Se estima que el río Paraná llegará a tres años de aguas muy bajas, un periodo de tamaña extensión pocas veces registrada en la serie histórica de mediciones oficiales de la altura del río, que hacen recordar los 3 años consecutivos de bajante excepcional, que fueron los años 1968 a 1970.
En tanto, los pronósticos oficiales indican que para los próximos meses no se esperan grandes modificaciones en el escenario de bajante extraordinaria que afecta el río Paraná, que así llegaría a tres años en esta situación de aguas muy bajas, según indica el Ing. Hugo Rohrmann, docente-investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNNE.
Hacia finales del año 2015 y principios de 2016, se registraron las últimas inundaciones producto de picos de creciente del río Paraná, el principal curso de agua de la región norte y litoral de Argentina, y uno de los más importantes de Sudamérica.
Las crecidas suelen ser la característica distintiva del Paraná, por sus impactos en la población y en distintas actividades, así como en el ambiente.
A partir de mediados del 2016 el río se ubicó en alturas de normales a baja, para iniciarse luego con fuerza un período de bajante extraordinaria desde junio de 2019 hasta la actualidad, con registros por de debajo de los 2 metros en los puertos de referentes de Corrientes o Barranqueras, y valores mínimos de 10 centímetros.
En los últimos días salió el nuevo pronóstico trimestral de precipitaciones, de abril a junio 2022, y sigue manifestándose la tendencia de precipitaciones por debajo de lo normal en el noreste argentino y en el sur de Brasil, corazón de generación de caudales del río Paraná, con el agravante que a partir de mayo comienza la declinación natural de las lluvias, por lo que no es esperable una recuperación apreciable de los niveles del río en estas costas en los próximos 3 o 4 meses.
PROBLEMAS POR LA BAJANTE
Consultado por el Departamento de Comunicación Institucional del Rectorado de la UNNE, se refirió además a los impactos que se registran o pueden registrarse a causa de tanto tiempo de un río en bajos niveles de caudal.
Uno de los problemas, ya visibilizados por el Ing. Rohrmann, fueron las tomas de agua para provisión de agua potable. Se estima que el 60% de tomas de agua en la región nordeste del país registraron problemas por la bajante excepcional de ríos.
La calidad de agua fue otra problemática registrada, que obligó a las empresas prestatarias o entes reguladores a tomar medidas complementarias para la potabilización debido a la mayor presencia de sedimentos, y el mayor impacto de las descargas cloacales e industriales.
También se empieza a visibilizar un cambio del paisaje producto de la vegetación que empieza a crecer en áreas habitualmente ocupadas por el agua, o vegetación habituada al agua que no crece en sectores del río o del valle de inundación que están secos. Un ejemplo de este impacto se observa frente a la ciudad de Corrientes, donde la isla Antequeras se ha extendido hacia el sur, llegando a pocos metros del puente interprovincial.
Por la bajante se generan asimismo más bancos de arena en extensiones del río, que representan un peligro para las personas que utilizan esos sitios como lugares de esparcimiento, y para la navegación de recreación y pesca.
Una consecuencia silenciosa, con poca visibilidad, son los casos de ocupación de tierras con fines habitacionales, en sitios claramente inundables. Ejemplos de ello son los asentamientos y viviendas individuales que se observan en la zona de Tres Bocas de Puerto Vilelas, la zona de Antequeras y camino hacia la Isla del Cerrito.
Otro impacto negativo que apareció hacia fines del 2021 y durante el presente año, es la menor generación de energía hidroeléctrica de las grandes centrales de Itaipú y Yacyretá, donde la bajante ocasiona que generen energía solo algunas de las turbinas instaladas, hecho recientemente destacado por la EBY.
“Son numerosos los problemas o nuevas situaciones generadas por la prolongación del periodo de aguas bajas. Lo importante es poder realizar un monitoreo tanto desde los organismos competentes como desde distintas áreas disciplinares de la ciencia, para poder dimensionar este fenómeno histórico” destacó.
Sigue apareciendo como un objetivo prioritario la necesidad de un acuerdo o firma de convenios específicos para tratar el impacto de estas grandes bajantes, entre los cinco países integrantes de la cuenca del Plata: Bolivia, Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay, en temas de alta incidencia: caudales mínimos, estándares de calidad de agua, operación de las represas, navegación y calado mínimo, reglamentación de períodos de pesca – veda, y cuidado del recurso íctico, entre otros.