Por Francisco Villagrán
Especial para El Litoral
La década del 70 fue muy prolífica en cuanto hace a observaciones y experiencias cercanas con Ovnis en la provincia de Corrientes, como el caso de esta nota y que en su momento fue una noticia comentada durante varios días, por su espectacularidad. El 21 de diciembre de 1978, coincidentemente con la entrada oficial del verano y la proximidad del fin de año, un grupo numeroso de conocidas personalidades de nuestra cultura, literatura, músicos, chamameceros y periodistas, se encontraba reunido ese día en el Catamarán II, anclado en la costanera, donde se tomaba la balsa para cruzar a Barranqueras y al frente, en la costa chaqueña, a Antequeras.
Se estaba presentando oficialmente el libro “Contra Viento”, del escritor y periodista Alejandro Mauriño, quien se encontraba en la reunión, además del ex director de Turismo de la Provincia en esa época, Eduardo Sánchez Aguilar, quien ya tenía alguna experiencia de contactos visuales con Ovnis, y otras destacadas figuras de nuestro ambiente, como el periodista Rubén Renán Ruiz, la cantautora Teresa Parodi, el dibujante Juan Carlos Soto, los poetas Oscar Portela, José Gabriel Ceballos, entre los más conocidos del ambiente. Todos ellos se quedaron sorprendidos e impactados por la extraordinaria y luminosa visión, que prácticamente relegó a segundo plano la presentación del libro, motivo que los había reunido en ese pintoresco lugar, además de despedir el año.
De esa manera, la cubierta de esa embarcación amarrada al otrora muelle de la balsa que iba a la costa chaqueña se convirtió en una platea de lujo, para ver en primer plano esa maravillosa visión de una flotilla de extraños objetos voladores que se desplazaban raudamente en el medio del río Paraná, en absoluto silencio, iluminando toda la zona a su paso. Según los testimonios de la época, al frente iba una nave grande (posiblemente una nave madre) que era escoltada por otras más pequeñas, todas de forma lenticular, que iban a los costados de la principal. Esta iba volando más bajo y las naves más chicas un poco más arriba, como protegiendo al objeto mayor. De cualquier manera, no iban muy alto, se calculaba que alrededor de 500 o 600 metros, por lo cual se las pudo observar perfectamente.
En total serían alrededor de 10 o 12 objetos luminosos, que cambiaban a luces de distintas tonalidades, verdes, anaranjadas, rojas y azules; por momentos, era un espectáculo maravilloso de observar, que la gente quedó atónita y estupefacta al ver tanto despliegue luminoso. No se pudo calcular bien el tamaño de los objetos, pues no había puntos de referencia y además era ya de madrugada, las 2.50, no obstante todos coincidieron en destacar que la nave más grande era de unos 40 o 50 metros de diámetro y las más chicas medían entre 10 y 12 metros.
Cuando la flotilla pasó frente al Catamarán, todo se iluminó como de día y luego los objetos se elevaron un poco dirigiéndose hacia el puente General Belgrano. Pasaron sobre él y en ese momento, las luces del puente parpadearon, titilaron brevemente, sin llegar a apagarse del todo, pero dando la impresión de que eran afectadas por un fuerte campo electromagnético, que les absorbía la energía.
De acuerdo con relatos de testigos directos, el avistaje duró desde las 2.50 hasta las 2.57, aproximadamente, y pudo ser apreciado por mucha gente que, por ser verano, se encontraba todavía despierta en la ciudad y pudo apreciar claramente este sorprendente fenómeno luminoso.
Los trasnochados testigos coincidieron en señalar la gran luminosidad de la flotilla y el hecho de que se desplazaban en silencio, además de que la nave más grande volaba más bajo que las otras más chicas. Los abrumadores testimonios de toda la gente que vio la flotilla, no permiten poner en duda que esa madrugada fueron testigos privilegiados de un sorprendente hecho.
Otros casos
Haciendo ovnilogía comparada, encontramos que, también en esa fecha, había ocurrido en el interior de nuestra provincia, el 20 de diciembre del 78, un avistaje muy cercano de un hombre que se encontraba trabajando en el campo en la madrugada, en la arrocera Chequín. Fue el “caso Cáa Catí”, en el cual Valeriano Galarza vio de muy cerca un Ovni luminoso, episodio que ya fue comentado en esta sección.
También, en los días posteriores a este masivo avistaje, hubo reportes similares de la observación de un gran número de objetos luminosos que se desplazaban en forma de flotilla, en las ciudades de Sáenz Peña, Posadas, Victoria, en Entre Ríos, Formosa y Paraguay.
Incluso, en la fecha indicada, personas que se encontraban en la esquina de la plaza Sarmiento de Cáa Catí, sobre la calle Coronel Pruyas, informaron el desplazamiento, desde la parte Oeste a Este de esa localidad, de un objeto luminoso que emitía variados destellos de colores sin producir ruido alguno y dejando a su paso como una estela multicolor.
Todos estos datos nos llevan a corroborar que, efectivamente, Corrientes desde la década del 70 hasta ahora, estuvo siendo visitada asiduamente por presuntos extraterrestres, seres que en muchos casos se dejaron ver e incluso entraron en contacto con terrestres. Para el hecho, vale recordar el titular que usó el diario El Litoral para informar de ese sorprendente avistaje: “¿Excursión turística o viaje de reconocimiento de los Ovnis?”. Hacía referencia justamente a los numerosos casos que se dieron en la provincia en el lapso mencionado.