Soñar algo que no lo es. Dibujar una ilusión. Una meta como cometido de vida. Si bien mentalizarnos para que nos obligue a construirla. Sería mucho más comprometido que el simple sueño de la imaginación, sin término ni perseverancia. Producir el ideal refrendado, tomándonos en serio el camino elegido, para lograrlo y concluirlo en tiempo y forma.
Pero, cotidianamente, por falta del aporte de información, o bien por tomarnos por costumbre a todos los proyectos imaginados, no medimos la realidad de su certeza. Uno a la vez y con firmeza. La pronunciamos. La invocamos. Y vamos creando otras realidades que la desdibujan, modifican formas, originando algo parecido, similar, pero no exactamente igual.
Motivado por la radio, el cine y la música, toda mi vida he imaginado sintiendo que con perseverancia podía llegar a esos estratos que la vida te reserva cuando tu imaginación es más fuerte que toda contingencia adversa, y, a pesar de todo, continuar empujando.
Estudiar, escuchar, aprender, siempre predispuesto me posibilitó que mi llegada cumpla en tiempo con exactitud, se ajuste a los detalles de mi idealización y se transforme en medio de vida impensado, a la cual me entregué con pasión como todas las cosas que he hecho, y aún las sigo con fervor. Más que nada para demostrarme que se puede.
Por qué esto de imaginar. Simplemente, habiendo concurrido a la Facultad de Medicina para el refuerzo contra el covid, después que me aplicaron la Moderna, alguien que conozco de la calle me preguntó sacándome de la abstracción: “¿Seguís haciendo el programa de tangos?”.
Simplemente me sonreí, porque en realidad nunca he hecho expresamente un programa de tango en la radio, más bien hice “El Club de Jazz” en emisoras de Corrientes y Resistencia (Chaco). Lo que sí hago es insertar siempre en la compaginación musical de mi programa un apartado de tangos compartiendo con otros ritmos.
El tango, de alguna manera, me conecta a mis padres, a mis orígenes, a mi barrio, a mis amigos, y tener la oportunidad de aprender la magia personal, investigando y evaluando; leyendo sus vidas y sus poesías, averiguando el por qué, de poder acceder minuciosamente a cada uno.
Quería decir, a propósito, cómo la gente cariñosamente, el lector o el oyente, por el respeto y la tierna calidez de su amistad, imagina más allá, mucho más, agrandando las cosas, tal vez modificando la realidad, pero generosamente.
Esto que viene es casi una respuesta a las miles de preguntas que me hacen los chicos en referencia a esa magia llamada “locución”. Hago un paralelismo con esa misma imaginación y el amor que tengo por los medios; me volqué de lleno a conectarme en principio con la publicidad. Fui redactor publicitario y creativo publicitario, como así gerente de Ímpetu Publicidad, un bastión de grandes profesionales. Tuve la suerte de hacer radio desde que tengo uso de razón; la sigo haciendo. Fui el primer movilero de noticias en exteriores de Canal 13 de Corrientes, ya que anteriormente se hacía solamente desde estudios, a cargo de Alberto Lacarrié y Walter Suchar.
Logré ganar espacio, viviendo de lo que siempre soñé e imaginé. Me arrimaba a los libros especializados en radio y TV que me permitían profundizar; la lectura de diarios, revistas específicas, etc. Leí y leo sobre los grandes que descollaron y terminaron abrazando el periodismo, porque la publicidad como redactor o creativo requiere el conocimiento que nos da la búsqueda, la indagación, la investigación.
He tenido la suerte por la constancia que aún me anima de trabar relaciones con gente que admiro: Magdalena Ruiz Guiñazú, Lalo Mir, Eduardo Aliverti, y muchos otros como artistas diversos, músicos en especial, toda vez que en mi familia la música forma parte de una presencia esencial de nuestra existencia.
No pretendo que esta nota se transforme en muestra de mi curriculum personal, ni que se tome como “Libro de autoayuda aumentada”. Quiero que sirva para alentar a quienes, como yo, desde muy joven hicieron de su imaginación el norte de su cometido. He estado ternado varias veces para el Martín Fierro Federal, en el mismo rubro musical junto a Alberto Badía, lo cual me llena de orgullo y grato recuerdo. Que felizmente lo gané con dedicación y perseverancia en Rosario, como así el preciado premio de Radio Mitre de Buenos Aires, que exalta la figura del conductor y periodista Néstor Ibarra, cuya fundación en su memoria lo hacía por entonces anualmente. El mío correspondió al segundo año de emisiones.
Las conexiones han sido muchísimas, porque siempre estoy predispuesto a dar cháchara, a recoger las enseñanzas que siempre se siguen aprendiendo, conversando, intercambiando opiniones. Tener la capacidad de sorprendernos hoy, cuando ya nada más sorprende.
He pasado también por Radio Universidad con el ciclo “Contra viento y marea”; he sido feliz extendiendo mi programa “Con todo respeto” que transmitía en vivo una vez por mes, con grandes músicos provenientes de la región, con público, desde el entonces “Café del Sol”, de calle La Rioja al 700, a través de LT7 Radio Corrientes (AM 900) y Radio Capital FM 95.3. Toda mi vida he escrito, me apasiona poder expresarme, he tenido la suerte de que el propio y queridísimo amigo Carlos Gelmi me invitara a hacerlo.
Sumo un apéndice para que las preguntas tengan destino, para locución y toda la gama productiva de radio y televisión, nombres de entidades dedicadas en la Argentina a ello: Iser (Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica). Cosal (Instituto Superior del Profesorado Don Bosco Cosal). Y la más avanzada por técnica y amplitud de especializaciones: Eter (Escuela de Comunicación), cuyo rector es el comunicador Eduardo Aliverti.
Se trata simplemente de llegar detrás de un sueño para hacerlo realidad con empeño. Amar lo que imaginamos y concluirlo con lo mejor que tenemos de nosotros mismos.
Yo disfruto lo que hago, me encuentro conmigo mismo porque a mis sueños no les retaceo voluntad ni pasión.