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El cultivo correntino de arroz demostró el uso de cosechadoras ecológicas

El equipamiento prometedor con la reducción de la huella de carbono en los cultivos fue exportado a Paraguay, luego de la visita de invitados del Mercosur para comprobar su aplicación en esta provincia. 
 

Por El Litoral

Lunes, 17 de octubre de 2022 a las 01:06

Las máquinas cosechadoras de arroz que reducen la huella de carbono en los cultivos comenzaron a usarse en Paraguay luego de la demostración que se hizo en Corrientes para invitados del Mercosur. Se trata de Stripper G-Fas (siglas en inglés para “soluciones agrícolas de huella verde”), un proyecto desarrollado con fibra de carbono.

Arroz, trigo, cebada y centeno, entre otros, son algunos de los cultivos que se pueden cosechar más rápido y con menos pérdidas con el nuevo cabezal stripper. La semana pasada comenzaron las demostraciones en cultivos de trigo de Paraguay, luego de las primeras vistas del uso de la máquina en arroz correntino. 

Y, precisamente, el cabezal “ha sido probado exhaustivamente en distintos estados de los cultivos mencionados. Las pruebas se extendieron por varios campos y durante tres años de continua labor”, explicó Ana Fernández Mouján, presidente de la empresa desarrolladora.

El atractivo para la exportación a Paraguay del Stripper G-Fas es que logra un importante ahorro de combustible y ofrece interesantes beneficios agronómicos, ambientales y económicos. 

Huella de carbono

Un equipo de investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) busca cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero de todo el proceso de producción del arroz. Resultados preliminares determinaron que la variedad Gurí Inta CL emite 0,804 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por cada kilogramo de semilla producida.

Según datos del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero publicados en 2019, la producción agrícola es responsable del 37 % de las emisiones de estos gases en el país; lo que representa el 0,5 % para el cultivo de arroz. 

“Todos los procesos productivos repercuten en el ambiente y, por lo tanto, emiten gases de efecto invernadero”, señaló Susana Maciel —especialista en ambiente y desarrollo sustentable del Inta Balcarce, Buenos Aires—, quien indicó que el cultivo de arroz es una importante fuente emisora de gas metano (CH4).

“Es importante conocer lo que emitimos durante las etapas de producción primaria, primer eslabón de una larga cadena, hasta el consumo del producto final”, puntualizó Maciel y agregó que el 75 % de la producción de arroz de la Argentina se exporta, por lo que conocer su huella permite agregar valor ambiental y generar ventajas competitivas a los productos y sistemas de producción.

En este sentido, el equipo de especialistas estimó la huella de carbono del cultivo de arroz durante la campaña 2021-2022. 

En un lote experimental ubicado en la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay (Entre Ríos), evaluaron la variedad Gurí Inta CL, uno de los cultivares largo fino más comercializados en el país, desde noviembre del 2021 hasta el mes de marzo de este año.

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