Los guatemaltecos acudían a las urnas para elegir un nuevo presidente tras una campaña marcada por intentos de marginar al candidato Bernardo Arévalo, el inesperado favorito de centroizquierda que lidera una cruzada contra la corrupción, mientras su rival Sandra Torres siguió sembrando dudas sobre la "honestidad" de los comicios, a la vez que una jueza electoral denunció amenazas.
Hijo de un mandatario que dejó huella, Arévalo, que enfrenta a la ex primera dama Torres, genera esperanzas de cambio en un país sumido en la pobreza, la violencia y la corrupción, que inducen a emigrar cada año a miles de guatemaltecos.
Pero el sociólogo, filósofo y diputado es visto con aprensión por la élite política y empresarial que dirige el país, acusada de corrupción.
"Guatemaltecos, este es el momento de votar con alegría, vayamos a votar temprano", dijo Arévalo