El programa de Detección Precoz de Hipoacusia realiza entre ocho y diez implantes cocleares por año en Corrientes. Hace unos días, fueron dos niños que recibieron el equipo para poder desarrollar sus capacidades de lenguaje, entre otras.
El programa cuenta con 10 años en funcionamiento y se hicieron, desde sus comienzos, entre 80 y 100 implantes y hay una serie de procedimientos que se deben realizar para colocar el dispositivo.
“El sistema funciona cuando se descubre la hipoacusia, se comienza con estimulación a través de audífonos y si funciona no se hace el implante que es el último recurso terapéutico. Hay varias etapas para evaluar y se hace un seguimiento para saber cómo actuar con el niño en cuestión”, comentó Jorge Iglesias, encargado del programa que pertenece al Ministerio de Salud provincial.
“Para los equipos que son destinados a los chicos con este tipo de inconvenientes, no hay manera de tener bancos en la provincia, hay tres empresas que los traen que son una de Australia y otra que es de norteamérica a través de representantes en Argentina”, dijo a El Litoral.
“En el caso de que el paciente tenga obra social puede contar con el estudio pre-implante, del implante y del seguimiento post-implante. Si no cuenta con obra social, se deben inscribir en el programa Incluir Salud y tiene que tener certificado de discapacidad y pensión no contributiva, este último puede tardar un año”, continuó.
En ese sentido, indicó que el programa tiene dos centros en Capital donde trabaja. Uno se encuentra en el Hospital Llano y el otro en el Materno Infantil. “Ahí se hacen los primeros estudios, todos los chicos nacidos deben pasar por los estudios de otoemisiones acústicas”, indicó Iglesias.
Con respecto a los dos últimos casos, en donde se implantaron dos equipos a una niña y un niño respectivamente, el pasado jueves, el médico aseguró que en ambos casos tenían inconvenientes desde su nacimiento.
“El primer caso, es una nena oriunda de Curuzú Cuatiá de tres años y ocho meses que se le realizó un implante bilateral, ella fue derivada el año pasado por falta de desarrollo del lenguaje y ya con una perspectiva de problemas auditivos. En todos los casos se comienza con estimulación que es lo que hicimos, y entró en el protocolo de estudios como accionar de manera terapéutica y se hicieron estudios de pre-implante que tienen que ver con imágenes para colocar el implante”, indicó.
“El otro caso, es un niño de Corrientes, de seis años, es un implante unilateral integrado y se le da audición en los dos oídos, y para el aprendizaje es importante tener una estimulación biaural, para escuchar por ambos lados. Ambos tuvieron estos inconvenientes de nacimiento”, concluyó.