Un ómnibus de larga distancia que iba ayer a la mañana por la Ruta 2, volcó sobre una zanja en un accidente en el que fallecieron al menos tres personas: dos hombres de entre 45 y 55 años y un adolescente de 16, oriundo de Santa Clara del Mar.
El fiscal de Delitos Culposos, Rodolfo Moure, resolvió detener al chofer del colectivo -tanto él como su compañero salieron ilesos- acusado de homicidio culposo agravado. La policía le realizó un test de alcoholemia que arrojó resultado negativo, aunque también se le extrajo sangre y orina para determinar si conducía bajo los efectos de alguna sustancia.
El vuelco ocurrió en el kilómetro 373, en el partido de Mar Chiquita, a la altura de la localidad de Vivoratá, pasadas las 7 de la mañana. El micro de la empresa Rutamar, que llevaba 26 pasajeros y quedó completamente volcado y sumergido en el agua a la vera del camino, partió de General Pacheco y recogió otros pasajeros en 16 localidades más.
“Hasta el momento tenemos 20 heridos y tres personas fallecidas. Recién se da vuelta el micro y tenemos que ver si no hay otras personas fallecidas dentro”, indicó el fiscal a cargo de la causa.
Personal de la Policía de Seguridad Vial de Vivoratá y los bomberos voluntarios de Coronel Vidal y Vivoratá trabajaron en el lugar para sacar el vehículo, inspeccionar su interior y realizar un rastrillaje en el agua estancada. Según las primeras informaciones, algunos pasajeros quedaron atrapados tras el accidente, por lo que debieron salir por las ventanas.
“Pa, ya estoy llegando”
“Pa, ya estoy llegando”, le avisó por mensaje Santiago Ayerzi a su papá, y al mismo tiempo compartió con él su ubicación en tiempo real para que lo siguiera desde la pantalla del celular.
Nadie había informado todavía de un accidente, ni los medios ni las autoridades, y como el ómnibus no llegaba a la terminal, el hombre buscó la aplicación de mensajería en su teléfono: el globito que indica la localización de su contacto, en este caso la de su hijo, titilaba detenido en la Ruta 2. Hacia allí fue.
Claudio Fazio, papá del muchacho, llegó y se encontró con el micro tumbado en el agua, algunos pasajeros que habían sido rescatados, bomberos trabajando, intentando sacar los cuerpos. Escenas de desesperación. Su hijo Santiago, de 16 años, no estaba entre los rescatados, tampoco en el ómnibus, adonde había quedado solo una de las tres víctimas fatales.
Con lanzas y ganchos, los bomberos buscaban en el agua: los vidrios del lado izquierdo, donde golpeó el micro contra el agua, habían estallado y en la hondonada inundada entre ambas manos de la autovía flotaban pedazos de carrocería, ropas, alguna mochila.
El cuerpo del muchacho fue encontrado allí, sumergido. Más tarde, la autopsia determinará la causa de su muerte, se desconoce si murió por un golpe o ahogado. “No pudimos hablar con él, estaba desesperado, incluso llegó a reconocer a su hijo cuando lo subimos a la morguera”, contó una fuente forense.