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La caída de un gigante espacial

Uno de los más grandes e importantes radiotelescopios del mundo en su momento, el gigantesco aparato de Arecibo, en Puerto Rico, luego de casi 50 años de servicios útiles a la humanidad, imprevistamente se cayó al colapsar algunos de sus tensores de acero que no resistieron más el paso del tiempo, pero antes de desaparecer, dejó  algunos mensajes.

Por El Litoral

Domingo, 11 de diciembre de 2022 a las 01:00
Impactante. El gigantesco radiotelescopio Arecibo, en Puerto Rico, hoy ya en desuso
Testimonio. Los restos retorcidos de lo que fue el gran telescopio de Arecibo.

Por Francisco Villagrán
[email protected]
Especial para El Litoral

En la década del 60 comenzaron a construirse en todo el mundo distintos telescopios y radiotelescopios destinados a sondear el espacio profundo en búsqueda de señales de vida inteligente en el universo. Todos ellos destinados a descubrir señales de presuntas civilizaciones extraterrestres que podrían estar viajando por el espacio para ser recibidas por estos modernos aparatos que enfocan el espacio profundo y decodificar algunas señales que puedan recibir y en cierta manera interpretarlas. En este período mencionado sobresalió sin ninguna el gigantesco radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, con su gigantesco plato receptor de 300 metros de diámetro. Desde allí fueron enviados numerosos mensajes a distintas zonas del universo, muchas de las cuales no fueron contestados. Algunas veces se recibieron señales desde el espacio, aparentemente enviadas por una posible civilización de los distintos confines del universo. Pero los científicos no confirmaron plenamente la recepción de estas señales, aunque la duda quedó ya que oficialmente no se comunicó al público ni a los medios de prensa las posibles respuestas. Hasta que en el 2020, en plena pandemia, algunos tensores de acero no resistieron el enorme peso de su antena durante tantos años, se cortaron y se vino abajo la enorme estructura del gigantesco radio telescopio, que de esta manera inesperada, vio su fin cuando todavía se esperaba mucho de su uso. Los dueños del predio donde funcionó el radiotelescopio en Arecibo, indicaron que el telescopio no será reparado ni sustituído. Sus restos retorcidos aún se expanden en el gigantesco hoyo que quedó en la isla de Puerto Rico.
Construído en 1963 su plato de 305 metros de diámetro fue el primer observatorio que transmitió el primer mensaje de la humanidad a los extraterrestres en el espacio en 1974. Las operaciones de Arecibo se detuvieron abruptamente en diciembre de 2020 después de que se rompieron los cables de soporte críticos, lo que provocó el colapso total del telescopio, que se desmoronó con sus 900 toneladas, desde los 150 metros de altura a los que estaba suspendido.
Uno de los observatorios más imponentes de las últimas décadas fue sin duda el de Arecibo, en la isla de Puerto Rico y que estuvo en funcionamiento hasta el mes de diciembre de 2020, cuando se desmoronó. Pero antes dejó un mensaje, por llamarlo así, a modo de regalo de despedida, según informó un sitio astronómico especializado. Los científicos recopilaron datos enviados por Arecibo entre diciembre de 2017 y diciembre de 2019 y publicaron el informe de radar de asteroides más grandes hasta el momento. Afortunadamente ninguno de estos asteroides descriptos representa una amenaza inmediata para nuestro planeta. Así, según investigadores de la NASA, la Tierra está a salvo de impactos de asteroides mortales durante al menos los próximos 100 años. El informe vio la luz en la revista “Planetary Science” e incluye observaciones de más de 200 asteroides que orbitan relativamente cerca de nuestro planeta, incluso unos 70 considerados “potencialmente peligrosos”  y en cuyas órbitas se acercan a la Tierra a unos 7 millones de kilómetros. De todas maneras y como los asteroides pueden modificar su rumbo accidentalmente por diferentes motivos, se los sigue con atención pero no ya desde Arecibo. En este nuevo informe se incluyó un extraño objeto cósmico llamado 2017 YE 5, un asteroide doble muy raro, formado por dos rocas de casi el mismo tamaño que orbitan entre sí. El diámetro de cada una de las piedras se estima entre 800 y 900 metros. La alta reflectividad del asteroide al radar, podría indicar la presencia de hielo de agua debajo de su superficie, lo que posiblemente lo convierta en una clase nunca antes vista de asteroides helados cercanos a la Tierra, explican los investigadores. Todo gracias al ya desusado observatorio puertorriqueño, indicaron los investigadores responsables del informe. Ann Win Winkeld, de la Universidad de Helsinski, Finlandia y el coautor, Flavian Venkitt, quienes detallaron las últimas investigaciones realizadas con el radiotelescopio Arecibo, de Puerto Rico, poco antes de que cayera y colapsara, coincidieron en sus afirmaciones.

Señales estelares
Innumerables mensajes al espacio exterior lejano, fueron enviados por el radiotelescopio, muchos de ellos eran verdaderos envíos informando a una presunta civilización extraterrestre que las recibiera, de las condiciones de vida en la Tierras, características de los seres humanos, animales y accidentes geográficos locales de todo el planeta. Muchos de los investigadores y científicos no estuvieron de acuerdo con el envío de estos mensajes que  podrían ser recibidos por seres extraterrestres y tomarlas en cuenta para una “posible invasión” a nuestro planeta. Científicos de primera línea, como por ejemplo Stephen Hawking, aconsejaban no enviar señales al espacio porque pueden ser captadas por una civilización hostil, que podría utilizar los datos enviados, para llegar hasta acá y apoderarse del planeta, tal como ocurrió con Colón en la conquista de América, según su forma de ver. En fin, son opiniones, todas pueden ser debatidas y aceptadas o no.
El gigantesco radio telescopio fue creado para investigar y rastrear el espacio exterior a la Tierra, al Sistema Solar, a la galaxia, para comprobar que no está vacío. Lo surcan desde minúsculas partículas hasta grandes asociaciones de estrellas y galaxias. Este inmenso conjunto conforma el universo conocido, que nunca está en reposo, en él se producen cambios continuos. Algunos son sumamente lentos, pueden durar incluso millones de años hasta que, como consecuencia de ellos, se alcance una situación en la que se desarrollan  transformaciones radicales. La Tierra contiene tan solo una ínfima porción de la materia que forma el Universo, que se extiende desde nuestro planeta hasta las mayores distancias conocidas. 
Y a medida que va aumentando la potencia de nuestros medios de observación (telescopios, radiotelescopios, etc.) seguimos encontrando materia estelar en los puntos más alejados del universo. Y se puede hacer un estudio profundo usando los modernos medios tecnológicos que posee el hombre. Y entre estos medios figuran sin duda los telescopios y radiotelescopios, que son perfeccionados cada vez más.

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