El expresidente Mauricio Macri y otros exmandatarios de la región, como el chileno Sebastián Piñera y el uruguayo Julio María Sanguinetti, nucleados en Iniciativa Democrática de España y las Américas (Idea), rechazaron la condena que recibió Jeanine Áñez por provocar “un golpe de Estado” en Bolivia contra su antecesor Evo Morales en 2019.
Los miembros de Idea consideraron que “se trata de una acusación inventada sobre un hecho que no existió” y que “la expresidenta está detenida ilegalmente”, ya que alegan que asumió el poder de manera “constitucional”, a diferencia de lo que plantea la Justicia boliviana.
A tres meses del comienzo del juicio, el Tribunal Primero de Sentencia de La Paz condenó a 10 años de prisión a Jeanine Áñez, quien fue detenida hace más de un año. La exmandataria se declaró inocente y aseguró que fue sometida a un “simulacro de juicio”.
También afirmó que actuaría “de la misma manera” si se repitieran las circunstancias por las que asumió la presidencia en 2019 y denunció que al Tribunal “el poder político le exigía un juicio exprés para tener una sentencia exprés”.
En tanto, el comunicado de Idea recuerda que en noviembre de 2019 Áñez asumió la presidencia de Bolivia cuando ocupaba el cargo de segunda vicepresidenta de la Cámara Alta, fruto de las renuncias del presidente y del primer vicepresidente del Senado. Por eso, los firmantes sostienen que “la línea de sucesión le correspondía legítimamente”.
Asimismo, sostienen: “Los poderes constituidos, la Asamblea Legislativa y el Tribunal Constitucional Plurinacional, controlados por el partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), reconocieron el carácter constitucional de la presidencia de Jeanine Áñez mediante sendas leyes que no solo sancionó la Asamblea y promulgó la presidenta, sino que prolongaron su mandato hasta tanto se realizaran elecciones presidenciales”.
Posteriormente, la mandataria reconoció el resultado del proceso y dejó el cargo el 8 de noviembre de 2020, día de la posesión de Luis Arce, sobre quien afirman que “hoy reniega de sus palabras de reconocimiento del carácter constitucional de su antecesora, pronunciadas cuando era candidato, cuestionando así su propia legitimidad”.
“El gobierno constitucional transitorio de Áñez igualmente fue reconocido por la comunidad internacional, incluyendo a Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos, la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Japón, Turquía, Rusia, China y países de la región. La Unión Europea, el gobierno de España, la ONU y la Iglesia Católica actuaron como facilitadores de discusiones”, destacaron.