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6 de diciembre

Por El Litoral

Miércoles, 06 de diciembre de 2017 a las 01:00

Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1842... y se producía la Batalla de Arroyo Grande, una de las confrontaciones guerreras más sangrienta en que le tocó actuar al ejército correntino, cuya derrota la pagó muy caro. 

Unos meses atrás, nuevamente Corrientes veía acercarse el peligro de una invasión, lo que decidió al gobernador Pedro Ferré a buscar ayuda del presidente uruguayo. Ambos mandatarios, junto con los generales José María Paz y Juan Pablo “Mascarilla” López se habían reunido los días 14 y 15 de octubre de ese año 1842 en Paysandú (R.O.U.) y de esta reunión, tras arduas discusiones, surgió la jefatura del oriental Rivera al frente de todas las tropas. Paz en desacuerdo con la decisión se alejó.

A raíz de esta determinación el ejército correntino, al mando de Manuel Vicente Ramírez, partió del campamento de Villanueva y se unió a las tropas de Fructuoso Rivera en Gualeguay.   

El 6 de diciembre de 1842 finalmente se produce la batalla de Arroyo Grande: sobre la madrugada Rivera ordena a sus 8.000 hombres, los que portaban 16 cañones, que ataquen sobre las filas federales que contaba con 8.500 efectivos comandados por el otro oriental, Manuel Oribe.

El encontronazo en Arroyo Grande (departamento de Nogoyá) fue terrible, Oribe aguantó la caballería enemiga y después cargó con su reserva. Al final se los llevó por delante ordenando proseguir con todo. 

Su artillería martilló el centro del Ejército Libertador compuesto en su mayoría por correntinos y ordenó el degüello atacando a bayoneta. Un desastre. Las huestes de Rivera dejaron caballada, banderas, cañones, todo el parque. Fueron perseguidos más de 10 leguas.

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