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La violencia empaña la elección presidencial de un Ecuador en estado de shock

Un total de ocho fórmulas se disputarán el cargo que hoy ostenta el fracasado Lasso.
 

Por El Litoral

Sabado, 19 de agosto de 2023 a las 20:58

Casi 13 millones y medio de ciudadanos tendrán hoy en sus manos la elección de un presidente para que complete en Ecuador el mandato de Guillermo Lasso hasta 2025, después de una campaña inusualmente cargada de violencia que puso en primer plano las propuestas sobre seguridad y desdibujó las socio-económicas, aunque los pronósticos señalan que será necesaria una segunda vuelta en octubre.

En ese contexto, el candidato presidencial ecuatoriano Otto Sonnenholzner afirmó ayer que se produjo "una balacera" en las inmediaciones del lugar en el que estaba desayunando con su familia en Guayaquil, en una denuncia similar a la que hizo horas antes el alcalde de la localidad costera de La Libertad y que marca el contexto de violencia a horas del inicio de las elecciones generales anticipadas.

"Acabamos de sufrir una balacera frente al lugar donde estaba desayunando con mi familia. Gracias a Dios estamos todos bien, pero exigimos una investigación de lo ocurrido", indicó en la red social X (antes Twitter) el postulante de la alianza Actuemos (Suma y Avanza).

El asesinato del candidato Fernando Villavicencio y otros ataques a postulantes y dirigentes marcaron el tono de la breve campaña proselitista, de por sí inédita porque se trata de una elección apurada por la decisión de Lasso de usar la llamada "muerte cruzada", un mecanismo constitucional que nunca se había utilizado y que permite disolver el Parlamento y convocar comicios anticipados.

Ocho fórmulas se disputarán el favor de los ecuatorianos, medido con enormes diferencias por varias consultoras, aunque todas coinciden en que ganará la correísta Luisa González, aunque sin un número que le permita evitar el balotaje.

Los últimos relevamientos registraron un leve crecimiento en intención de votos de los candidatos que levantan el discurso de la "mano dura", pero la cifra de indecisos sigue siendo importante.

La crisis, que afecta también la salud, la educación y el empleo y golpea a los sectores más necesitados, a las poblaciones rurales y a los pueblos originarios, generó también un fuerte descreimiento en la clase política.

Partidos y movimientos, y consecuentemente las alianzas, parecieron tomar nota de ese desencanto: excepto la correísta Revolución Ciudadana (RC), ninguna fuerza lleva un candidato con militancia interna, sino que todos son postulantes llegados desde otro sector, con preeminencia de empresarios.

Hubo apenas 20 días para decidir postulantes y algo más de un mes de campaña, lo que exigió agudizar tiempo y recursos y le dio a las redes un lugar central.

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