Unas 300 familias de las cooperativas Tupac Amaru y Mujeres sin Techo, trabajan en un predio en el que se erigen más de 100 casas. Cada una de ellas, construye su propia vivienda, aprendiendo un oficio y compartiendo en comunidad.
Irma de 60 años, ya se mudó a la casa que construyó en su lote y con sus hijos. "Tengo 60 años y luché por mi casa. Nunca perdí las esperanzas. Aquí trabajé día y noche, pero nunca esperé tener una tan linda y en este paraíso", describió.
"Aprendimos el oficio, cada uno en su lugar, hoy podemos decir que a nuestra casa la conocemos desde el primer ladrillo, la primera cucharada de cemento, todo lo hicimos nosotros y fue hermoso," relató emocionada.
José de 37 años, contó que con su sueldo de empleado, quizás hubiera sido imposible lograr tener su propia casa."Acá nos dieron terrenos y vivienda, la oportunidad de ser parte de algo ayudarnos uno al otro. Tengo esposa dos hijos y uno por venir, llegará con su casa terminada", aseguró.
La inversión integral en infraestructura demandó unos 250 millones de pesos, solo en el Barrio Esperanza.
Unas 48 viviendas corresponden a familias de la cooperativa Tupac Amaru y se sumaron 20 casa más del municipio, hechas de madera.
Unas 59 casas, corresponden a la cooperativa Mujeres sin techo. En el mismo predio se proyectaron dos piletas de natación de 20 x 10 metros, un centro recreativo, guarderías y centro de salud. Se prevé un fuerte impacto social en la zona, en el próximo año y medio.