En conmemoración de los nacimientos de Carlos Gardel y Julio de Caro, dos emblemas de una de las mayores expresiones de la cultura argentina, se festejó ayer el Día Nacional del Tango.
Carlos Gardel es considerado como el máximo exponente de este género musical y alcanzó la fama mundial por su estilo característico para interpretar el tango. De Caro era la música, Gardel, la voz. Ambos nacieron un 11 de diciembre y por eso se presentó al Congreso el proyecto para que ese día fuera declarado “Día Nacional del Tango”.
Aunque la propuesta contó con el apoyo de varios organismos –la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic), la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores), la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), la Casa del Teatro, el Sindicato Argentino de Músicos (Sadem), la Unión Argentina de Artistas de Variedades (Uadav ), la Academia Porteña del Lunfardo, Radio Rivadavia, la Fundación Banco Mercantil, La Gardeliana, la Asociación Argentina de Actores y la Asociación Amigos de la Calle Corrientes–, tuvieron que pasar doce años para que aprobaran la celebración mediante Decreto Municipal, el 29 de noviembre de 1977, y Nacional el 19 de diciembre de ese mismo año.
Desde entonces, todos los 11 de diciembre se celebra el Día Nacional del Tango.
Patrimonio
El tango fue declarado en 2009 por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Es un género musical de Argentina, concretamente de la región rioplatense, considerado una de las expresiones artísticas más representativas de la cultura argentina. Se compone de tres elementos: la música, la danza y la poesía.
En Argentina se acostumbra a celebrar esta fecha por todo lo alto. Es bastante común ver a la población organizar eventos, competiciones de baile y otras actividades, pero lo mismo pasa en otras latitudes, ya que el tango es considerado un acontecimiento universal y un Patrimonio Cultural de toda la humanidad.
Son millones las personas en todo el planeta que practican esta particular danza, caracterizada por la sensualidad, además de escuchar su música melancólica y hasta con un cierto halo de nostalgia, que cautiva, embriaga y envuelve por sus bellas letras, llenas de poesía.
(VAE)