance de la mano, como restaurantes, hoteles, un casino, agencias de viaje, oficina de turismo y otros prestadores turísticos que esperan al visitante para mostrarle todo lo que esconde la zona.
Otros municipios vecinos, como San Pedro o San Vicente, invitan también al visitante a conocerlos y desde allí también disfrutar otros atractivos de esta región bella y todavía virgen.
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