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Romancillo de despedida

Por El Litoral

Domingo, 04 de septiembre de 2022 a las 01:00

Por Rolando Camozzi Barrios

Especial para El Litoral

 

Ahora que duermes 

tu sueño de muerte,

convoco al jilguero

que se pose en tu hombro

y cante a tu oído,

para que despiertes, 

que está amaneciendo, 

su canción de luz.

Te fuiste en agosto

cuando te dolían

recuerdos de infancia,

nostalgias antiguas

de esos pies descalzos

pisando las flores, 

suaves y rosadas

de tu lapachal.

El niño de entonces, 

inocente y pícaro, 

despertó en el tiempo

su primer desvelo:

se encarnó en la forma 

de un éxtasis  claro

en aquella niña 

del ñangapirí.

Si el niño perdura, 

los caminos cambian

y llegó su encuentro 

por sendas extrañas

que alumbró tu vida, 

se abrió el horizonte

trillado de estrellas, 

de un intenso azul.

Desde el primer día 

de tu sacerdocio

-te ordenó Devoto-

tenías conciencia

de dar a tu pueblo, 

en notas sentidas,

la buena noticia 

de liberación.

Como los profetas,

firme, denunciaste, 

viejas opresiones,

nuevas injusticias, 

abuso del fuerte, 

de los que no saben 

decir su palabra, 

tú fuiste su voz.

Pusiste esperanza

en tiempos oscuros, 

proclamaste vida

verdad de Evangelio

para los pequeños, 

pobres y olvidados,

paisanos sufridos,

pero hijos de Dios.

Celebraste el vino

que aflora verdades

y pone alegría

en la mesa humilde

y en los corazones, 

y como tu vida, 

inquieta y abierta, 

partiste tu pan.

El pueblo que canta

doblemente reza;

cantos de alabanza 

compromiso y gracia

de tu fe acendrada

que diste a tus fieles

y alegres celebran

en comunidad.

Corrientes te debe

sus mejores galas

porque renovaste

con pulso y altura, 

con arte y belleza

su alma cantora,

-música y poesía-

que perdurarán.

Andando caminos

juntos y en distancia, 

tras las mansas huellas

del que va delante,

yo aquí, en esta tarde, 

rescatando el tiempo, 

y tú, ya sin tiempo

en tu eternidad.

Llevaste contigo

tu mejor poema,

ese que sabías

solamente tuyo.

Quisiera escucharlo

ya pronto, en tu cielo, 

y con nuestro amigo

y hermano Jesús.

(Para Julián Zini, colega, 

compañero y amigo, 

Juglar de su pueblo 

y de su Dios)

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