La suba de tasas y el derrumbe del poder adquisitivo se hacen sentir sobre el consumo y el financiamiento. En términos reales, descontando el efecto de la inflación, los préstamos personales cayeron 14% en lo que va del año.
“Los préstamos en pesos continúan mostrando un mal desempeño en el año, acumulando una caída del 14,6% en términos reales desde el mes de diciembre. La caída acumulada respecto al último pico (mayo 2018) alcanza el 45%”, apunta la consultora LCG.
Los que menos han perdido en el último año son los préstamos a las empresas que solo se contrajeron un 2,6% real, mientras que los préstamos con garantía real, que incluyen a los prendarios y a los hipotecarios, se hundieron 8,5%. En el caso de los créditos hipotecarios el derrumbe es del 25%.
Para las operaciones con tarjeta de crédito la caída es del 12,6%. Detrás de esta retracción juegan varios factores: por un lado la cantidad de plásticos en uso se redujeron de 41,5 millones a 38,5 millones en lo que va de la gestión de Alberto Fernández.
A esto se agrega que las tarjetas que siguen operando lo hacen con montos de financiamiento más acotados, tanto porque los bancos no actualizan los límites de cada usuario como porque los salarios vienen perdiendo la carrera contra los precios por 3,6 puntos.
(JML)