Nacieron más pecaríes de collar en el Parque del Iberá. La Fundación Rewilding, que se encarga de la conservación de especies en el parque nacional, informó sobre los nacimientos, y si bien no dieron detalles de la cantidad de ejemplares, señalaron la importancia de la reintroducción de la especie.
“El pecarí de collar se extinguió hace unos 50 años de la provincia de Corrientes, pero ha vuelto a Iberá de la mano de uno de los proyectos más exitosos que gestionamos en el parque, desde el año 2015”, sostuvo la fundación en sus redes sociales.
Según indicaron, en octubre y noviembre, como cada año, observan nuevas crías de pecarí de collar. “Esta vez en los cinco núcleos del parque donde reintrodujimos la especie”, mencionaron. “Extinto por varias décadas, este pequeño ‘cerdo’ nativo volvió a ser parte del Iberá, de su naturaleza y su cultura”, cerraron.
El pecarí de collar o morito es un mamífero sociable que vive en grupos de hasta 30 ejemplares. La Fundación Rewilding Argentina trabaja desde el año 2015 en el regreso a su hábitat natural, con el objetivo de recuperar su rol ecológico.
La especie se considera como extinta en Corrientes, Entre Ríos, buena parte de Santa Fe, sur de Córdoba y el SE de Santiago del Estero, mientras que todavía es relativamente abundante en algunos sectores de Santa Fe, el centro norte de Misiones, Chaco, Formosa, Tucumán, norte de Santiago del Estero, este de Jujuy, Salta, SE de Catamarca, sur de La Rioja, este de San Juan, oeste y norte de Córdoba, San Luis y NE de Mendoza.
Dentro de la región del Iberá, se cita su presencia histórica en las isletas de selva de Puerto Valle (al noreste de la Reserva Natural Iberá) de donde desapareció, principalmente por la cacería y los desmontes, a mediados del siglo XX. El explorador francés D’Orbigny señaló que la especie era frecuente en los bosques de la provincia de Corrientes hacia 1820.
En resumen, el pecarí de collar es un mamífero altamente adaptable que vive en grupos de tamaño variable, que requieren territorios de decenas a unos pocos cientos de hectáreas en ecosistemas con cierta cobertura boscosa. En Argentina todavía se encuentran poblaciones abundantes y saludables de esta especie, aunque también ha desaparecido de varias regiones, incluyendo la provincia de Corrientes.