Ucrania acusó ayer a Rusia de disparar cuatro misiles y lanzar drones de ataque durante la noche desde territorios ucranianos ocupados por Moscú en el sur del país, en lo que podría ser la antesala de una ofensiva sobre sus infraestructuras energéticas, como ocurrió el invierno pasado.
“Quince (drones) Shahed y un misil aéreo guiado Kh- 59 fueron derribados”, dijo la fuerza aérea ucraniana, refiriéndose a drones de fabricación iraní.
Además, Ucrania acusó a Rusia de atacar ayer a la madrugada Odesa (sur), dejando ocho heridos, mientras el Ejéricito enviado por Moscú intenta retomar Robotine, una ciudad del sur que fue reconquistada por Ucrania a fines de agosto, indicaron funcionarios ucranianos.
El jefe de Gabinete del presidente ucraniano Volodimir Zelenski, Andrii Yermak, publicó en las redes sociales imágenes de los daños tras el ataque en Odesa, prometiendo una respuesta.
En esta región, un total de ocho personas resultaron heridas, anunció el ministro del Interior ucraniano, Igor Klimenko, e indicó que 20 edificios de apartamentos, un museo de arte y diversas infraestructuras resultaron dañadas, entre ellas, el Museo de Bellas Artes.
La viceministra de Relaciones Exteriores de Ucrania, Emine Djeppar, dijo estar “profundamente indignada” y exigió una acción inmediata de la Unesco, informó la agencia de noticias AFP.
Desde junio, el Ejército ucraniano lleva a cabo una contraofensiva en el este y el sur, sin conseguir romper las líneas rusas.
Sin embargo, no se produjeron avances significativos en el frente desde hace aproximadamente un año, cuando el Ejército ucraniano reconquistó la ciudad de Jerson, en el sur de Ucrania.