La cuerda entre el sector privado y el Gobierno se tensa, sobre todo cuando el problema involucra a dos variables que caen mal a medida que las elecciones se acercan: el dólar y el empleo.
Esta semana, una empresa desafió peligrosamente esa máxima. El CEO de Renault, Pablo Sibilla, dijo —tras la presentación de la nueva Duster— que pensaba contratar a 500 personas en septiembre pasado, pero que por el acceso que había a los dólares requeridos para traer partes y autos se decidió sumar a un tercio (140).
En el Ministerio de Desarrollo Productivo, que conduce Matías Kulfas, contestaron con munición gruesa. Acusaron a la firma francesa de no cumplir sus compromisos y la calificaron como una simple “importadora”.
“Renault había prometido aumentar la integración de autopartes locales. No solo no cumplió, sino que hasta la redujo de manera significativa. Es la terminal que menos integración local tiene, y no ha hecho nada para mejorar la situación”, cuestionaron desde Desarrollo Productivo subiendo los decibeles.
“Además, está siendo muy mal visto por el resto de las terminales, que tomaron compromisos en el plan automotriz, que los están cumpliendo, y la única que no cumple es Renault”, señalaron cerca de Kulfas y agregaron: “Es una empresa que hoy es más importadora que productiva”.
“En base a sus proyecciones de producción, de exportación y de mayor integración se definió autorizar un monto determinado para que importe vehículos. En el primer trimestre no cumplió sus proyecciones de producción, ni de exportaciones, y de todos modos se le permitió importar el monto asignado. En el segundo trimestre redujo aún más su producción y sus exportaciones. Incluso la meta de exportación era muy exigua y ni siquiera eso cumplió”, criticaron duramente las fuentes oficiales.
(AG)