Tres jóvenes fueron detenidos acusados de realizar una serie de amenazas de bomba contra distintos edificios públicos y estaciones de trenes que causaron demoras y malestar esta semana en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Según la policía, son responsables además de otras 30 amenazas realizadas en el último tiempo contra entidades públicas.
"La mafia del hentai", como se autodenominaban, operaron a través de la deep web y apuntaron contra estaciones ferroviarias, la Casa Rosada, el Congreso Nacional y la Cámara Nacional Electoral, entre otros. También contra el juez federal que se encontraba de turno esa ocasión.
Las detenciones se produjeron en el marco de la causa "Operación hacker", que tramita en el juzgado federal a cargo de Julián Ercolini y pudo determinar el camino que hacía la banda para realizar los llamados anónimos sin ser detectados.
La investigación comenzó durante el día de las elecciones, el pasado 22 de octubre, cuando llegaron amenazas de bomba contra el búnker de Unión por la Patria en el Complejo C del barrio porteño de Chacarita y contra el Comando Electoral.
Allí intervino Delitos Constitucionales, que comenzó a investigar el caso. De acuerdo a la investigación llevada a cabo por los funcionarios policiales, con la colaboración de especialistas de áreas de Antiterrorismo y Cibercrimen, se pudo establecer que las amenazas eran realizadas a través de varias líneas telefónicas de Telecentro, que utilizan una nueva tecnología que canaliza las llamadas a través de una conexión a internet.
Una parte de los detenidos se dedicaba a hackear las cuentas de los clientes de la empresa, gestionándoles -sin su consentimiento- nuevas líneas telefónicas a su nombre, las que luego eran vendidas al mejor postor en el mercado negro de la deep web de internet.
Luego de adquirir las líneas fraudulentas utilizaban redes Wi-Fi públicas para realizar las amenazas a través del 911. Eso les permitía evitar ser rastreados.
Según explicaron fuentes policiales, el equipo de detectives de PFA pudo reconocer algunos patrones comunes de conexión que mantenía la banda, los cuales permitieron empezar a rastrear pistas en tiempo real e intervenir una serie de líneas de teléfono y lograr las detenciones.